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Curso de coaching para traductores, por Xosé Castro (Alicante, 18 de mayo)

No todos los días tiene una la oportunidad de traerse a Xosé Castro a su ciudad natal para que nos enseñe cómo vivir bien de la traducción. Así que si vosotros, queridos traductores, también queréis aprender a sacarle el máximo partido a vuestra profesión, además de tener la oportunidad de pasarlo bien con otros colegas, no podéis perderos el curso de coaching para traductores que se celebrará el próximo sábado 18 de mayo en el hotel Abba Centrum de Alicante. Xosé, colegas, formación, buen humor, sol, playa: ¿qué más se puede pedir?

Enlace al evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/634601006555670

Y para quien no tenga Facebook, aquí os dejo toda la información:

Curso de coaching para traductores: cómo vivir bien de la traducción

Instructor: Xosé Castro
Organiza: Isabel García Cutillas
Fecha: Sábado, 18 de mayo del 2013, de 10.00 a 20.00
Lugar: Alicante, hotel Abba Centrum (c/ Pintor Lorenzo Casanova, 31)

En este intensivo taller de ocho horas trataremos, con inspiración y creatividad, los instrumentos de trabajo que necesita un traductor para •vivir bien• de su profesión (conocimientos informáticos, humanísticos y de salud laboral), así como las medidas que debe tomar para conseguir y mantener clientes y otras potenciales fuentes de ingresos: visibilidad, promoción, captación de fuentes de ingresos.

El horario será de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00, con una pausa a media mañana y otra a media tarde con café (además del intermedio para el almuerzo).

PROGRAMA
• Quién puede ser traductor, corrector o intérprete: requisitos básicos y máximos para el éxito profesional.
• Uso de tecnología para mejorar nuestro posicionamiento: internet 2.0, redes sociales, herramientas de traducción.
• Cuánto, cuándo y cómo invertir en tecnología de traducción.
• Informática: qué no sabemos y qué deberíamos saber para tener éxito.
• Autoevaluación y autoanálisis: la visión de uno mismo como producto mejorable.
• Técnicas de imagen profesional en persona y a través de internet.
• Captación de clientes: tipos de clientes, entrevistas, situaciones de networking.
• El traductor en comunidad: asociacionismo, colaboración y trabajo en grupo.
• Qué puedo ofrecer a mis clientes. Qué clientes no tengo y podría tener. ¿Cuál es el factor de rentabilidad de mi especialidad?
• El concepto fundamental de no pedir, sino ofrecer.
• Valoración de mi trabajo y tarifas consecuentes.
• Cómo conseguir y conservar clientes preciados.
• Qué decir y qué no decir nunca a un cliente.
• Las diferencias entre agencias (intermediarios) y clientes directos: estrategias separadas.

INSCRIPCIÓN
• Hasta el 5 de mayo inclusive: 95 euros.
• Desde el 5 de mayo: 125 euros.
• Precio para estudiantes universitarios o miembros de una asociación de la Red Vértice* hasta el 5 de mayo: 80 euros.
• Desde el 5 de mayo para estudiantes y miembros de Red Vértice: 100 euros.
(Estos últimos deben justificarlo enviando foto de documento que acredite su condición de estudiante o miembro de asociación.)

ALMUERZO
El menú incluye:
• Aperitivo Centrum
• Crema de calabaza con picatostes y polvo de pistacho
• Carrillera de ternera estofada al vino tinto con panaché de verduras
• Sorbete de piña con Malibú y coco rallado
• Aguas minerales
• Refresco o cerveza
• Café o infusión
Precio: 19 euros (IVA incluido)
Si alguien prefiere pescado o tiene alguna petición especial (vegetarianos, celiacos, etc.), puede indicarlo en el mensaje de pago.

FORMA DE PAGO
1. Paypal
Envía el pago (curso + almuerzo o solo curso) a paypal@xcastro.com (indica pago ‘personal/familiar’ para evitar comisiones). En el mensaje, pon todos tus datos de contacto (teléfono, correo principal y alternativo y otras redes sociales, así como los datos fiscales para la factura). Si tienes alguna petición especial respecto al almuerzo, indícalo también en el mensaje.

