Archivo de la categoría: marketing y promoción

Mamá, quiero ser traductor

Ha pasado ya un año desde la última entrada que publiqué aquí, pero hoy he decidido volver a la blogosfera para dar respuesta a una pregunta que me han formulado decenas de veces a lo largo de estos años y que se plantearán muchas otras personas en los años venideros: quiero ser traductor, ¿qué hago? Lógicamente, no hay recetas mágicas y cada caso tiene sus particularidades, pero si tuviera que recomendar una fórmula general para empezar de cero en este sector, sería la siguiente:

Paso 1: Reflexiona

Lo he repetido en infinidad de ocasiones, pero lo voy a poner de manifiesto una vez más: la primera pregunta que uno debe formularse es si realmente quiere ser traductor y si sabe lo que conlleva este trabajo. Nueve de cada diez aspirantes a traductor (vale, me he inventado la estadística, pero os podéis hacer una idea) desconocen o tienen una idea distorsionada, idílica o romántica del trabajo del traductor, de ahí que luego vengan los chascos y las decepciones cuando se topan con la cruda y nada glamurosa realidad.

Artículos para iluminarte: La senda del traductor novel (1); 12 secretos sobre los traductores autónomos; El traductor, ese señor que traduce.

El segundo aspecto sobre el que debería reflexionar todo aquel que se plantee dedicarse a la traducción es si posee las cualidades necesarias para ello. ¿Dominas tu lengua materna? ¿Eres experto en algún tema además de tener buenos conocimientos de un idioma extranjero? ¿Manejas con soltura el ordenador? ¿Eres perseverante, disciplinado, curioso, independiente?

Artículos para iluminarte: 12 secretos sobre los traductores autónomos; Las cualidades básicas del buen traductor.

Y la tercera cuestión clave es: ¿quieres trabajar como autónomo (como hacemos la mayoría) o en plantilla? Si la respuesta es «como autónomo», sigue buceando por este blog.

Artículos para iluminarte: La senda del traductor novel (2).

Paso 2: (In)fórmate

Vale, has reflexionado y has decidido que quieres seguir adelante con tu empeño de ser traductor, porque te encantan los idiomas y el lenguaje, te gusta escribir y leer, tienes un buen nivel de [inserte aquí idioma], desde pequeño has escrito sin faltas de ortografía y crees que esto se te daría bien. Además, eso de trabajar por tu cuenta tampoco te asusta. Estupendo, es un buen punto de partida, pero es probable que no te sientas suficientemente seguro para lanzarte al ruedo de la traducción y que te falte una base para poder desarrollar este trabajo con ciertas garantías. Párate a pensar: ¿qué conocimientos te faltan? Si procedes de una rama «de letras» afín a la traducción (como, por ejemplo, la filología o el periodismo), es probable que tengas una buena base lingüística, pero que te falten destrezas informáticas o que no tengas conocimientos de otras materias en las que poder especializarte. En cambio, si eres un profesional de un sector completamente distinto (ingeniería, medicina, derecho…) que quiere reciclarse y reorientar su carrera hacia la traducción, los conocimientos especializados ya los tienes, pero seguramente te falte una buena base lingüística. ¿Qué hacer para subsanar esa carencia?

  • Lengua española: Ser hablante nativo de un idioma no te convierte en un experto de dicho idioma. Es fundamental conocer, al menos, las autoridades lingüísticas y las obras básicas de referencia de nuestra lengua, como el Diccionario de la lengua española, el Diccionario panhispánico de dudas, la Nueva gramática de la lengua española y la Ortografía de la lengua española de la Real Academia Española; las obras de José Martínez de Sousa, como el celebérrimo Manual de estilo de la lengua española, y las normas dictadas por la Fundéu, por citar solo algunas de las muchas referencias y autores. Si lo que te faltan son conocimientos de español, empieza por ahí.
  • Informática: La opción más barata para formarse en este campo es dedicar un poco de tiempo a leerse la documentación y las instrucciones de uso de los propios programas, así como buscar en internet cursos o tutoriales gratuitos y, sobre todo, trastear y practicar. Pero si no te fías de tu espíritu autodidacta y prefieres que alguien te instruya, puedes optar por talleres o cursos específicos.

