Anatomía de una oficina

En la entrada «Oficina, dulce oficina» ya hablé del equipamiento que todo traductor necesita para trabajar. Pero como una imagen vale más que mil palabras, he decidido hacer la disección de mi propio espacio de trabajo:

Oficina diseccionada

1. Ordenador. No se aprecia muy bien por ser del mismo color que la mesa, pero os prometo que ahí está mi ordenador. Por circunstancias personales me resulta más cómodo utilizar un portátil, ya que así puedo llevarme el trabajo y mi entorno informático adonde quiera sin necesidad de hacer trasvase de un soporte a otro.

2. Monitor LED de 21,5 pulgadas. Después de varios años trabajando directamente en el portátil, decidí comprarme una pantalla decente, que conecto directamente al ordenador con un cable HDMI. Pero no solo importa el tamaño del monitor (que dependerá de lo cerca que estemos de él); también es importante ajustar correctamente la luminosidad, el brillo, el contraste, etc.

3. Teclado. El mío no es ergonómico, pero mejor si lo es.

4. Ratón. Cada vez lo uso menos, ya que con el teclado se trabaja mucho más rápido y se castigan menos las manos y las muñecas, pero ahí sigue para casos de emergencia.

5. Mesa. Para mí, disponer de una mesa amplia sin problemas de espacio en la que poder desplegar todo mi arsenal de trabajo es fundamental, aunque algunos aprovechan ese espacio extra no para trabajar más cómodamente, sino para llenar la mesa de trastos. Yo soy escrupulosamente metódica con el orden: un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.

6. Silla. Elegí una silla cómoda, con reposabrazos, respaldo y asiento regulables tanto en altura como en inclinación. No escatiméis en este mueble; vuestra espalda os lo agradecerá.

7. Archivador. Para tener a mano y ordenado el material de papelería y los documentos importantes.

8. Agenda. Por mucho que estemos en la era digital, yo sigo prefiriendo anotar las fechas de entrega de mis trabajos y demás compromisos personales y profesionales en una agenda de papel.

9. Bote de bolígrafos y lápices. Para tener siempre a mano utensilios de escritura.

10. Calculadora. Al igual que con la agenda, prefiero usar una calculadora manual antes que la del ordenador. La utilizo básicamente para calcular cuántas palabras he traducido, cuántas me quedan por traducir, el precio de los trabajos y lo rica que seré dentro de unos años gracias a la traducción.

11. Flexo. Una buena iluminación es fundamental. Mejor si usáis bombillas de bajo consumo. Respecto a la iluminación, también es recomendable colocar la mesa perpendicular a la ventana para que esta quede a un lado, y no delante o detrás. Así se evitan los reflejos y los deslumbramientos.

12. Plantas. Si queréis compartir vuestra oficina con otro ser vivo, esta es una buena opción, aunque la del rincón se me está poniendo mustia.

13. Cuadros. ¿Hay algo más deprimente que levantar la vista y ver una pared blanca? Para dejar volar mi imaginación y descansar la mente, colgué en la pared dos fotografías artísticas de Times Square (Nueva York). El cuadro que hay sobre la mesa (óleo sobre lienzo) es obra de una servidora

Faltarían en esta relación tres elementos importantes que no aparecen en la foto:

1. Módem-router. Creo que no hace falta que explique la importancia de este aparato.

2. Reposapiés. Esencial si no podemos apoyar toda la planta del pie sobre el suelo con las piernas en un ángulo de 90 grados.

3. Cajonera auxiliar. En ella guardo material de oficina, documentos, etc. Encima tengo instalada la impresora.

En definitiva, lo importante es trabajar en un espacio cómodo que nos permita ser productivos y cuidar nuestra salud.

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42 pensamientos en “Anatomía de una oficina

  1. Isabel de Miquel 16/04/2012 en 08:33

    ¿No tienes un atril para colocar el libro que traduces? Justamente quería yo hacer una encuesta para averiguar qué soluciones ha encontrado cada traductor para tener a la vista la página que está trabajando. Yo utilizo un atril al que le he colocado una invención cutre a base de gomas y pinzas que mantienen la página abierta. Pero entiendo que habrá soluciones mejores 😉

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    • Isabel García Cutillas 16/04/2012 en 09:25

      Hola, tocaya:

      No traduzco libros, así que no necesito ningún atril. A ver qué dicen los que sí los traducen.