2. Transferencia bancaria
Envía el pago (curso + almuerzo o solo curso) al siguiente número de cuenta: 0065-0001-21-0001114088. Titular: Xosé Castro. En las observaciones, indica COACHING ALICANTE y envía un mensaje a xosecursos@gmail.com con resguardo de transferencia y todos tus datos de contacto (teléfono, correo principal y alternativo y otras redes sociales, así como los datos fiscales para la factura). Si tienes alguna petición especial respecto al almuerzo, indícalo también en el mensaje.

CENA
Con ocasión del curso se celebrará también en Alicante una cena. Más información aquí: https://www.facebook.com/events/514521155276664. Si no tienes Facebook y quieres asistir a la cena, envía un mensaje a igcutillas@yahoo.es.

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* Las asociaciones de traductores que forman parte de la Red Vértice son estas: AATI, ACE Traductores, ACEC, AGPTI, AIPTI, APTIC, APTIJ, ASATI, Asetrad, ATIJC, ATRAE, EIZIE, MET, TREMÉDICA, UniCo y XARXATIV.

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Mi 2012 en cifras

Siempre que se acerca el fin de año, uno se siente como obligado a hacer balance de los últimos 365 días (o 366, si es bisiesto) para recapitular todo lo que ha hecho o dejado de hacer a lo largo de un año que seguramente empezó con un montón de propósitos y buenas intenciones. Mi objetivo general suele ser, simplemente, mantenerme en la brecha, y creo que lo he cumplido.

Mi 2012 ha sido un año bastante tranquilo desde el punto de vista laboral; de hecho, ha sido el año con menos carga de trabajo y menor facturación desde que empecé a trabajar como traductora autónoma en el 2006, pero aun así el resultado ha sido satisfactorio y no se aleja demasiado del de ejercicios anteriores. Y no, me niego a creer que la causa haya sido la tan cacareada crisis; más bien lo achaco a la decisión de tomarme las cosas con calma y ser más estricta a la hora de seleccionar clientes y encargos, así como al hecho de haber tenido más días de vacaciones que en los años anteriores. En estos doce meses he trabajado en un total de 144 proyectos, de los cuales el 85 % pertenece a los campos de la electrotecnia, las finanzas y la maquinaria, mis ámbitos de especialidad. He trabajado con 11 clientes diferentes, de los cuales solo tres son nacionales y que están bastante equilibrados en cuanto a tipología: tres agencias de traducción, tres empresas ajenas al sector de la traducción, tres particulares y dos colegas traductores. Mi tarifa media por palabra en céntimos de euro ha crecido y supera las dos cifras. ¡Sí, se puede!

Pero no solo de traducir vive el hombre: tampoco he dejado de lado la inversión en mi negocio y en mi formación. En enero estrené mi nueva página web y en agosto adquirí el programa SDL Trados 2011 para mejorar el servicio que les presto a mis clientes y poder participar en proyectos que requieren el uso de esta herramienta TAO. En abril asistí al curso de corrección impartido por María-Fernanda Poblet en Bilbao, y en junio participé en el utilísimo webinario sobre la gestión de la cartera de clientes impartido por Héctor Quiñones como parte del estupendo programa de webinarios de Asetrad. Además, yo misma me estrené como ponente con una charla sobre redes sociales que di mano a mano con Clara Guelbenzu con ocasión de la asamblea general de Asetrad y que tuvo bastante éxito.

En el plano cibernético-social ha sido un año todavía más provechoso. En febrero inauguré mi cuenta de Twitter, que a fecha de hoy registra 1881 tuits y 833 seguidores, más de los que jamás pensé que llegaría a tener —me sigue sorprendiendo que a tanta gente le interese lo que yo pueda decir. Además, he publicado 38 entradas de todo tipo y pelaje en este blog, que en octubre cumplió dos añitos, y solo contando los mensajes enviados a la lista de distribución Traducción en España, mi contribución en este tipo de foros asciende a 162 correos. Pero lo mejor de este año han sido sin duda los encuentros de traductores: las charlas de febrero en la UA; la asamblea de Asetrad de abril en Bilbao; la tertulia que Héctor Quiñones organizó en Madrid en mayo; la comida de junio en Murcia con los colegas levantinos; el fin de semana traductoril en Alicante en julio; la paella extraoficial en casa de una queridísima colega castellonense en agosto; el antológico #ETIM12 a principios de diciembre; la cena de Navidad en Madrid el martes pasado, y la futura comida de Navidad en Alicante este mismo viernes. Y, aun así, me ha sabido a poco.