Artículos para iluminarte: Software para traductores (1), Software para traductores (2), Software para traductores (3).

  • Formación general en traducción o conocimientos especializados de otras áreas: También en este caso, la formación por tu cuenta a base de leer, leer, leer y preguntar es lógicamente la opción más barata, aunque no la más sencilla, ya que requiere una considerable dedicación y esfuerzo no supervisados. Si te gusta más la formación reglada o impartida por profesionales, puedes decantarte por cursos o másteres de universidades o de empresas especializadas en formación para traductores. En cualquier caso, para asegurarte de que el nivel del curso cumple tus expectativas y merece la pena el desembolso que conlleva, pide opiniones y referencias de antiguos alumnos, léete bien el programa y los contenidos e infórmate sobre la trayectoria y la reputación de los docentes.

Dónde buscar cursos: Asociaciones profesionales (como los cursos de APTIC y los seminarios web de Asetrad), universidades españolas y extranjeras, empresas de formación para traductores (por ejemplo, AulaSIC, Cálamo&Cran, Con Trazo Firme y Estudio Sampere).

Pero antes de lanzarte a la piscina, familiarízate también con el sector: las redes sociales, las listas de distribución, los blogs, las asociaciones profesionales o las revistas de traducción (como La Linterna del Traductor) pueden ser un buen punto de partida para saber lo que se cuece en el gremio. Observa, empápate, pregunta, relaciónate con traductores.

Artículos para iluminarte: El traductor, ese animal (a)social; Comunidades virtuales.

Paso 3: Analiza y planifica

Bien, ya tienes la base necesaria para ser un buen traductor; ahora te toca pergeñar un plan de negocio que te sirva de guía para abrirte camino en el sector de la traducción sin morir en el intento. Piensa:

  • ¿Qué servicios quieres ofrecer?: traducción, interpretación, corrección, transcripción, etc.
  • ¿Con qué idiomas trabajarás? A este respecto, yo soy seguidora de la máxima «quien mucho abarca, poco aprieta», es decir, suele ser mejor y más rentable trabajar con pocos idiomas (uno o dos como mucho) y conocerlos muy bien que ofrecer varias lenguas sin llegar a conocer en profundidad ninguna de ellas. Cuando uno trabaja con varios idiomas de partida, es inevitable que acabe traduciendo más de una lengua que de otra, lo que implica que esa primera lengua la dominará mejor y le será más fácil trabajar con ella, mientras que el otro idioma se irá oxidando poco a poco y cada vez le será más difícil y costoso traducir textos de esa lengua.¿Y qué idiomas elegir? Lo ideal y utópico sería encontrar un idioma relativamente exótico que domine poca gente, pero que tenga suficiente demanda. Fácil, ¿no? Si no puedes aunar las dos cosas y tienes que decantarte por un idioma exótico con poca demanda o un idioma común muy demandado, es mejor, lógicamente, decantarse por este último, aunque haya más competencia. En cualquier caso, escoge un idioma que domines y te guste.
  • ¿En qué temas te especializarás? Especializarse en un determinado tipo de traducción, ya sea médica, técnica, jurídica, económica, etc., suele ser un punto a favor, tanto para el cliente (que obtendrá traducciones de calidad) como para el traductor (al que le será más fácil traducir textos con cuyo tema está familiarizado). No obstante, por lo general, tampoco conviene limitarse a una especialidad muy concreta, a menos que tenga una gran demanda. Lo ideal es tener una especialización o una combinación de especializaciones relativamente amplias. Para elegirlas, ten en cuenta tus idiomas de trabajo y tus mercados de destino. ¿Cuáles son los sectores más pujantes de los países donde se habla tu lengua extranjera? Si, por ejemplo, traduces del alemán y Alemania tiene un importante sector industrial, no sería mala idea especializarse en traducción técnica.
  • Otros puntos que conviene tener en cuenta antes de poner en marcha el negocio: equipamiento y tarifas.

