Archivo de la categoría: estudiantes

Mamá, quiero ser traductor

Ha pasado ya un año desde la última entrada que publiqué aquí, pero hoy he decidido volver a la blogosfera para dar respuesta a una pregunta que me han formulado decenas de veces a lo largo de estos años y que se plantearán muchas otras personas en los años venideros: quiero ser traductor, ¿qué hago? Lógicamente, no hay recetas mágicas y cada caso tiene sus particularidades, pero si tuviera que recomendar una fórmula general para empezar de cero en este sector, sería la siguiente:

Paso 1: Reflexiona

Lo he repetido en infinidad de ocasiones, pero lo voy a poner de manifiesto una vez más: la primera pregunta que uno debe formularse es si realmente quiere ser traductor y si sabe lo que conlleva este trabajo. Nueve de cada diez aspirantes a traductor (vale, me he inventado la estadística, pero os podéis hacer una idea) desconocen o tienen una idea distorsionada, idílica o romántica del trabajo del traductor, de ahí que luego vengan los chascos y las decepciones cuando se topan con la cruda y nada glamurosa realidad.

Artículos para iluminarte: La senda del traductor novel (1); 12 secretos sobre los traductores autónomos; El traductor, ese señor que traduce.

El segundo aspecto sobre el que debería reflexionar todo aquel que se plantee dedicarse a la traducción es si posee las cualidades necesarias para ello. ¿Dominas tu lengua materna? ¿Eres experto en algún tema además de tener buenos conocimientos de un idioma extranjero? ¿Manejas con soltura el ordenador? ¿Eres perseverante, disciplinado, curioso, independiente?

Artículos para iluminarte: 12 secretos sobre los traductores autónomos; Las cualidades básicas del buen traductor.

Y la tercera cuestión clave es: ¿quieres trabajar como autónomo (como hacemos la mayoría) o en plantilla? Si la respuesta es «como autónomo», sigue buceando por este blog.

Artículos para iluminarte: La senda del traductor novel (2).

Paso 2: (In)fórmate

Vale, has reflexionado y has decidido que quieres seguir adelante con tu empeño de ser traductor, porque te encantan los idiomas y el lenguaje, te gusta escribir y leer, tienes un buen nivel de [inserte aquí idioma], desde pequeño has escrito sin faltas de ortografía y crees que esto se te daría bien. Además, eso de trabajar por tu cuenta tampoco te asusta. Estupendo, es un buen punto de partida, pero es probable que no te sientas suficientemente seguro para lanzarte al ruedo de la traducción y que te falte una base para poder desarrollar este trabajo con ciertas garantías. Párate a pensar: ¿qué conocimientos te faltan? Si procedes de una rama «de letras» afín a la traducción (como, por ejemplo, la filología o el periodismo), es probable que tengas una buena base lingüística, pero que te falten destrezas informáticas o que no tengas conocimientos de otras materias en las que poder especializarte. En cambio, si eres un profesional de un sector completamente distinto (ingeniería, medicina, derecho…) que quiere reciclarse y reorientar su carrera hacia la traducción, los conocimientos especializados ya los tienes, pero seguramente te falte una buena base lingüística. ¿Qué hacer para subsanar esa carencia?

  • Lengua española: Ser hablante nativo de un idioma no te convierte en un experto de dicho idioma. Es fundamental conocer, al menos, las autoridades lingüísticas y las obras básicas de referencia de nuestra lengua, como el Diccionario de la lengua española, el Diccionario panhispánico de dudas, la Nueva gramática de la lengua española y la Ortografía de la lengua española de la Real Academia Española; las obras de José Martínez de Sousa, como el celebérrimo Manual de estilo de la lengua española, y las normas dictadas por la Fundéu, por citar solo algunas de las muchas referencias y autores. Si lo que te faltan son conocimientos de español, empieza por ahí.
  • Informática: La opción más barata para formarse en este campo es dedicar un poco de tiempo a leerse la documentación y las instrucciones de uso de los propios programas, así como buscar en internet cursos o tutoriales gratuitos y, sobre todo, trastear y practicar. Pero si no te fías de tu espíritu autodidacta y prefieres que alguien te instruya, puedes optar por talleres o cursos específicos.