En definitiva, ha sido un año productivo en el que he disfrutado tanto con mi trabajo como con mis compañeros. Son muchos los propósitos que podría hacerme para el 2013 (si queréis sacar ideas, leed esta entrada), pero solo pido una cosa: seguir siendo traductora y pasármelo aún mejor que en el 2012.

¡Felices fiestas y próspero año nuevo!

Traducción, colegueo y frío en Málaga

Tren. Viaje de tres horas en solitario acompañada de mi MP3. Comida rápida sin soltar la tableta. Espera en Atocha. Aida González llega la primera con una sonrisa de oreja a oreja; por fin nos conocemos. Sigue el goteo de caras nuevas y otras ya conocidas que integran la delegación de Madrid. Trayecto de dos horas y media en el AVE. Conversación, palique, cháchara, chascarrillos, ositos de goma, festival de risas, intercambio de asientos, ir y venir de traductores de un vagón a otro. Los demás pasajeros nos miran con odio por perturbar la paz de su viaje. Llegada a Málaga. Me acoplo a Olga Muñoz para ir a nuestro hotel. Damos una vuelta tonta antes de descubrir que se podía entrar al hotel desde la propia estación. Check-in (espero que sepáis perdonarme el anglicismo) en el hotel Barceló Málaga. Decoración fashion pop, habitación superguay osea, algunas dificultades tecnológicas. Cambio de atuendo. Peregrinación hasta el centro en buena compañía (Eleonora Montanari, Patricia Lluberas, Virginia Munilla, Marta Lozano…) y resistiendo el frío helador del Mediterráneo. Calle Larios decorada con un alumbrado cegador, gente por doquier, Álex Ubago cantando en directo. Precóctel en petit comité con vino, mosto, caldito caliente, croquetas y buñuelos de bacalao en una pequeña taberna. Charla sobre nuestra vida personal, cosméticos, Fassbender. Llegan caras nuevas (Jota, Pedro Cano…) y otras que hacía tiempo que no veía (como la siempre sonriente Maya Busqué). Cóctel y relaciones sociales en Il Laboratorio. Como poco y bebo aún menos, pero me río a mandíbula batiente con las anécdotas profesionales de cierta intérprete. Por fin tengo la oportunidad de saludar a gente que llevaba tiempo queriendo desvirtualizar, como Curri Barceló, Eugenia Arrés, Nieves Gamonal, Iris Baeza, Ismael Pardo, Eva María Martínez. Qué pena que no me diera tiempo a hablar más con ellos durante el fin de semana. Aida se queda afónica y se tiene que comunicar por señas y por escrito. Retirada temprana. Comparto taxi con Olga, como en los días sucesivos. Me acuesto feliz.

Amanezco a las 7:30. Ducha y desayuno solitario. Taxi con Olga hasta el Centro Cívico de la Diputación provincial. Más frío, más palique, más risas. Más gente, sobre todo mi querido grupito cordobés: José María Izquierdo, Ana Ibáñez, Carmen Barcos, María Luisa Rodríguez. Mi felicidad se acaba de duplicar, aunque no lo creía posible. Y más caras nuevas: Ricard Sierra e Irene Vidal, entre otros. Empiezan las charlas (tenéis un magnífico resumen aquí, aquí y aquí). Cabe destacar: las hilarantes erratas presentadas por Juanjo Arevalillo para hablar de la importancia de la colaboración entre traductores y correctores; el entusiasmo de Elena Fernández en su exposición sobre LinkedIn; los interesantes entresijos de la interpretación audiovisual de la mano de Lluis Cavallé y de la localización de videojuegos de la mano de Curri Barceló; la locuacidad, el desparpajo y el salero, cualidades por lo general impropias de un abogado, de Celia Rueda al hablar de un tema a priori tan poco ameno como la protección de datos; los consejos siempre útiles y acertados de Xosé Castro aderezados con su peculiar e inimitable sentido del humor y don de la palabra. En medio, comida de barracón, networking, más palique, más risas (sí, aún más). Retirada al hotel, cambio de atuendo y desplazamiento al centro. No encontramos sitio para cenar con los demás compañeros en El Gato con Botas (¿o es en singular?). Olga, Esther, Lidia, Paola, Maya, Jota, Xosé y yo acabamos en una mesita en el rincón más frío (junto a la puerta abierta) de la bodega El Pimpi. Se nos une Gary Smith. Tostas, croquetas, fritura variada, jamón, queso, huevos rotos y volcanes de chocolate en forma de mousse en vez de en forma de coulant. Al terminar, nos reunificamos para ir en busca de algún lugar (entiéndase ‘pub’) que esté a la altura de la marcha que llevamos en el cuerpo. Sobre lo que allí aconteció no diré nada; mejor corramos un tupido velo sobre esos momentos de desmelene al ritmo de Raffaella Carrà, El Fary y Las Grecas. Retirada tardía. Despedidas tristes en la puerta del bar. Me acuesto feliz al cuadrado. ¿Los traductores somos tan majos como parece o es solo cosa mía?