      Un saludo,
      Isabel

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      • Darío Giménez imirizaldu 16/04/2012 en 17:48

        Bueno, yo no estoy siempre traduciendo libros. A veces traduzco otras cosas o corrrijo en papel e introduzco las correcciones en pantalla en un documento digital y el atril me sirve igual de bien para poner el original de papel que me han pasado con correciones, las galeradas, los tochodiccionarios en papel, por ejemplo, u otras obras de consulta. De hecho, tengo dos, uno blanco y otro amarillo, ambos plegables, de la marca Taker de material de bellas artes. Para mí son tan indispensables como para otros el segundo monitor o el reposapiés. O más. 🙂

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  2. Agnes 16/04/2012 en 08:34

    “Yo soy escrupulosamente metódica con el orden: un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”… eso es contagioso? porque me encantaría que me lo pasases un poco.
    Excelente entrada, Isa. Por cierto, me encanta el cuadro.

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  3. Darío Giménez imirizaldu 16/04/2012 en 08:57

    Pues yo sin un buen atril no puedo trabajar. 😉

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  4. Lucía Rodríguez 16/04/2012 en 09:45

    Yo trabajo con dos pantallas, la del portátil y la pantalla auxiliar. Y ahora ya me he acostumbrado, cuando trabajo fuera de casa sólo con el portátil, la echo de menos!

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  5. Pablo Ruiz Carreira 16/04/2012 en 09:50

    Yo también tengo que aprender bastante en lo que se refiere a orden y limpieza (cada vez que me siento a trabajar tengo que “despejar la zona” 🙂 ).
    Me ha llamado la atención que da la impresión de que no usaras la pantalla del portátil. En mi caso, uso tanto la pantalla del portátil como la pantalla ‘fija’ a la que lo tengo conectado, formando entre ambas un escritorio extendido. Me resulta cómodo tener dos pantallas, una en la que tengo el documento que traduzco y otra en la que hago las búsquedas en internet y consulto documentación.

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    • Isabel García Cutillas 16/04/2012 en 09:55

      En efecto, solo uso una pantalla. No me acaba de convencer lo del escritorio extendido, aunque quizá sea solo cuestión de acostumbrarse.

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  6. Paula Varona 16/04/2012 en 10:21

    Me gusta la entrada y tu espacio de trabajo. Yo soy también bastante metódica con el orden en el escritorio y si tengo muchas cosas no me siento cómoda.

    Como tú, sigo usando la agenda en papel, lo veo todo mucho más claro así. No tengo una calculadora física, pero me ha gustado la idea de calcular lo rica que me voy a hacer con la traducción. Me lo pensaré. 😉 Ni tampoco una bandeja para documentos, prefiero guardarlos en la estantería que tengo cerca de la mesa para tener más espacio libre por si necesito abrir un diccionario en papel, por ejemplo. Lo que sí tengo es el “cuaderno de sastre”, donde apunto cualquier cosa relevante sobre los textos que estoy traduciendo, sobre posible proyectos, cálculos para la contabilidad, o cualquier otro dato que no quiera perder (al estar todo unido a la espiral del cuaderno no se pierden las hojas aunque a veces cuesta encontrar después la información entre la marabunta de apuntes).

    Solo he echado en falta una cosa que me parece importante: un vaso o una botella con agua. Yo siempre tengo agua, así me obligo a beber a lo largo de la jornada. Es muy importante hidratarse. 🙂

    Por cierto, no conocía tu faceta de pintora. Me gusta mucho el cuadro.

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    • Isabel García Cutillas 16/04/2012 en 10:34

      Muy buen consejo lo de la hidratación, Paula. Sin embargo, yo prefiero dejar el agua en la cocina porque así me tengo que levantar y aprovecho para estirar las piernas. 🙂

      En cuanto a mi faceta de pintora, debo confesar que pinto muy de vez en cuando, cuando tengo un ataque de inspiración. Es muy relajante y estimulante.