Artículos para iluminarte: Software para traductores (1), Software para traductores (2), Software para traductores (3).

  • Formación general en traducción o conocimientos especializados de otras áreas: También en este caso, la formación por tu cuenta a base de leer, leer, leer y preguntar es lógicamente la opción más barata, aunque no la más sencilla, ya que requiere una considerable dedicación y esfuerzo no supervisados. Si te gusta más la formación reglada o impartida por profesionales, puedes decantarte por cursos o másteres de universidades o de empresas especializadas en formación para traductores. En cualquier caso, para asegurarte de que el nivel del curso cumple tus expectativas y merece la pena el desembolso que conlleva, pide opiniones y referencias de antiguos alumnos, léete bien el programa y los contenidos e infórmate sobre la trayectoria y la reputación de los docentes.

Dónde buscar cursos: Asociaciones profesionales (como los cursos de APTIC y los seminarios web de Asetrad), universidades españolas y extranjeras, empresas de formación para traductores (por ejemplo, AulaSIC, Cálamo&Cran, Con Trazo Firme y Estudio Sampere).

Pero antes de lanzarte a la piscina, familiarízate también con el sector: las redes sociales, las listas de distribución, los blogs, las asociaciones profesionales o las revistas de traducción (como La Linterna del Traductor) pueden ser un buen punto de partida para saber lo que se cuece en el gremio. Observa, empápate, pregunta, relaciónate con traductores.

Artículos para iluminarte: El traductor, ese animal (a)social; Comunidades virtuales.

Paso 3: Analiza y planifica

Bien, ya tienes la base necesaria para ser un buen traductor; ahora te toca pergeñar un plan de negocio que te sirva de guía para abrirte camino en el sector de la traducción sin morir en el intento. Piensa:

  • ¿Qué servicios quieres ofrecer?: traducción, interpretación, corrección, transcripción, etc.
  • ¿Con qué idiomas trabajarás? A este respecto, yo soy seguidora de la máxima «quien mucho abarca, poco aprieta», es decir, suele ser mejor y más rentable trabajar con pocos idiomas (uno o dos como mucho) y conocerlos muy bien que ofrecer varias lenguas sin llegar a conocer en profundidad ninguna de ellas. Cuando uno trabaja con varios idiomas de partida, es inevitable que acabe traduciendo más de una lengua que de otra, lo que implica que esa primera lengua la dominará mejor y le será más fácil trabajar con ella, mientras que el otro idioma se irá oxidando poco a poco y cada vez le será más difícil y costoso traducir textos de esa lengua.¿Y qué idiomas elegir? Lo ideal y utópico sería encontrar un idioma relativamente exótico que domine poca gente, pero que tenga suficiente demanda. Fácil, ¿no? Si no puedes aunar las dos cosas y tienes que decantarte por un idioma exótico con poca demanda o un idioma común muy demandado, es mejor, lógicamente, decantarse por este último, aunque haya más competencia. En cualquier caso, escoge un idioma que domines y te guste.
  • ¿En qué temas te especializarás? Especializarse en un determinado tipo de traducción, ya sea médica, técnica, jurídica, económica, etc., suele ser un punto a favor, tanto para el cliente (que obtendrá traducciones de calidad) como para el traductor (al que le será más fácil traducir textos con cuyo tema está familiarizado). No obstante, por lo general, tampoco conviene limitarse a una especialidad muy concreta, a menos que tenga una gran demanda. Lo ideal es tener una especialización o una combinación de especializaciones relativamente amplias. Para elegirlas, ten en cuenta tus idiomas de trabajo y tus mercados de destino. ¿Cuáles son los sectores más pujantes de los países donde se habla tu lengua extranjera? Si, por ejemplo, traduces del alemán y Alemania tiene un importante sector industrial, no sería mala idea especializarse en traducción técnica.
  • Otros puntos que conviene tener en cuenta antes de poner en marcha el negocio: equipamiento y tarifas.