Amanezco, sorprendentemente, a las 9:00. Ducha y desayuno solitario. Espera en la estación. Llega Alberto Fernández y después, Aida. Javi Mallo y Rocío Orovengua aparecen a tiempo por los pelos. Trayecto de dos horas y media en el AVE. Conversación, palique, cháchara, chascarrillos, Filipinos de chocolate blanco, risas, fotos, WhatsApp, alguna que otra cabezadita. Llegada a Madrid. Despedidas tristes, pero por poco tiempo: la cena navideña de Asetrad está a la vuelta de la esquina. Espera en Atocha. Tren. Viaje de tres horas en solitario acompañada de mi MP3. Y una extasiante sensación de euforia y el convencimiento absoluto de que formo parte del gremio profesional más sociable, abierto y activo que uno pueda imaginar. Gracias a toda la gente nueva que conocí, a todos los viejos conocidos que volví a ver, a todos aquellos con los que hablé mucho o poco, a aquellos que compartieron su tiempo, su sabiduría, su conversación y su sonrisa conmigo, los haya mencionado o no en esta crónica. Gracias por todo, #ETIM12.

Cuenta atrás para el #ETIM12

Inscripción: Confirmada
Billetes de tren: Comprados
Hotel: Reservado
Días que faltan para el acontecimiento: 32
Ganas de pasarlo bien: Nivel óptimo

En un principio no pensaba asistir, pero enterarme de que acudirá lo más granado de la profesión hizo que cambiara de opinión rápidamente. No podía perderme un sarao de tal magnitud. ¡Nos vemos el 1 de diciembre en el III Encuentro de Traductores e Intérpretes Profesionales en Málaga!

La escuela de la vida: lecciones prácticas sobre el trabajo del traductor

Hace ya cinco años que metí la cabeza en el sector de la traducción. A algunos (los principiantes), ese tiempo les parecerá todo un récord; a otros (los veteranos), esos añitos les parecerán casi como si fueran cuatro días. En cualquier caso, es tiempo suficiente para haber aprendido unas cuantas lecciones sobre esta profesión. Algunas las he aprendido por mí misma, por mi propia experiencia; otras son el fruto de escuchar y leer a traductores mucho más experimentados que yo, de los que ahora comprendo cuánta razón tenían en sus argumentos. Muchas de esas enseñanzas ya las conocéis por algunos de mis artículos, pero me gustaría hacer una sinopsis:

Sobre los clientes

  • A la larga solo merece la pena trabajar con clientes buenos (o relativamente buenos). Un mal cliente no es un cliente, es un quebradero de cabeza.
  • Los mejores clientes, con honrosas excepciones, no suelen estar en España. Casualmente, los clientes que no regatean las tarifas, que no lo quieren todo para mañana, que te tratan de igual a igual, suelen ser también los más formales y fieles, capaces de amoldarse a tus plazos de entrega con tal de que tú les hagas el trabajo.
  • No tiene sentido ponerse barreras y limitarse a buscar clientes en el mercado local o nacional cuando nuestro mercado es el mundo entero.