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  7. Currixan 16/04/2012 en 10:42

    Te faltó enumerar: mascota (lo que tienes al lado del lapicero). Yo siempre tenía muñequitos cuando trabajaba como tester. Yo necesito tiempo para diseñarme mi oficina y asaltar IKEA. Eso sí, la pantalla, me estoy pensando unas que vi en una empresa en la que estuve el año pasado, ayudando como tester y traductora, que eran enoooormes (creo que de 32″). Ahí sí que te cabe todo y no tienes necesidad de dos monitores 😉

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    • Isabel García Cutillas 16/04/2012 en 10:49

      Cierto, a mi pobre cerdito antiestrés (llamado Alfredo) no lo he incluido en la lista, pero me hace mucha compañía. 🙂

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      • Darío Giménez imirizaldu 16/04/2012 en 17:59

        Sí, mejor las mascotas de mentira. Que las de verdad, cuando se te hacen viejas, roncan de tal forma que no sabes si tienes un jabalí suelto por la casa. Y hay días en los que cualquier ruido te molesta tanto que imagínate tener a un perro que resopla como una locomotora a metro y medio de su puesto de trabajo…

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  8. Ioana 16/04/2012 en 11:00

    Una entrada genial :-)). Yo no traduzco libros, pero sí hago traducciones juradas de documentos, por tanto un atril es fundamental. He acabado teniendo uno hasta en el trabajo, porque en algun recreo siempre se puede aprovechar :-))). Utilizo uno básico, pero cómodo.
    Me parece estupenda la idea de tener dos monitores, durante una temporada tuve dos ordenadores y la verdad es que no se estaba mal del todo, lo único que, al cambiar de Windows a Mac cada poco acababa un poco desubicada.

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    • Isabel García Cutillas 16/04/2012 en 12:17

      Yo hago pocas traducciones juradas, pero las pocas que hago son a partir de documentos electrónicos. Muy raras veces los imprimo para hacer la traducción.

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  9. enlalunadebabel 16/04/2012 en 11:01

    ¡Qué ordenado todo! 🙂 La verdad es que da gusto trabajar en espacios así. Yo le he añadido al mío un atril para traducir libros pero comparto los demás elementos.

    Por otro lado, ¿te va bien usar el reposapiés? Estoy pensando en agenciarme uno porque al final termino traduciendo como un faquir…

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    • Isabel García Cutillas 16/04/2012 en 12:15

      No es solo que me vaya bien; el reposapiés marca la diferencia entre tener o no dolor de espalda en caso de que no puedas apoyar bien los pies en el suelo. Mi recomendación es que olvides las posturas circenses y de faquir y uses un reposapiés si la silla está demasiado alta. Tu espalda te lo agradecerá infinitamente. 🙂

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  10. LauraRodriguezGomez 16/04/2012 en 11:11

    @enlalunadebabel
    Dios mío, pensaba que era la única que me hacía un nudo con las piernas, jajajaja

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  11. Isabel 16/04/2012 en 12:08

    Yo prefiero un ordenador de sobremesa y el trabajo lo tengo en un disco duro externo, que además resulta mucho más útil si por desgracia se te estropea el ordenador en el peor momento. Y esto lo digo por propia experiencia porque me ha pasado. Así solo tienes que desconectar el disco de un sitio y conectarlo en otro y seguir trabajando.

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    • Isabel García Cutillas 16/04/2012 en 12:13

      Espero que también tengas una copia de seguridad de ese disco duro externo, porque si se te rompe, estás en las mismas que si se te rompe el ordenador: no puedes seguir trabajando y, en el peor de los casos, pierdes toda la información. Yo tengo todos mis archivos en dos soportes: el propio ordenador y un disco duro externo. Luego, además, hago una copia de seguridad de los archivos modificados recientemente o con los que estoy trabajando actualmente en Dropbox y en una memoria USB.