Artículos para iluminarte: Cómo se fija una tarifa; Seis verdades sobre tarifas que no debemos olvidar; ¿Cuánto ganas realmente?: el factor rentabilidad; Oficina, dulce oficina.

Y, como en todo plan de negocio, date tiempo, fíjate un plazo para prosperar (yo diría que, como mínimo, uno o dos años) y ten un respaldo económico para salir adelante mientras los ingresos escasean. Si al concluir el plazo establecido no has tenido éxito en tu aventura, abandona o replantéate el camino que estás siguiendo.

Paso 4: Lánzate

Una vez que tengas atado y bien atado todo lo anterior, no esperes más: ¡lánzate! Nunca vas a encontrar el momento perfecto ni lo sabrás todo antes de empezar, así que cuanto antes des el primer paso, antes irás adquiriendo experiencia y perfeccionándote como hacemos todos: mediante ensayo y error. Busca clientes, date a conocer, grita a los cuatro vientos que existes y eres bueno en lo que haces: haz cualquier cosa menos quedarte parado.

Artículos para iluminarte: La senda del traductor novel (3); El arte de tratar con los clientes: consejos y pautas de actuación; Los errores más comunes de un traductor; La escuela de la vida: lecciones prácticas sobre el trabajo del traductor.

Anuncios

Guía rápida de supervivencia: cuatro entradas básicas para traductores noveles

Ya estamos en junio, el mes en el que muchos estudiantes de Traducción e Interpretación acabarán la carrera y se verán enfrentados a la temible pregunta que todo recién licenciado se hace: y ahora, ¿qué? Para hacerles un poco más fácil esa transición de la vida universitaria al mundo laboral, he recopilado aquí las cuatro entradas de mi bitácora más útiles para traductores noveles:

La senda del traductor novel (1): ¿realmente quieres ser traductor?

Lo primero que hay que tener claro antes de lanzarse al mercado laboral es si realmente queremos dedicarnos a traducir y si queremos trabajar como autónomos o en plantilla.

12 secretos sobre los traductores autónomos

¿La vida de un traductor es realmente como crees que es? Antes de decantarse por este trabajo no está de más saber en qué consiste realmente.

La senda del traductor novel (2): pros y contras de ser autónomo

La mayoría de los traductores somos autónomos. ¿Es mejor o peor que trabajar en plantilla? En este artículo os presento las ventajas y los inconvenientes del trabajo por cuenta propia.

La senda del traductor novel (3): cómo iniciar tu andadura profesional

Vale, sí, quiero ser traductor y, además, autónomo. ¿Por dónde empiezo a buscar clientes? Aquí os doy algunas ideas.

Y de regalo, este completísimo artículo de Scheherezade Surià con ideas para darnos a conocer, promocionar nuestros servicios y encontrar trabajo «con la que está cayendo».

¡Ánimo y que san Jerónimo os acompañe!

Curso de coaching para traductores, por Xosé Castro (Alicante, 18 de mayo)

No todos los días tiene una la oportunidad de traerse a Xosé Castro a su ciudad natal para que nos enseñe cómo vivir bien de la traducción. Así que si vosotros, queridos traductores, también queréis aprender a sacarle el máximo partido a vuestra profesión, además de tener la oportunidad de pasarlo bien con otros colegas, no podéis perderos el curso de coaching para traductores que se celebrará el próximo sábado 18 de mayo en el hotel Abba Centrum de Alicante. Xosé, colegas, formación, buen humor, sol, playa: ¿qué más se puede pedir?

Enlace al evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/634601006555670

Y para quien no tenga Facebook, aquí os dejo toda la información:

Curso de coaching para traductores: cómo vivir bien de la traducción

Instructor: Xosé Castro
Organiza: Isabel García Cutillas
Fecha: Sábado, 18 de mayo del 2013, de 10.00 a 20.00
Lugar: Alicante, hotel Abba Centrum (c/ Pintor Lorenzo Casanova, 31)

En este intensivo taller de ocho horas trataremos, con inspiración y creatividad, los instrumentos de trabajo que necesita un traductor para •vivir bien• de su profesión (conocimientos informáticos, humanísticos y de salud laboral), así como las medidas que debe tomar para conseguir y mantener clientes y otras potenciales fuentes de ingresos: visibilidad, promoción, captación de fuentes de ingresos.