Sobre las tarifas

  • Las tarifas bajas son una buena solución para conseguir clientes y trabajos más fácilmente como medida provisional con el fin de adquirir experiencia u obtener ingresos de urgencia, pero no son sostenibles a largo plazo. Solo hay dos desenlaces posibles: que nos matemos a trabajar para ganar un «sueldo» decente a fin de mes, lo que nos arrebata todo rastro de vida privada y nos acaba por desquiciar y hacer aborrecer nuestra profesión, o bien que nos muramos de hambre porque no ganamos lo suficiente para subsistir. Yo al principio también creía que cobrar poco no era tan malo y que eso no significaba hacer un peor trabajo, pero con el tiempo te das cuenta de que esa idea es equivocada.
  • Es absurdo indignarse por el hecho de que otros cobren o paguen tarifas irrisorias. Sí, a todos nos hierve la sangre cuando vemos ofertas de 2 céntimos por palabra, pero una vez pasado el sofocón y el desahogo, es mejor dedicarse a otros menesteres. No tiene sentido perder el tiempo y dedicar esfuerzos a hablar de denuncias, leyes, colegios de traductores, etc. como medida para combatir lo que no tiene arreglo posible, y menos en un mercado globalizado; es más fructífero dedicar nuestros esfuerzos a buscar nichos de mercado más interesantes, que los hay.
  • Los descuentos por volumen no tienen ninguna razón de ser. Si un cliente nos da tanto trabajo que prácticamente nos monopoliza y nos impide aceptar encargos de otros clientes, tendríamos que aplicar un recargo de exclusividad, no un descuento. Además, que un proyecto sea largo solo implica que nos llevará más tiempo terminarlo y que será más engorroso revisarlo, hacer correcciones si decidimos cambiar algo sobre la marcha, etc. Nuevamente, sería más lógico aplicar un recargo que un descuento.

Sobre los trabajos y la negociación con los clientes

  • Conviene seleccionar los trabajos y los clientes y no decirle a todo que sí. Tarde o temprano, eso nos conduciría a meter la pata hasta el corvejón, bien porque hayamos aceptado un plazo de entrega demasiado ajustado que no hemos podido cumplir; bien porque hayamos aceptado un trabajo para el que no estábamos suficientemente cualificados; bien porque el trabajo era un engorro o marrón, o bien porque hemos perdido tiempo o dinero con un trabajo mal pagado (o no pagado en absoluto). Más vale tener tiempo libre y dedicarlo a otras tareas (profesionales y personales) que estar empantanado con trabajos que nos aportan poco o nada y nos producen hartazgo y frustración.
  • Antes de aceptar un encargo de un cliente nuevo, hay que negociar y dejar bien claras las condiciones de pago. Y antes de aceptar cualquier encargo, sea de un cliente nuevo o recurrente, hay que dejar bien claras las instrucciones del trabajo y el plazo de entrega.
  • Es recomendable negociar las tarifas antes de hacer pruebas de traducción. No tiene sentido perder el tiempo con una prueba para que luego te digan que te pagarán 3 céntimos por palabra.
  • Salir unos minutos de la oficina o no estar todo el rato pendiente del correo electrónico no es el fin del mundo; en la mayoría de los casos, los clientes pueden esperar un poco.
  • El 99 % de los encargos superurgentes dejan de serlo en cuanto le hablas al cliente de un recargo por urgencia. Muchas veces, los plazos de entrega superurgentes pueden negociarse para acordar un plazo conveniente para todos.
  • No conviene salir corriendo de la oficina en cuanto entregamos un trabajo, porque puede haber problemas con la entrega (envío de archivos equivocados, dificultades para abrir el archivo, etc.), y es necesario que estemos ahí para solucionarlos cuanto antes.
  • Si no entiendes algo, pregunta; en la mayoría de los casos, el cliente estará dispuesto a ayudarte de mil amores.
  • Ninguna traducción es perfecta, y hay mil formas de decir las cosas. Hay traducciones malas, mediocres, buenas y excepcionales, pero todas son susceptibles de mejora en algún u otro aspecto. Somos humanos, nos equivocamos, cometemos errores, hay otras personas que tienen ideas mejores que las nuestras; debemos aprender a valorar las correcciones que enriquecen y mejoran nuestro trabajo.

Sobre la gestión de nuestro negocio

  • La facturación mensual de un traductor no equivale a sus beneficios o ingresos netos mensuales. Debemos descontar gastos profesionales, impuestos, etc., por lo que es muy importante planificar nuestras finanzas y ahorrar para las vacas flacas.
  • El ordenador y el mobiliario de oficina son las herramientas básicas de un traductor, por lo que conviene invertir en ellas.
  • Es recomendable no depender de un solo cliente. Que un cliente nos dé mucho trabajo periódicamente es una garantía y una tranquilidad a corto plazo, pero a la larga puede suponer el fin de nuestro negocio si ese cliente desaparece. Mejor poner los huevos en diferentes cestas y no en una sola.