Artículos para iluminarte: Cómo se fija una tarifa; Seis verdades sobre tarifas que no debemos olvidar; ¿Cuánto ganas realmente?: el factor rentabilidad; Oficina, dulce oficina.

Y, como en todo plan de negocio, date tiempo, fíjate un plazo para prosperar (yo diría que, como mínimo, uno o dos años) y ten un respaldo económico para salir adelante mientras los ingresos escasean. Si al concluir el plazo establecido no has tenido éxito en tu aventura, abandona o replantéate el camino que estás siguiendo.

Paso 4: Lánzate

Una vez que tengas atado y bien atado todo lo anterior, no esperes más: ¡lánzate! Nunca vas a encontrar el momento perfecto ni lo sabrás todo antes de empezar, así que cuanto antes des el primer paso, antes irás adquiriendo experiencia y perfeccionándote como hacemos todos: mediante ensayo y error. Busca clientes, date a conocer, grita a los cuatro vientos que existes y eres bueno en lo que haces: haz cualquier cosa menos quedarte parado.

Artículos para iluminarte: La senda del traductor novel (3); El arte de tratar con los clientes: consejos y pautas de actuación; Los errores más comunes de un traductor; La escuela de la vida: lecciones prácticas sobre el trabajo del traductor.

Anuncios

Las cualidades básicas del buen traductor

Hace unas semanas, una lectora de este blog, Andrea, me planteó en un comentario una serie de preguntas que ya me han formulado anteriormente muchas otras personas y que son fruto de la incertidumbre y la inseguridad (normales, por otro lado) que suelen atenazar a los que quieren estudiar o dedicarse a la traducción, pero no saben cómo funciona esto ni si se les dará bien. Andrea, en concreto, me preguntaba si se puede estudiar Traducción sin tener un buen nivel de español o sin conocer otro idioma extranjero aparte del inglés, si se puede mejorar el español a lo largo de los años de estudio, si puede ser contraproducente ser ansiosa y aislada y si esta profesión requiere grandes dosis de capacidad comunicativa cara a cara. En resumen, ¿qué cualidades debe tener un estudiante de Traducción o un traductor profesional?

Empecemos por el principio, por lo básico, obvio y elemental: un traductor o estudiante de Traducción debe conocer, como mínimo, una lengua extranjera y su propia lengua materna. Esta afirmación puede parecer una perogrullada, pero lo cierto es que muchas veces, los estudiantes o traductores noveles no son del todo conscientes de lo que eso significa realmente y es habitual que cometan dos errores: creer que en la carrera aprenderán el idioma del que quieren traducir y, lo que es peor, olvidar que conocer su propia lengua materna a la perfección es tanto o más importante que tener un buen dominio del idioma extranjero en cuestión.

En cuanto al primer punto, hay que tener muy claro que la carrera de Traducción no es un curso para aprender inglés, francés, alemán o chino; su objetivo, en principio, es que los alumnos aprendan a traducir, por lo que la lengua B (la primera lengua extranjera, la lengua de la que uno traduce principalmente) ya debe venir aprendida de casa. Dicho de otro modo: se espera que el alumno ya tenga cierto nivel de su lengua B para poder superar la carrera. Entrar, por ejemplo, en traducción de alemán sin tener ni idea de alemán es una garantía de sufrimiento y, en última instancia, si el alumno no se pone muchísimo las pilas para alcanzar el nivel requerido, de fracaso. Los cuatro años de estudios sirven para que el estudiante perfeccione su lengua de trabajo, no para que la aprenda desde cero. No sucede lo mismo con las segundas y terceras lenguas extranjeras (lenguas C y D), sobre todo si son idiomas raros o exóticos, en cuyo caso sí se suelen impartir desde el nivel más básico. No obstante, no hay que perder de vista que el nivel que se necesita para traducir un idioma es muy alto y ese nivel, en el caso de las lenguas C y D, no se alcanza en cuatro años de carrera (menos aún si se trata de idiomas como el japonés o el chino), por lo que se requerirán varios años más de esfuerzo y trabajo aparte si el alumno quiere llegar a traducir dichas lenguas.