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  12. Merche García Lledó 16/04/2012 en 12:29

    Me parece especialmente importante el tema de tener una planta. No solo porque sea un ser vivo que “acompaña” sino porque, a mí por lo menos, me ayudaría a priorizar y darme cuenta de que “hay tiempo para todo”. Una planta bien cuidada es como un animal feliz, te sientes mejor contigo mismo. Igual me he pasado filosofando, jeje.

    ¿Qué opinas de que tu despacho sea también tu dormitorio?

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    • Isabel García Cutillas 16/04/2012 en 12:38

      Es que mi despacho no es mi dormitorio; está instalado en una habitación aparte en la que comparte espacio con mi rincón de pintura. No obstante, estuve varios años trabajando en mi habitación y no tuve ningún problema, aunque hay gente a la que eso le desgasta al no existir una separación física clara entre tu espacio profesional y tu espacio personal. La clave está, como siempre, en ser disciplinado y en dedicar a cada faceta de tu vida el tiempo justo en el momento apropiado, aunque compartan el mismo espacio físico.

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      • Pablo Bouvier 16/04/2012 en 22:05

        No veo inconveniente en tener el despacho y el dormitorio juntos, si psicológicamente se está preparado para diferenciar la vida laboral de la vida personal, Cuestión de horarios, orden y disciplina.

        Pero, existe un razón para no hacerlo y son las radiaciones de los equipos electrónicos. Se dice que son muy bajas y que no afectan a la salud. Es muy probable que así sea, pero aunque sean radiaciones de intensidad baja (a un servidor, un pico de tensión le electrocuto un ordenador y hasta el teclado), si te expones durante muchos años a las mismas, muy bueno para al salud no debe ser.

        En mi equipamiento también hay una ranita de goma atada a una cinta de descarga de electricidad estática y, como no se me ha quejado hasta la fecha, debe de estar a gusto así. O eso, o es que está catatónica… 🙂

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  13. Susanna 17/04/2012 en 14:15

    Entre todos me habéis animado a responder. Lo haré por puntos, a ver si no me dejo nada 😉
    Lo del orden es esencial, sí. Pero mi mesa se va llenando y desorganizando… Entonces hago una pausa y lo vuelvo a poner todo (o casi todo) en su sitio. ¡Hay que ver lo bien que me sienta volver a ver la mesa despejadita!
    La pantalla grande ha sido una de mis conquistas. Poder trabajar con varios documentos en el escritorio o aumentar el cuerpo de texto simplifica bastante las cosas en algunos encargos.
    El reposapiés también me parece una pequeña gran inversión. No cuesta mucho y tiene muchos beneficios, sobre todo para los que tenemos la oficina en casa y nos movemos poquito.
    Y en cuanto al atril, yo no siempre traduzco libros, pero cuando lo hago uso uno de la marca easy-read que podéis ver aquí. Es una especie de pinza que se puede alargar según el tamaño del libro, con un soporte que permite variar el ángulo. Así explicado parece algo muy pero que muy rarito, ¿verdad? Casi mejor echáis un vistazo en http://www.easy-read.com/Easyread/welcome.html. No es la panacea, pero me ha resultado práctico.
    Ah, y también uso estabilizadores de corriente… Los picos de tensión me han causado algunos problemillas. Además, si se va la luz te quedan unos minutos para cerrar documentos y sesiones en condiciones.
    Tengo la suerte de trabajar al lado de una ventana con una vista muy abierta. Se ve el cielo, el mar… y al otro lado del estudio unas ventanas me dejan ver la montaña y más cielo (también veo casas, pero hago como si no estuvieran).

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  14. zanafer 17/04/2012 en 15:14

    La verdad es que no me haría mal poner un par de cuadros en mi habitación- nuevo lugar de trabajo (pieza decimos por estos lares). Publico mi configuración de doble pantalla (la utilizo para mantener e-sword, un software gratuito para consultar de citas bíblicas, y onenote, para el trabajo de recolección de citas y términos en hebreo y griego, en la pantalla secundaria).