Sobre los colegas

  • Internet está lleno de espacios virtuales en los que compartir nuestras experiencias con otros traductores, aprender de ellos y recabar su ayuda.

Sobre nosotros mismos

  • La mejor publicidad es el boca a boca. Conviene cuidar nuestra imagen profesional, incluso aunque estemos entre colegas, porque nunca se sabe dónde podemos encontrar un cliente.
  • Labrarse un porvenir requiere esfuerzo: de publicidad, de networking, de interacción con otros traductores, de escribir un blog, de mantener una página web… Hay que moverse y mantenerse activo.
  • Es imprescindible tomarse vacaciones de vez en cuando, y no pasa nada por estar desconectado una o dos semanas. Los clientes buenos seguirán estando ahí a la vuelta. Véase «Cerrado por vacaciones… más o menos».
  • Los traductores autónomos somos eso, autónomos, independientes, y esa es la mentalidad que debemos tener. Debemos asumir que nosotros somos los únicos dueños de nuestro trabajo, de nuestro negocio y de nuestras decisiones, y no tenemos por qué someternos a ningún «jefe» (cliente). Cada uno decide qué camino seguir; nadie nos obliga a autoexplotarnos, así que no vale quejarse. Véase «El traductor quejica».
  • Los traductores debemos reciclarnos y reinventarnos: mejorar nuestras competencias lingüísticas, actualizar nuestros conocimientos, explorar especialidades nuevas, aprender el manejo de nuevas herramientas informáticas. Quedarse parado demasiado tiempo supone quedarse fuera del mercado (o del mercado en el que nos gustaría estar).

Picnic traductoril en Guardamar del Segura

El pasado sábado, 21 de mayo del año de Nuestro Señor 2011, nos reunimos en Guardamar del Segura, localidad costera de la provincia de Alicante, un selecto grupo de 12 traductores e intérpretes levantinos, tanto alicantinos como murcianos, con el fin de celebrar una quedada/tertulia traductoril muy peculiar: un picnic primaveral. Por suerte hizo un día estupendo, con un sol espléndido y una temperatura más que agradable. Una vez reunidos en el punto de encuentro, al que milagrosamente conseguimos llegar todos a la primera, nos dispusimos a inspeccionar los alrededores en busca de un lugar donde montar nuestro campamento. A un lado, el parque Alfonso XIII, la pinada en la que en un principio pensábamos colonizar el merendero… hasta que al llegar allí nos enteramos de que este ya no existía. Al otro lado, el parque Reina Sofía, donde gracias a un golpe de suerte encontramos una amplia mesa con bancos donde desplegar nuestro arsenal de viandas. Tras congregarnos alrededor de la susodicha mesa empezamos a sacar de nuestras bolsas, mochilas y neveras, cual bolso de Mary Poppins, todos los manjares que nos disponíamos a degustar: empanada y empanadillas caseras, quiche, pasteles de carne típicamente murcianos, langostinos, banderillas, ensalada de pasta e incluso sushi, entre otras delicias culinarias.

Picnic traductoril: preparando la mesa

Picnic traductoril: preparando la mesa

La comida transcurrió entre distendidas conversaciones sobre los temas más variopintos, desde el movimiento 15M hasta los problemas y las preocupaciones típicos de cualquier traductor.

Comida y tertulia

Comida y tertulia

Una vez concluido el ágape decidimos huir del sol que se filtraba por entre los árboles y trasladar nuestro chiringuito al césped, unos metros más allá, donde hicimos una ronda de presentaciones al más puro estilo networking y seguimos debatiendo temas tan característicos de nuestro sector como las tarifas, los clientes y sus condiciones. En el debate intervinieron con sus graznidos los patos y pavos reales del entorno, que curiosamente se ponían como locos al hablar de tarifas bajas y clientes poco considerados.

Tertulia en el césped

Tertulia en el césped

En cuanto empezamos a notar más de la cuenta la dureza del suelo en nuestras posaderas, levantamos el campamento y nos dirigimos al último objetivo de la jornada: una heladería del paseo marítimo donde saboreamos unos deliciosos helados (¡horchata incluida!).