En cuanto al segundo punto, no hay peros que valgan: saber traducir (bien) pasa inevitablemente por saber redactar a la perfección en tu lengua materna. Si no se te da bien escribir, si no conoces tu lengua materna en profundidad, dedícate a otra cosa, porque por muy bien que entiendas el texto original, jamás podrás producir un texto de destino de calidad. Es un error creer que ser hablante nativo de un idioma te capacita automáticamente para traducir a ese idioma. ¿Acaso ser capaces de correr nos convierte automáticamente en campeones de atletismo? Y es que dominar el español no significa solo saber dónde poner las tildes, sino también cómo usar adecuadamente las mayúsculas y las minúsculas, las cursivas o los signos de puntuación, tener un léxico rico y una expresión fluida, saber cómo utilizar la lengua en cada situación y contexto; en definitiva, estar al día de todas las normas gramaticales, ortográficas, ortotipográficas y de estilo del idioma, o conocer las fuentes de consulta adecuadas para resolver las dudas que tengamos (al fin y al cabo, ningún profesional lo sabe todo). Parte de ello se aprende en la carrera, pero se trata de una tarea de actualización, aprendizaje y perfeccionamiento constantes a la que debemos prestar atención durante toda nuestra vida profesional.

Esto entronca con otras de las cualidades que ha de tener un buen estudiante de Traducción o traductor profesional: curiosidad y capacidad autodidacta. En una profesión en la que se manejan textos de todo tipo y en la que es recomendable especializarse y reciclarse para no quedarse estancado y obsoleto, tener ganas de aprender y saber hacerlo por tu cuenta es fundamental. Informática, técnicas de venta y comunicación, DTP, finanzas, medicina u otras especialidades…: los ámbitos en los que puede y debe formarse un traductor para mejorar sus habilidades y el servicio que ofrece son casi infinitos. El traductor es, literalmente, un profesional hecho a sí mismo, porque no le queda más remedio. Si él no se mueve, nadie va a venir a moverlo.

En conclusión, esta es una profesión para gente independiente y con empuje, perseverante, paciente y disciplinada, entre otras muchas cualidades. Si necesitas a alguien que te diga qué hacer o que te saque las castañas del fuego, si te estresas con facilidad o te dejas llevar por el desánimo a las primeras de cambio, si no te atreves a relacionarte con los compañeros de profesión, quizá la traducción no sea tu camino. Para saber más, no te pierdas estos otros artículos:

La senda del traductor novel (1): ¿realmente quieres ser traductor?

La senda del traductor novel (2): pros y contras de ser autónomo

El traductor, ese animal (a)social

Guía rápida de supervivencia: cuatro entradas básicas para traductores noveles

Ya estamos en junio, el mes en el que muchos estudiantes de Traducción e Interpretación acabarán la carrera y se verán enfrentados a la temible pregunta que todo recién licenciado se hace: y ahora, ¿qué? Para hacerles un poco más fácil esa transición de la vida universitaria al mundo laboral, he recopilado aquí las cuatro entradas de mi bitácora más útiles para traductores noveles:

La senda del traductor novel (1): ¿realmente quieres ser traductor?

Lo primero que hay que tener claro antes de lanzarse al mercado laboral es si realmente queremos dedicarnos a traducir y si queremos trabajar como autónomos o en plantilla.

12 secretos sobre los traductores autónomos

¿La vida de un traductor es realmente como crees que es? Antes de decantarse por este trabajo no está de más saber en qué consiste realmente.

La senda del traductor novel (2): pros y contras de ser autónomo

La mayoría de los traductores somos autónomos. ¿Es mejor o peor que trabajar en plantilla? En este artículo os presento las ventajas y los inconvenientes del trabajo por cuenta propia.

La senda del traductor novel (3): cómo iniciar tu andadura profesional

Vale, sí, quiero ser traductor y, además, autónomo. ¿Por dónde empiezo a buscar clientes? Aquí os doy algunas ideas.

Y de regalo, este completísimo artículo de Scheherezade Surià con ideas para darnos a conocer, promocionar nuestros servicios y encontrar trabajo «con la que está cayendo».

¡Ánimo y que san Jerónimo os acompañe!