El horario será de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00, con una pausa a media mañana y otra a media tarde con café (además del intermedio para el almuerzo).

PROGRAMA
• Quién puede ser traductor, corrector o intérprete: requisitos básicos y máximos para el éxito profesional.
• Uso de tecnología para mejorar nuestro posicionamiento: internet 2.0, redes sociales, herramientas de traducción.
• Cuánto, cuándo y cómo invertir en tecnología de traducción.
• Informática: qué no sabemos y qué deberíamos saber para tener éxito.
• Autoevaluación y autoanálisis: la visión de uno mismo como producto mejorable.
• Técnicas de imagen profesional en persona y a través de internet.
• Captación de clientes: tipos de clientes, entrevistas, situaciones de networking.
• El traductor en comunidad: asociacionismo, colaboración y trabajo en grupo.
• Qué puedo ofrecer a mis clientes. Qué clientes no tengo y podría tener. ¿Cuál es el factor de rentabilidad de mi especialidad?
• El concepto fundamental de no pedir, sino ofrecer.
• Valoración de mi trabajo y tarifas consecuentes.
• Cómo conseguir y conservar clientes preciados.
• Qué decir y qué no decir nunca a un cliente.
• Las diferencias entre agencias (intermediarios) y clientes directos: estrategias separadas.

INSCRIPCIÓN
• Hasta el 5 de mayo inclusive: 95 euros.
• Desde el 5 de mayo: 125 euros.
• Precio para estudiantes universitarios o miembros de una asociación de la Red Vértice* hasta el 5 de mayo: 80 euros.
• Desde el 5 de mayo para estudiantes y miembros de Red Vértice: 100 euros.
(Estos últimos deben justificarlo enviando foto de documento que acredite su condición de estudiante o miembro de asociación.)

ALMUERZO
El menú incluye:
• Aperitivo Centrum
• Crema de calabaza con picatostes y polvo de pistacho
• Carrillera de ternera estofada al vino tinto con panaché de verduras
• Sorbete de piña con Malibú y coco rallado
• Aguas minerales
• Refresco o cerveza
• Café o infusión
Precio: 19 euros (IVA incluido)
Si alguien prefiere pescado o tiene alguna petición especial (vegetarianos, celiacos, etc.), puede indicarlo en el mensaje de pago.

FORMA DE PAGO
1. Paypal
Envía el pago (curso + almuerzo o solo curso) a paypal@xcastro.com (indica pago ‘personal/familiar’ para evitar comisiones). En el mensaje, pon todos tus datos de contacto (teléfono, correo principal y alternativo y otras redes sociales, así como los datos fiscales para la factura). Si tienes alguna petición especial respecto al almuerzo, indícalo también en el mensaje.

2. Transferencia bancaria
Envía el pago (curso + almuerzo o solo curso) al siguiente número de cuenta: 0065-0001-21-0001114088. Titular: Xosé Castro. En las observaciones, indica COACHING ALICANTE y envía un mensaje a xosecursos@gmail.com con resguardo de transferencia y todos tus datos de contacto (teléfono, correo principal y alternativo y otras redes sociales, así como los datos fiscales para la factura). Si tienes alguna petición especial respecto al almuerzo, indícalo también en el mensaje.

CENA
Con ocasión del curso se celebrará también en Alicante una cena. Más información aquí: https://www.facebook.com/events/514521155276664. Si no tienes Facebook y quieres asistir a la cena, envía un mensaje a igcutillas@yahoo.es.

___
* Las asociaciones de traductores que forman parte de la Red Vértice son estas: AATI, ACE Traductores, ACEC, AGPTI, AIPTI, APTIC, APTIJ, ASATI, Asetrad, ATIJC, ATRAE, EIZIE, MET, TREMÉDICA, UniCo y XARXATIV.