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  15. GB Translation 18/04/2012 en 15:07

    Muy buen artículo, gracias por tomar el tiempo de escribirlo. Yo tengo un blog en inglés, “Lonely Translations”, en el que he escrito una serie de artículos sobre estrategias para traducir mejor, y también uno dedicado a “workspaces”, para ayudar a jovenes traductores a comprar el equipo ideal para hacer traducciones y para diseñar su propio espacio de trabajo. Si les interesa, visiten mi blog y a lo mejor quieren dejar algún comentario, en inglés o en español. Muchas gracias

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  16. […] la última entrada que he publicado en mi blog («Anatomía de una oficina») describe e ilustra mi lugar de trabajo. Como trabajo en casa, ese espacio consiste básicamente en […]

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  17. Beatriz 21/04/2012 en 14:17

    Hola Isabel: dime y dónde colocas los libros o diccionarios físiocos, tienes un armario para eso? porqu yo tengo varios libros y dicciionarios y creo que es ncesario tenerlos dentro del lugar de trabajo para realizar consultas. Beatriz

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    • Isabel García Cutillas 23/04/2012 en 07:27

      Hola, Beatriz:

      Los diccionarios y los libros de consulta los tengo en una estantería cercana, pero no los utilizo mucho, así que tampoco necesito tenerlos dentro de mi espacio de trabajo. Si para alguna traducción necesito consultar algún libro o diccionario, lo pongo sobre la mesa, entre el teclado y la pantalla del ordenador.

      Un saludo,
      Isabel

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  18. Rocio 25/04/2012 en 20:26

    Faltò la taza de cafè

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  19. Lina Castilla 03/05/2012 en 19:58

    Isabel, quisiera preguntarte estoy a punto de comprar un Laptop para empezar a estudiar traduccion, y quisiera saber que recomendaciones tienes??? prfieres productos apples o alguna marca en especial?? que caracteristicas deberia tener el laptop que compre para que me dure muchos años sin ponerse lenta con los programas o los requerimientos de un traductor.

    Espero me puedas guiar,

    Saludes desde Colombia

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    • Isabel García Cutillas 04/05/2012 en 09:02

      Hola, Lina:

      Mi portátil es un Toshiba de hace dos años, con Windows 7 Home Premium de 64 bits, procesador de 2,27 GHz y memoria RAM de 4 GB. Lógicamente, si te vas a comprar el portátil ahora, tendrá mejores características que el mío, que es de hace dos añós. Si solo lo quieres para estudiar traducción, te bastará con un ordenador estándar. De todas formas, ningún ordenador te va a durar muchos años sin que se ralentice su funcionamiento. Tarde o temprano irá más lento. Ahora bien, para conservarlo en buen estado, el secreto es, más que las prestaciones del ordenador, cuidarlo y usarlo correctamente: no instalar programas innecesarios; no utilizarlo para otras tareas que no sean de estudio o trabajo (como jugar a videojuegos, descargar archivos de internet, etc.); limpiar el disco duro periódicamente con programas como CCleaner o Glary Utilities; desfragmentar el disco de vez en cuando. En resumen, la clave es hacer un mantenimiento adecuado del ordenador.

      Un saludo,
      Isabel

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  20. Heleni 18/05/2012 en 17:47

    Muy interesante entrada, Isabel. Yo también soy de las que apuntan en papel, no llego a sentirme cómoda con una agenda electrónica – supongo que porque me gusta ir tachando las tareas terminadas, me anima a avanzar…
    Aparte de todo lo que comentas, me gustaría recomendar también, a los que tienen la posibilidad de hacerlo, pintar la pared de un color agradable, no demasiado llamativo, que ayude a relajarse. Yo la pinté de un color verde muy claro y la verdad es me siento muy cómoda.

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    • Isabel García Cutillas 21/05/2012 en 16:20

      Gracias por la recomendación, Heleni. Es cierto que los colores de la estancia (no solo de la pared, sino también de los muebles y objetos decorativos) pueden influir en gran medida en nuestro estado de ánimo. El verde y el azul son relajantes, mientras que el rojo y el amarillo son estimulantes.

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  21. […] sinceramente a Isabel García Cutillas, de El traductor en la sombra, que me haya permitido usar la foto de su escritorio (diapositiva […]

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