Curso de coaching para traductores, por Xosé Castro (Alicante, 18 de mayo)

No todos los días tiene una la oportunidad de traerse a Xosé Castro a su ciudad natal para que nos enseñe cómo vivir bien de la traducción. Así que si vosotros, queridos traductores, también queréis aprender a sacarle el máximo partido a vuestra profesión, además de tener la oportunidad de pasarlo bien con otros colegas, no podéis perderos el curso de coaching para traductores que se celebrará el próximo sábado 18 de mayo en el hotel Abba Centrum de Alicante. Xosé, colegas, formación, buen humor, sol, playa: ¿qué más se puede pedir?

Enlace al evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/634601006555670

Y para quien no tenga Facebook, aquí os dejo toda la información:

Curso de coaching para traductores: cómo vivir bien de la traducción

Instructor: Xosé Castro
Organiza: Isabel García Cutillas
Fecha: Sábado, 18 de mayo del 2013, de 10.00 a 20.00
Lugar: Alicante, hotel Abba Centrum (c/ Pintor Lorenzo Casanova, 31)

En este intensivo taller de ocho horas trataremos, con inspiración y creatividad, los instrumentos de trabajo que necesita un traductor para •vivir bien• de su profesión (conocimientos informáticos, humanísticos y de salud laboral), así como las medidas que debe tomar para conseguir y mantener clientes y otras potenciales fuentes de ingresos: visibilidad, promoción, captación de fuentes de ingresos.

El horario será de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00, con una pausa a media mañana y otra a media tarde con café (además del intermedio para el almuerzo).

PROGRAMA
• Quién puede ser traductor, corrector o intérprete: requisitos básicos y máximos para el éxito profesional.
• Uso de tecnología para mejorar nuestro posicionamiento: internet 2.0, redes sociales, herramientas de traducción.
• Cuánto, cuándo y cómo invertir en tecnología de traducción.
• Informática: qué no sabemos y qué deberíamos saber para tener éxito.
• Autoevaluación y autoanálisis: la visión de uno mismo como producto mejorable.
• Técnicas de imagen profesional en persona y a través de internet.
• Captación de clientes: tipos de clientes, entrevistas, situaciones de networking.
• El traductor en comunidad: asociacionismo, colaboración y trabajo en grupo.
• Qué puedo ofrecer a mis clientes. Qué clientes no tengo y podría tener. ¿Cuál es el factor de rentabilidad de mi especialidad?
• El concepto fundamental de no pedir, sino ofrecer.
• Valoración de mi trabajo y tarifas consecuentes.
• Cómo conseguir y conservar clientes preciados.
• Qué decir y qué no decir nunca a un cliente.
• Las diferencias entre agencias (intermediarios) y clientes directos: estrategias separadas.

INSCRIPCIÓN
• Hasta el 5 de mayo inclusive: 95 euros.
• Desde el 5 de mayo: 125 euros.
• Precio para estudiantes universitarios o miembros de una asociación de la Red Vértice* hasta el 5 de mayo: 80 euros.
• Desde el 5 de mayo para estudiantes y miembros de Red Vértice: 100 euros.
(Estos últimos deben justificarlo enviando foto de documento que acredite su condición de estudiante o miembro de asociación.)

ALMUERZO
El menú incluye:
• Aperitivo Centrum
• Crema de calabaza con picatostes y polvo de pistacho
• Carrillera de ternera estofada al vino tinto con panaché de verduras
• Sorbete de piña con Malibú y coco rallado
• Aguas minerales
• Refresco o cerveza
• Café o infusión
Precio: 19 euros (IVA incluido)
Si alguien prefiere pescado o tiene alguna petición especial (vegetarianos, celiacos, etc.), puede indicarlo en el mensaje de pago.

FORMA DE PAGO
1. Paypal
Envía el pago (curso + almuerzo o solo curso) a paypal@xcastro.com (indica pago ‘personal/familiar’ para evitar comisiones). En el mensaje, pon todos tus datos de contacto (teléfono, correo principal y alternativo y otras redes sociales, así como los datos fiscales para la factura). Si tienes alguna petición especial respecto al almuerzo, indícalo también en el mensaje.