Cómo se fija una tarifa

Tengo la impresión de que una buena parte de los profesionales del sector de la traducción fijan sus tarifas al tuntún o copiando o imitando las tarifas que fijan los demás. Es importante saber lo que cobran los compañeros por sus servicios, pero para establecer un precio adecuado que sea rentable debemos analizar detenidamente nuestras circunstancias personales. Para esa tarea, varios socios de Asetrad crearon hace ya un tiempo CalPro, una utilísima herramienta de cálculo en Excel que nos permite determinar cuánto debemos cobrar o saber cuánto estamos ganando realmente teniendo en cuenta tres factores fundamentales: nuestros gastos, las horas que trabajamos al año y nuestra productividad por hora. Así que si aún no le habéis echado un vistazo, os recomiendo que no tardéis más en hacerlo.

A la hora de fijar nuestras tarifas podemos seguir, por ejemplo, este procedimiento, que describo grosso modo:

1. Analizar exhaustivamente todos nuestros gastos profesionales y personales: cuota de la Seguridad Social, internet, teléfono, cuotas de asociaciones profesionales, gastos de nuestra página web, seguros, casa, coche, alimentación, ocio, etc. La suma de todos esos gastos es lo mínimo que necesitamos facturar (tras descontar impuestos y, preferiblemente, destinar una parte al ahorro) para cubrir los gastos de nuestra actividad y mantener nuestro nivel de vida. Supongamos que dicha cuantía asciende, incluyendo los impuestos y el ahorro, a 1500 € al mes, es decir, 18 000 € al año. También podemos fijarnos un objetivo de facturación, por ejemplo el doble de nuestros gastos: 36 000 € al año.

2. Calcular las horas que trabajamos anualmente, multiplicando el número de días que trabajamos al año (descontando fines de semana, vacaciones, días de baja por enfermedad o sin trabajo, festivos, etc.) por el número de horas que solemos trabajar al día. Supongamos que trabajamos de media ocho horas al día, 20 días al mes y 11 meses al año. En total son 1760 horas anuales. También podemos tomar como referencia las horas que nos gustaría trabajar, por ejemplo cinco horas al día, 15 días al mes y 10 meses al año (750 horas en total).

Si dividimos los gastos totales anuales (18 000 €) entre el número total de horas que trabajamos al año (1760 horas), obtendremos la tarifa por hora mínima que debemos cobrar para cubrir gastos, en este caso, 10,23 €. Si dividimos nuestro objetivo de facturación anual (36 000 €) entre ese número de horas, el resultado será el precio por hora que debemos cobrar para conseguir la facturación que queremos (20,45 €). Si dividimos los gastos totales anuales y el objetivo de facturación anual entre el número de horas que nos gustaría trabajar, obtendremos la tarifa por hora que debemos cobrar para ganar lo suficiente con ese horario de trabajo (24 € y 48 € respectivamente). Para calcular la tarifa por palabra debemos hacer otro cálculo más:

3. Calcular nuestra productividad en palabras por hora (que variará según el idioma y la materia) y dividir la tarifa por hora entre dicho número de palabras. Por ejemplo, si somos capaces de traducir 350 palabras por hora (listas para entregar), nuestro precio por palabra equivalente a nuestro precio por hora será de 0,029 €, 0,058 €, 0,069 € y 0,14 € respectivamente, en función de cuál sea nuestro objetivo de facturación y nuestro horario de trabajo.

Una vez hechos estos cálculos basados en datos reales, tendríamos que formularnos aún otras preguntas:

4. ¿Son estas tarifas realistas y competitivas? ¿Son (mucho) más altas o bajas que las tarifas habituales en el mercado? ¿Podría cobrar más? Para responder a estos interrogantes deberemos analizar a la competencia, saber qué ofrece y qué precios aplica.

