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Cumpleaños feliz

Hace ya un tiempo que no me dejo caer por aquí (al menos para publicar entradas nuevas), en parte por el trabajo que tuve en octubre y en parte porque las últimas semanas he estado de vacaciones. Precisamente en mi ausencia sucedió algo muy especial para mí: este blog que con tanta dedicación escribo cumplió un año el 20 de octubre. Es una gran satisfacción para mí haber sido capaz de publicar entradas todos los meses desde aquel lejano 20 de octubre del 2010, y, sobre todo, me abruma que en este tiempo me haya seguido y leído tanta gente, que con sus comentarios ha contribuido a enriquecer los temas y debates aquí planteados. No suelo mirar las estadísticas del blog, pero hoy, por curiosidad, voy a hacer un repaso en cifras de lo que ha supuesto este último año:

  • He publicado 32 entradas y se han registrado 535 comentarios.
  • El blog ha contabilizado 32 838 visitas en total.

Sinceramente, jamás pensé que lograría eso, así que muchas gracias a todos por haber hecho de este blog algo más que un simple diario personal donde expresar mis opiniones. Creo que me he mantenido fiel a la filosofía con la que creé la bitácora, y espero que crezca aún más en el año que está por venir. Ya estoy recopilando ideas para futuras entradas, que empezaré a publicar este mismo mes. ¡Un fuerte abrazo!

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De letras, y a mucha honra

Anoche emitieron en TVE, dentro del programa Comando actualidad, un reportaje titulado «Con el cole a cuestas». Como supondréis, trataba sobre la vuelta al cole, sobre los diferentes tipos de centros educativos que existen y sobre lo que los padres son capaces de hacer por darles a sus hijos la educación que creen conveniente. Uno de los entrevistados fue un chaval que va a cursar este año el recién estrenado «bachillerato de excelencia» en la Comunidad de Madrid, ese bachillerato de alto rendimiento predestinado a satisfacer las necesidades e inquietudes formativas y educativas de los estudiantes con mejores notas y mentes privilegiadas. En el reportaje presentaron al chico como el típico cerebrito: con una locuacidad y una seguridad en sus afirmaciones atípicas para su edad y una pasión desmedida por las matemáticas, hasta el punto de no considerar estudio el tiempo que dedica a ese «entretenimiento». Orgulloso le mostró a la entrevistadora la medalla conseguida en la Olimpiada Matemática, un disco metálico de tamaño relativamente grande con la identidad de Euler (que, para quien no lo sepa, se pronuncia «oila» en alemán) grabada en el centro. Y aquí es donde vienen mi pregunta y mi reflexión: ¿por qué se suele asociar la inteligencia con las disciplinas de ciencias? ¿Por qué, por lo general, se considera que alguien es inteligente cuando es un hacha en matemáticas, física o química, pero no se valora tanto que alguien tenga habilidad para las disciplinas artísticas o conocimientos avanzados de historia, filosofía o (caso que nos atañe especialmente a los traductores) lengua? ¿Por qué se considera especiales a los que ganan medallas en la Olimpiada Matemática, pero no a los que ganan premios en un concurso de latín o de pintura? ¿Por qué impresiona tanto que alguien invente no sé qué cacharro para realizar cualquier tarea, por absurda que sea, pero no llama tanto la atención que alguien sepa hablar un idioma extranjero con soltura, fluidez y corrección? ¿Por qué impresiona tanto que alguien sea capaz de resolver una ecuación pitagoriana de quincuagésimo grado, pero no se valora que alguien sepa hacer un análisis sintáctico correcto de una oración compleja? ¿Por qué se le da tan poca importancia a que alguien domine la lengua con la misma facilidad y precisión con que otros manejan probetas y sustancias químicas en un laboratorio? Y es curioso, porque precisamente resolver una ecuación pitagoriana de quincuagésimo grado probablemente no tenga ninguna utilidad práctica (al menos en la vida cotidiana), pero dominar la lengua, redactar con corrección, expresarse con fluidez es fundamental, por ejemplo, para hacer un trabajo académico, redactar un currículum o una carta de presentación, acudir a una entrevista de trabajo, tareas cruciales a las que todo el mundo se enfrenta tarde o temprano. Quizá por eso, porque las ecuaciones son un mundo aparte que pocos controlan y, en cambio, la lengua es un instrumento que, a priori, todo el mundo sabe usar correctamente (¡craso error!), se nos dé tan poco reconocimiento a los que trabajamos con ella. Desde aquí mis respetos a los que saben resolver problemas matemáticos o conocen la fórmula del dinitrotolueno, pero también, y muy especialmente, a los que conocen la pintura de Mantegna, saben definir el término superhombre según Nietzsche o son capaces de identificar el antecedente de una oración de relativo. Somos de letras, y a mucha honra.