2. Transferencia bancaria
Envía el pago (curso + almuerzo o solo curso) al siguiente número de cuenta: 0065-0001-21-0001114088. Titular: Xosé Castro. En las observaciones, indica COACHING ALICANTE y envía un mensaje a xosecursos@gmail.com con resguardo de transferencia y todos tus datos de contacto (teléfono, correo principal y alternativo y otras redes sociales, así como los datos fiscales para la factura). Si tienes alguna petición especial respecto al almuerzo, indícalo también en el mensaje.

CENA
Con ocasión del curso se celebrará también en Alicante una cena. Más información aquí: https://www.facebook.com/events/514521155276664. Si no tienes Facebook y quieres asistir a la cena, envía un mensaje a igcutillas@yahoo.es.

___
* Las asociaciones de traductores que forman parte de la Red Vértice son estas: AATI, ACE Traductores, ACEC, AGPTI, AIPTI, APTIC, APTIJ, ASATI, Asetrad, ATIJC, ATRAE, EIZIE, MET, TREMÉDICA, UniCo y XARXATIV.

¿Cómo mantener vivo y practicar un idioma extranjero?

(Versión actualizada)

Hace unas semanas, un amigo me planteó la pregunta que da título a esta entrada. Aunque pueda parecer una duda fácil de resolver a simple vista, me pareció un tema interesante para tratar en un foro profesional, así que remití esa misma pregunta a la lista de distribución de Asetrad y a Traducción en España. Este es un resumen de las ideas que se expusieron; vaya desde aquí mi agradecimiento a todas las personas que participaron en el debate.

Por tu cuenta

La propuesta más repetida fue la de leer libros y prensa en el idioma que queremos practicar y ver películas, documentales, programas de televisión, etc. en versión original, especialmente sobre temas que nos interesen, ya que así pondremos un mayor empeño en la tarea y la consideraremos más un placer que un deber. También tener puesta de fondo una emisora de radio extranjera mientras hacemos tareas domésticas puede ayudarnos a despejar y agudizar el oído. Internet y la TDT nos facilitan enormemente la labor, ya que con un solo clic de ratón o con solo pulsar un botón del mando a distancia podemos acceder a multitud de diarios, canales de televisión y emisoras de radio a través de la red o cambiarles el idioma a las películas en DVD o los programas de televisión. En el siguiente enlace encontraréis una exhaustiva recopilación de medios de comunicación de todo el mundo: http://www.mediosmedios.com.ar/agenda.htm. También Youtube nos ofrece infinidad de vídeos (documentales, podcasts, tutoriales, etc.) en multitud de idiomas sobre los temas más variopintos, sin olvidar los audiolibros de www.librivox.org.

Formación reglada

Una solución más formal es la de asistir a cursos del idioma que queremos refrescar, si bien esta opción es menos flexible en cuanto a los horarios y puede requerir un desembolso importante. Las instituciones culturales encargadas de fomentar la lengua correspondiente pueden ser un buen punto de partida tanto para encontrar cursos de idiomas a nuestra medida como para establecer contacto con hablantes nativos de la lengua en cuestión. Estas son las instituciones competentes de los idiomas europeos más importantes:

Español: Instituto Cervantes
Inglés: Consejo Británico (British Council)
Alemán: Instituto Goethe (Goethe-Institut)
Francés: Alianza Francesa (Alliance Française)
Italiano: Sociedad Dante Alighieri (Società Dante Alighieri)

No obstante, también podemos hacer cursos sobre otras materias en idiomas extranjeros. Ahora están de moda los cursos en línea gratuitos de universidades prestigiosas de todo el mundo, como los que ofrece Coursera.

En contacto con otras personas

¿Qué mejor forma de practicar activamente un idioma que relacionándonos con nativos de esa lengua? Para ello no hace falta que nos vayamos al país donde se habla; podemos hacer intercambios lingüísticos con estudiantes Erasmus de la universidad más cercana, acudir a lugares donde se reúnan inmigrantes de ese idioma, utilizar plataformas de aprendizaje como Livemocha o Busuu o recurrir a comunidades de gente con intereses afines como Meetup. También Skype puede ser una herramienta útil para hacer intercambios lingüísticos a distancia, como proponen estas webs: http://www.italki.com/, http://www.language-exchanges.org/

Para los viajeros

Y si estamos dispuestos a movernos de casa, ¿por qué no viajar directamente a algún país donde se hable el idioma que queremos practicar? Sin duda, la inmersión total es la mejor forma de mantener vivas nuestras destrezas lingüísticas e impregnarnos de la cultura del idioma en cuestión.