Por favor, que nadie se confunda: las cifras aportadas en este artículo no son más que ejemplos que he utilizado para ilustrar los cálculos. La intención de lo que he escrito no es más que constatar que, antes de fijar una tarifa, es recomendable analizar detenidamente todos los factores mencionados para establecer un precio adecuado. Para todo lo demás, ya sabéis: CalPro. Vayan desde aquí mis agradecimientos a todos los colegas que diseñaron esa herramienta.

Traductores visibles: entrevista para el curso Traductores 2.0

Ayer mismo, Borja Cerezo, en colaboración con Sonia Aza, me hizo una entrevista para el curso Traductores 2.0 que imparte Educación Digital, en la que hablamos de mi trabajo como traductora autónoma y, sobre todo, de mi presencia en internet y mi relación con las redes sociales. Podéis escuchar la entrevista completa (que dura unos 20 minutos) aquí:

Parte 1: http://www.goear.com/listen/b9a8f42/traductores-visibles-isabel-garcia-cutillas-parte-1-otros

Parte 2: http://www.goear.com/listen/a09020c/traductores-visibles-isabel-garcia-cutillas-parte-2-otros

Seis verdades sobre tarifas que no debemos olvidar

Lo confieso: al principio de mi carrera profesional cobraba tarifas modestas, de esas que indignarían a muchos profesionales. La razón es sencilla y de sobra conocida: tenía pocos gastos, creía que lo que cobraba era más que suficiente y lo que más me importaba en aquel momento de euforia por empezar a trabajar como traductora era conseguir encargos y clientes. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que me diera cuenta de que por aquel camino no iba a ninguna parte (o, por lo menos, no hacia el lugar a donde yo quería ir), y ajusté mis tarifas al alza, a lo cual también contribuyó el hecho de independizarme y, por tanto, de tener más gastos. Ahora he llegado a un punto de mi carrera en el que ya no me interesa tener mucho trabajo, sino trabajar lo justo, sin prisa pero sin pausa, dedicándole a cada proyecto (en la medida de lo posible) el tiempo que requiere para ofrecer una buena calidad. Pero, claro, para eso es necesario cobrar unas tarifas en consecuencia.

No obstante, no es mi intención abrir el millonésimo debate sobre tarifas altas y bajas. Muchas veces nos centramos simplemente en si un precio es alto o bajo y olvidamos seis normas básicas:

1. El mercado, para bien o para mal, es libre. Cada uno puede cobrar lo que quiera; no tiene sentido que nos enfademos porque otra persona cobre menos que nosotros, pues siempre habrá gente que cobre menos (y también gente que cobre más). Podemos aconsejar a los compañeros, pero es absurdo tratar de imponerles lo que nosotros consideramos justo, porque las circunstancias de cada profesional y su concepto de justicia son diferentes en cada caso.

2. A la hora de calcular una tarifa debemos tener en cuenta todos y cada uno de los gastos de nuestra actividad profesional, así como los gastos personales, para determinar si se trata de una tarifa viable que nos permita mantener a flote nuestro negocio y vivir holgadamente. Para este menester no me cansaré de recomendar CalPro, una excelente herramienta de cálculo diseñada por socios de Asetrad.

3. Las tarifas que no nos permiten cubrir los gastos de nuestra actividad profesional y de nuestra vida personal (sean altas o bajas) son inviables a largo plazo por dos motivos:

  • tendremos que matarnos a trabajar si queremos ganar lo suficiente para cubrir esos gastos (y trabajar a destajo significa reducir tarde o temprano la calidad de nuestro trabajo);
  • si no lo hacemos, ganaremos demasiado poco para vivir de la traducción.

4. Las tarifas deben adecuarse a nuestras circunstancias personales (gastos), pero también a las características del trabajo y del cliente.

5. No hay que perder de vista que somos nosotros quienes establecemos o aceptamos las tarifas de nuestro trabajo, con lo cual no vale quejarse de que nos pagan poco. Si alguien no está satisfecho con lo que cobra, que haga todo lo posible por cambiar esa situación.