Al rico helado

Al rico helado

A eso de las 18:00, casi seis horas después de encontrarnos, nos despedimos y pusimos rumbo a casita, no sin antes prometer, por supuesto, que nos volveríamos a encontrar muy pronto. ¡Que así sea!

Traductores levantinos

Traductores levantinos

Encontraréis otra crónica de la quedada en el blog de Paula Varona y Ana Belén Guerrero: http://traduo.com/encuentro-de-traductores-levantinos

Más fotos en: http://www.flickr.com/photos/rosasanz/sets/72157626673578743/

Año nuevo, propósitos nuevos

Hace ya diez días que empezó el 2011 (en el cual espero que hayáis entrado con muy buen pie), pero como nunca es tarde si la dicha es buena, hoy os traigo una breve lista de buenos propósitos para el año nuevo que todo traductor que se precie debería hacerse (y, a ser posible, cumplir):

  • Encontrar clientes nuevos para diversificar la cartera: Aunque tengamos una buena cartera de clientes, nunca hay que cerrarse a la posibilidad de trabajar con otros, sobre todo si son más atractivos o rentables que los actuales. Recordad que conviene evitar que más de la mitad de nuestros ingresos proceda de un mismo cliente con el fin de prevenir cataclismos en nuestro presupuesto doméstico si ese cliente, por una razón u otra, decide prescindir de nuestros servicios. Lo ideal es que cada uno de nuestros clientes no represente más del 25% de nuestra facturación.
  • Mejorar las tarifas: Esto se puede conseguir de dos formas, a saber: subiéndoles las tarifas a nuestros clientes habituales (empresa harto complicada en algunos casos) o bien consiguiendo otros clientes que de entrada estén dispuestos a pagar tarifas más altas. De ahí que sea recomendable cobrar tarifas, si no altas, al menos sí decentes desde el principio.
  • No abandonar las tareas de promoción y marketing: Aunque en la actualidad tengamos trabajo más que suficiente para vivir (bien), no debemos descuidar las labores promocionales. Quién sabe si el cliente de nuestros sueños está a la vuelta de la esquina… Para ello podemos hacer uso de todas las herramientas que nos ofrece Internet: blogs, redes sociales, listas de distribución, etc.
  • Crear una página web o un blog propios: Si aún no tenéis una web propia, ¿a qué estáis esperando? Quizá la página web no sea un instrumento infalible por sí mismo para captar clientes, pero sí proyecta una mayor imagen de profesionalidad (siempre que no sea cutre, claro). Lo mismo puede decirse del blog, una herramienta muy útil para demostrar que conocemos a fondo nuestro trabajo y entrar en contacto con otros traductores.
  • Socializar más: Como ya comenté en mi entrada anterior, los traductores no estamos solos; ahí fuera, así como en la comunidad virtual, hay un montón de ejemplares de nuestra misma especie diseminados en hábitats como las redes sociales, las listas de distribución, los blogs, las asociaciones profesionales, las tertulias y comidas informales… Estar en contacto con ellos es imprescindible para estar al tanto de todo lo que se cuece en nuestra profesión, ayudarnos mutuamente, encontrar clientes, hacer amigos y sentir que formamos parte de un colectivo cohesionado.
  • No descuidar la formación continua: Los traductores, al igual que los ordenadores, debemos reciclarnos continuamente para no quedarnos obsoletos, sobre todo en el manejo de las nuevas tecnologías. Hacer cursos de formación sobre informática o nuestros temas de especialidad nos ayudará a mantener frescos y al día nuestros conocimientos y seguir siendo competitivos.
  • Tener más tiempo libre: Quizá lo habíais olvidado, pero los seres humanos no somos máquinas. No podemos estar enchufados las 24 horas del día, los siete días de la semana y las 52 semanas del año. Tenemos una salud que cuidar y, por lo general, una vida personal que preservar (a menos que alguien aspire a convertirse en un paria social o en el muerto más rico del cementerio). Desconectar, descansar y relajarse no es un capricho, sino una necesidad física y mental. De lo contrario, además de convertiros en algo parecido a Gollum, os quemaréis y aborreceréis esta profesión en menos que canta un gallo.

Hay muchos más propósitos que añadir a la lista, casi tantos como personas en el mundo, pero creo que estos son los más representativos de un traductor. Y vosotros ¿qué objetivos os habéis fijado para el 2011?