Breve reflexión sobre por qué Traducción e Interpretación debería ser Traducción o Interpretación

Mi última entrada estuvo dedica a las deficiencias que, en general, tiene la carrera de Traducción e Interpretación en España, aunque en unas universidades más que en otras. Decía entonces que el misterio de por qué se han metido en el mismo saco dos disciplinas tan dispares, aunque hermanas, como la traducción y la interpretación era otra historia y debía ser contada en otra ocasión. Pues bien, esta es esa otra ocasión.

Unir la traducción y la interpretación en una misma carrera y esperar que de ahí salgan personas capacitadas para ser tanto traductores como intérpretes es como juntar arquitectura e ingeniería de caminos y esperar que los licenciados estén capacitados para construir tanto un puente como una ristra de chalés adosados. Al fin y al cabo, los profesionales de ambas ramas se dedican a construir cosas, igual que los traductores y los intérpretes trasladan un mensaje en una lengua extranjera a otro idioma diferente, ¿no?

Pues no. Aunque a priori puedan ser trabajos parecidos por usar la misma herramienta (la lengua), los traductores y los intérpretes deben reunir destrezas y aptitudes completamente distintas. La traducción trabaja con la lengua escrita; es una actividad más pausada, con tiempo para reflexionar, documentarse y buscar la solución idónea en cada caso, que requiere un enorme dominio de la redacción y la comprensión escrita y cuyo destinatario utilizará el producto final «en diferido». En cambio, la interpretación trabaja con la lengua oral; requiere agilidad mental para salir del paso en el momento, preparación y documentación previas y una buena dosis de improvisación, aplomo, fluidez verbal y agudeza de oído. En definitiva, se trata de dos perfiles muy diferentes que no tienen por qué darse en una misma persona: hay excelentes traductores incapaces de hacer un buen trabajo en interpretación y viceversa. En consecuencia, hay estudiantes de Traducción e Interpretación a los que se les da de vicio la traducción, pero que no consiguen llegar a buen puerto en las asignaturas de interpretación, y estudiantes a los que les encanta y se les da bien la interpretación, pero que no tienen tanto interés o destreza en las asignaturas de traducción. Y si en la carrera apenas te enseñan a traducir (entiéndase ‘traducir en condiciones de trabajo más o menos reales’), no digamos ya a interpretar. El resultado: todos aquellos que quieren dedicarse profesionalmente a la interpretación no tienen más remedio que cursar un máster una vez licenciados, y aquellos que no reúnen las cualidades necesarias para ser intérpretes pasan por un calvario para superar dos asignaturas clave del plan de estudios que, en realidad, son poco relevantes para el trabajo del traductor de escritorio.

En definitiva, ¿no sería mejor hacer dos itinerarios separados: uno para traducción y otro para interpretación, quizá con un ciclo de dos cursos común a ambos? ¿No sería mejor hacer una sola cosa bien en vez de hacer dos regular? Y es que ya lo dice el refranero: quien mucho abarca, poco aprieta.

Traducción e Interpretación: cuando la realidad académica choca con la realidad profesional

Ahora que tengo en prácticas a una estudiante de cuarto curso de Traducción e Interpretación de la Universidad de Alicante (cuyo trabajo podéis leer en su blog), vuelvo a ser consciente de lo mal planteada, diseñada y enfocada que está esta carrera. No quiero decir, ni mucho menos, que sea totalmente inútil; después de todo, sí te proporciona una formación básica que te sitúa en posición de ventaja respecto a aquellos que quieren ser traductores y no tienen esa formación, pero aun así hay mucho margen de mejora.