6. No olvidemos que todos hemos empezado desde abajo, y competir en precio es una forma como otra cualquiera de hacerse un hueco en el mercado, aunque a la larga es un callejón sin salida porque siempre habrá alguien dispuesto a trabajar por menos que tú y porque el trabajo de calidad es incompatible con el trabajo a destajo. Y, por otro lado, los profesionales asentados que están en una posición privilegiada deberían ser vistos como modelos a seguir y no como objeto de crítica por estar donde están y pensar como piensan. Si han llegado hasta ahí, por algo será; en este sector más que en ningún otro a nadie le regalan nada.

En resumen, no existe una tarifa perfecta, ni tarifas altas o bajas de por sí. Cada profesional debe cobrar por sus servicios el precio que considere adecuado en función de sus circunstancias (que deberá analizar minuciosamente) y de sus objetivos, y ser consecuente con la tarifa que fije.

Mi nueva página web

Por fin hoy, después de varios meses de espera y de duro trabajo, puedo presentaros oficialmente mi nueva página web: www.igcutillas.com. Según mi opinión nada objetiva, es mucho más sobria, limpia, agradable, concisa y fácil de leer que las que he tenido hasta ahora. Desde aquí me gustaría agradecer y felicitar públicamente a Ángel Domínguez por el excelente trabajo que ha realizado y por la profesionalidad que ha demostrado en todo momento, haciendo gala no solo de su pericia como diseñador gráfico, sino también de una exquisita atención a los deseos y necesidades personales del cliente. En realidad, la web es tan solo una pequeña parte de mi nueva identidad visual, que incluye diversos elementos gráficos (logotipo, símbolo, logosímbolo) en diferentes formatos, elección de fuentes tipográficas y esquemas de colores corporativos y auxiliares, plantilla de factura en Excel y tarjetas comerciales. En definitiva, un resultado con el que estoy sumamente satisfecha y que espero que sea un fiel reflejo de la actitud profesional, seria y responsable que tengo hacia mi trabajo.

Pero para que esta entrada no sea solo de autobombo, aprovecho la ocasión para recopilar algunos consejos para crear una página web profesional que dé una buena imagen de nosotros:

  • Dominio propio: Con la infinidad de empresas de registro y alojamiento web que hay hoy en día, no hay excusa para no tener un dominio propio. Los precios, además, son más que asequibles. Por lo general, encontraréis las mejores ofertas en empresas de EE. UU.
  • Diseño profesional: Hasta el momento, yo siempre había diseñado mi propia página web con la ayuda de plantillas gratuitas, pero hace unos meses me decidí por fin a encargarle el trabajo a un profesional, tanto para ahorrar tiempo como para conseguir un mejor resultado. Y la diferencia se nota. Aunque no es un servicio barato, la inversión bien merece la pena.
  • Corrección lingüística: Somos traductores, así que el texto de nuestra página web es nuestra mejor carta de presentación. Debe estar impecablemente redactado o traducido (en el caso de las versiones en otros idiomas).
  • Traducciones a otros idiomas: En mi opinión, es fundamental que la página web esté disponible como mínimo en nuestros idiomas de trabajo, para poder llegar a todos los clientes que nos interesan.
  • Estructura simple e intuitiva: El contenido debe estar bien estructurado, de manera que permita una navegación fácil e intuitiva y un acceso rápido a la información deseada.
  • Concisión y presentación clara de la información: Dejaos de rollos: id al grano, decid con brevedad y claridad quiénes sois, qué ofrecéis y en qué os diferenciáis de la competencia.
  • Datos de contacto en un lugar bien visible: Poned vuestra dirección de correo electrónico y el teléfono en una parte bien visible de la página para que los clientes que quieran ponerse en contacto con vosotros puedan hacerlo sin esfuerzo.
  • Referencias y opiniones de clientes: Un cliente satisfecho es la mejor publicidad que un traductor puede tener. Así pues, pedid referencias a vuestros mejores clientes. ¡Seguro que están dispuestos a ayudaros!
  • Enlaces a otras páginas de interés: Nunca está de más incluir enlaces a otras páginas relacionadas o que también puedan ser de interés para el lector.