Picnic traductoril en Guardamar del Segura

El pasado sábado, 21 de mayo del año de Nuestro Señor 2011, nos reunimos en Guardamar del Segura, localidad costera de la provincia de Alicante, un selecto grupo de 12 traductores e intérpretes levantinos, tanto alicantinos como murcianos, con el fin de celebrar una quedada/tertulia traductoril muy peculiar: un picnic primaveral. Por suerte hizo un día estupendo, con un sol espléndido y una temperatura más que agradable. Una vez reunidos en el punto de encuentro, al que milagrosamente conseguimos llegar todos a la primera, nos dispusimos a inspeccionar los alrededores en busca de un lugar donde montar nuestro campamento. A un lado, el parque Alfonso XIII, la pinada en la que en un principio pensábamos colonizar el merendero… hasta que al llegar allí nos enteramos de que este ya no existía. Al otro lado, el parque Reina Sofía, donde gracias a un golpe de suerte encontramos una amplia mesa con bancos donde desplegar nuestro arsenal de viandas. Tras congregarnos alrededor de la susodicha mesa empezamos a sacar de nuestras bolsas, mochilas y neveras, cual bolso de Mary Poppins, todos los manjares que nos disponíamos a degustar: empanada y empanadillas caseras, quiche, pasteles de carne típicamente murcianos, langostinos, banderillas, ensalada de pasta e incluso sushi, entre otras delicias culinarias.

Picnic traductoril: preparando la mesa

Picnic traductoril: preparando la mesa

La comida transcurrió entre distendidas conversaciones sobre los temas más variopintos, desde el movimiento 15M hasta los problemas y las preocupaciones típicos de cualquier traductor.

Comida y tertulia

Comida y tertulia

Una vez concluido el ágape decidimos huir del sol que se filtraba por entre los árboles y trasladar nuestro chiringuito al césped, unos metros más allá, donde hicimos una ronda de presentaciones al más puro estilo networking y seguimos debatiendo temas tan característicos de nuestro sector como las tarifas, los clientes y sus condiciones. En el debate intervinieron con sus graznidos los patos y pavos reales del entorno, que curiosamente se ponían como locos al hablar de tarifas bajas y clientes poco considerados.

Tertulia en el césped

Tertulia en el césped

En cuanto empezamos a notar más de la cuenta la dureza del suelo en nuestras posaderas, levantamos el campamento y nos dirigimos al último objetivo de la jornada: una heladería del paseo marítimo donde saboreamos unos deliciosos helados (¡horchata incluida!).

Al rico helado

Al rico helado

A eso de las 18:00, casi seis horas después de encontrarnos, nos despedimos y pusimos rumbo a casita, no sin antes prometer, por supuesto, que nos volveríamos a encontrar muy pronto. ¡Que así sea!

Traductores levantinos

Traductores levantinos

Encontraréis otra crónica de la quedada en el blog de Paula Varona y Ana Belén Guerrero: http://traduo.com/encuentro-de-traductores-levantinos

Más fotos en: http://www.flickr.com/photos/rosasanz/sets/72157626673578743/

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Aquí os dejo este extraordinario corto para vuestro deleite y regocijo:

Inauguración y declaración de intenciones

Bienvenidos a mi nuevo blog, que nace hoy con la intención de llegar, por lo menos, a su primer aniversario. 🙂

Lo cierto es que no ha sido fácil decidirme a crear mi propia bitácora. Mantener un blog es una tarea que requiere esfuerzo, dedicación y constancia, pero la recompensa (la satisfacción de que la gente te lea y te siga, el estímulo de ejercitar mis dotes de escritora, largo tiempo olvidadas, y, por supuesto, el valor comercial y promocional) creo que bien merece la pena.

Ya hay multitud de blogs sobre traducción y materias afines, algunos tan sobresalientes como Algo más que traducir, La paradoja de Chomsky o El taller del traductor. Pero como cada traductor tiene su forma de ver las cosas y contarlas, creo que puedo aportar nuevas perspectivas.

Mi intención es escribir sobre la práctica de la traducción, sobre el oficio y el día a día del traductor profesional autónomo (incluyendo experiencias personales) y sobre lengua española, tan maltratada en estos tiempos que corren. También me gustaría redactar una serie de artículos que sirvan a los traductores noveles como guía para encontrar su camino en el proceloso mundo de la traducción autónoma. En su día yo recibí esa ayuda de otros profesionales y sitios web, así que me gustaría devolver ese favor, aunque sea a terceras personas.

El blog está dirigido fundamentalmente a:

  • traductores noveles que dan sus primeros pasos y andan un poco perdidos;
  • traductores más veteranos interesados en conocer las opiniones y experiencias de una colega con el fin de extraer, por qué no, alguna idea interesante;
  • personas que desconocen cómo es el oficio del traductor, pero que están interesadas en descubrirlo.

Pretendo escribir un blog serio, pero no excesivamente formal. Mi intención es actualizarlo como mínimo una vez al mes, aunque publicar dos o tres entradas mensuales sería lo ideal. Espero que la acogida sea buena. ¡Bienvenidos a bordo!