Desde que empecé las prácticas con Arantxa le he hablado de fiscalidad, de las listas de distribución, de la importancia de estar presente en internet, de cómo definir y vender sus servicios y fijar sus tarifas, del uso de Thunderbird, de los servidores FTP, de cómo agilizar y optimizar el uso de Windows y Word mediante atajos de teclado, del uso de Trados (Workbench), TagEditor y Xbench… En definitiva, de ingredientes que son el pan nuestro de cada día para cualquier traductor, sea autónomo o no, y que, misteriosamente, brillan por su ausencia en la licenciatura. Cuatro años de estudios universitarios tras los cuales tu única posibilidad de hacerte un hueco en el mercado y sobrevivir en él es aprender por tu cuenta todo aquello que deberían haberte enseñado en la carrera y no te han enseñado, como le pasa a Arantxa, como me pasó a mí y como les habrá pasado y les seguirá pasando a tantos otros licenciados. Y es que en la universidad intentan enseñarte a traducir, pero no te enseñan a ser traductor, que son dos cosas bien distintas.

Tengo la impresión de que eso se debe en parte a que todavía se tiene un concepto romántico de la traducción y aún se la considera una actividad embebida de un aire bohemio, místico, filosófico, y no una actividad económica profesional totalmente sumergida en el siglo XXI. A ello se suma, o de ello se deriva, todo un cúmulo de circunstancias: un plan de estudios diseñado por alguien o álguienes que seguramente no tengan ni la más remota idea de en qué consiste realmente nuestra profesión; un montón de asignaturas totalmente inútiles e irrelevantes para nuestro trabajo; un puñado de asignaturas que deberían ser útiles, pero que se quedan en nada porque quienes las imparten nunca han visto un traductor de cerca y no saben enfocarlas adecuadamente hacia nuestro trabajo; otras tantas asignaturas impartidas por traductores anclados en la época de la máquina de escribir; la falta de recursos y medios tecnológicos. La conjunción de esos factores hace posible que acabes la carrera sabiendo, por ejemplo, qué lingüista ideó la teoría de valencias, pero que no tengas ni las más mínimas nociones de ortotipografía, que no sepas cómo hacer una factura o cuáles son tus obligaciones fiscales o que desconozcas los entresijos y secretos de la máquina que te va a dar de comer: el ordenador. Tomando prestada una acertada analogía de mi alumna en prácticas, ¿os imagináis, por ejemplo, un fotógrafo que no conozca más que las funciones básicas de su cámara? Por no hablar de las leyendas urbanas que anidan, en ocasiones alimentadas por los propios profesores, en las tiernas e impresionables cabecitas de los estudiantes: que si de la traducción no se puede vivir; que si uno está capacitado para hacer traducciones inversas y es perfectamente normal (e incluso impepinable) hacerlas en el ejercicio profesional, etc. Y las prácticas preprofesionales no ayudan a desfacer el entuerto, porque muchos de los destinos que se ofrecen tienen tanto que ver con la traducción como un huevo con una castaña.

Creo firmemente que la misión de la universidad, sobre todo en una carrera tan eminentemente práctica como Traducción, debería ser formar profesionales que estén preparados y capacitados para empezar a ejercer su trabajo en la vida real. Al fin y al cabo, la carrera se llama Traducción e Interpretación*, por lo que de ahí deberían salir traductores e intérpretes, no teóricos de la lengua, ni lingüistas, ni profesores de idiomas, aunque esas también puedan ser otras salidas. Pero para ello, entre otras cosas, habrá que contar en las aulas con profesores cuya relación con la traducción vaya más allá del último libro traducido que han leído.

Sé que hablo en general y que no se puede generalizar. Sé también que hay muchos profesores universitarios muy competentes, que se preocupan por sus alumnos y que tratan de formarlos para lo que se van a encontrar ahí fuera cuando se licencien. Yo misma conozco a unos cuantos y fui alumna de otros tantos profesores así, y gracias a ellos, en parte, estoy aquí tantos años después. A todos ellos, gracias. Y a todos los alumnos que andan perdidos, ánimo.

* El misterio de por qué se han metido en el mismo saco dos disciplinas tan dispares, aunque sean hermanas, es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.