El traductor, ese señor que traduce

Cuando le digo a alguien ajeno al mundo de la traducción que soy traductora, su primera reacción es: «¿Y qué traduces? ¿Libros?». Eso suponiendo que sepa más o menos de qué va el tema, porque hay personas que directamente no conciben que alguien pueda ganarse la vida siendo traductor, y suelen pensar, supongo, que me dedico a esto para pasar el rato mientras busco un trabajo «serio», con un contrato (aunque sea precario) y un sueldo fijo (aunque sea mísero) a fin de mes. Esta entrada va dirigida a todas esas personas que no saben muy bien a qué se dedica un traductor y cómo puede ganar dinero «con eso de las traducciones».

Un traductor es ese señor…

  • … que ha traducido el manual de instrucciones que estás leyendo porque no sabes cómo funciona la lavadora.
  • … que ha traducido las aplicaciones que vas a utilizar en el iPhone de última generación que te acabas de comprar.
  • … que ha traducido o subtitulado esa película extranjera con tan buena crítica que todo el mundo quiere ver.
  • … que ha traducido la novela de la que todo el mundo habla últimamente.
  • … que ha traducido los textos de pantalla y la documentación del sistema operativo que ahora mismo estás utilizando.
  • … que ha traducido la página web de esa empresa extranjera en la que has comprado algo.
  • … que ha traducido el folleto de ese fondo de inversión en el que estás pensando invertir.
  • … que ha traducido el último videojuego de moda de la PlayStation.
  • … que ha traducido el material publicitario del coche que te quieres comprar.
  • … que ha traducido tus certificados académicos para que te convaliden los estudios en otro país.
  • … que ha traducido ese artículo tan interesante que leíste en una revista científica.
  • … que ha traducido la guía turística que te vas a llevar a tu próximo viaje.
  • … que ha traducido el catálogo de muebles que estás hojeando.
  • … que ha traducido el prospecto del medicamento que te acabas de tomar, o incluso el ensayo clínico en el que se probó.

Y así podría continuar hasta el infinito, porque las traducciones están tan presentes en nuestra vida como la electricidad. En ambos casos, sin embargo, solo nos percatamos de su existencia precisamente cuando nos faltan. Pensad en todo lo que se traduce y en que nos pagan por traducirlo y entenderéis por qué esto es una profesión seria de la que se puede vivir y no una afición para no aburrirse que cualquiera puede hacer. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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32 pensamientos en “El traductor, ese señor que traduce

  1. ana 05/04/2012 en 14:51

    Casi me has hecho llorar…

    Y además eres el ejemplo viviente que demuestra, después de la entrada anterior, que hay tiempo para todo y que el dinamismo es una fuente de energía 😉

    Buenas vacaciones!

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  2. verdeylimon 05/04/2012 en 14:54

    Suscribo lo dicho; somos invisibles, parece que solo se acuerdan de nosotros cuando no hacemos bien nuestro trabajo.
    ¡Un saludo!

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  3. Luisa Calatayud Bonilla 05/04/2012 en 15:00

    Una traductora también es esa señora que, a pesar de tener 10 proyecto en ese momento, organizar la casa e irse a tomar una cerveza con los amigos, consigue escribir entradas como esta. 🙂

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    • Luisa Calatayud Bonilla 05/04/2012 en 15:01

      Y también es la despistada que escribe un comentario sin darse cuenta de que 10 minutos antes habían escrito algo parecido. Je, je. Ups. 😉

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      • ana 05/04/2012 en 17:14

        pero mucho menos simpático 😉

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  4. Beatriz Zuazo 05/04/2012 en 15:27

    Hola, Isabel:

    Acabo de leer la entrada después de haber leído también los mensajes de Twitter que te han inspirado para escribirla.
    Veo que te irrita la actitud que adoptan todos aquellos ajenos al mundo de la traducción cuando preguntan o se les pregunta por algo relacionado con esta. Y te entiendo… parcialmente.

    Me explico:
    Aunque es frustrante oír comentarios como “¿sigues con eso de las traducciones?”; “eso de las traducciones es un chollo, ¿eh?”; “ah, ¿pero no eres bilingüe?, entonces ¿para qué estudiaste traducción?”; y un largo etc., lo cierto es que dentro del mundillo (y el mundillo es muy grande) todos sabemos lo que somos.

    Me atrevo a decir que lo mismo ocurre en la mayoría de las profesiones, eso sí, a diferentes niveles.
    Quizás nunca oigas a nadie decir “¿sigues con eso de la arquitectura?”, pero estoy segura de que cualquier arquitecto te puede enumerar una larga retahíla de burradas que llegan a sus oídos a través de clientes, familiares y demás “forasteros”.
    Y no digo nada de profesores y maestros (de los profesionales), que sufren un ninguneo continuo a pesar de que todos pasamos por sus manos.

    Confieso que yo misma he pecado alguna vez con comentarios de esta índole. Pero cuando recapacito, me doy cuenta de que la culpa de todo la tiene el desconocimiento.

    Yo misma soy testigo de cómo mi propia familia va cambiando su visión de la profesión del traductor a medida que les explico en qué consiste.

    Como bien dices en tu entrada, el “problema” de la traducción es que no se sabe que existe hasta que falta. Así que espero que la enumeración que haces en esta entrada sirva al menos para dar un poco más de visibilidad a la profesión. 🙂

    Saludos,

    Beatriz

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    • Isabel García Cutillas 05/04/2012 en 17:58

      Hola, Beatriz:

      Esa ha sido mi intención con esta entrada: darle un poquito más de visibilidad a nuestra profesión y mostrar que no todo lo que se traduce son libros, como suele pensarse. La traducción está allá donde mires, pero casi nadie repara en ella.

      Me gustaría puntualizar, además, que el mero desconocimiento de nuestra profesión no me irrita (aunque en ocasiones sí me desconcierta el nivel que puede alcanzar); lo que me irrita, en todo caso, es que se nos infravalore o incluso desprecie por considerar que nuestro trabajo lo puede hacer cualquiera, aunque por suerte no suelo encontrarme con gente así. Pero, sí, todo es fruto de la ignorancia, así que hay que aprovechar ocasiones como esta para hacer pedagogía.

      Un saludo,
      Isabel

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  5. Darío Giménez imirizaldu 05/04/2012 en 17:27

    Muy buena, Isabel. 🙂
    Es simple curiosidad, así que no se me arrojen a la yugular, que no tengo ninguna intención de sacar el archimanido temita de siempre. Pero, dado que eres una mujer y en el sector hay abrumadora mayoría femenina, ¿hay alguna razón para ese insistir tuyo en lo masculino o es por mera costumbre?
    La traductora en la sombra. La traductora, esa señora que traduce…

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    • Isabel García Cutillas 05/04/2012 en 17:44

      Como ya sabemos, el masculino es el género no marcado y se refiere tanto a ellos como a ellas. Si hablara de las traductoras, en femenino, podría pensarse que estoy excluyendo a los varones. Pero aparte de eso, utilizo el masculino básicamente porque hablo del traductor como especie, igual que para hacer referencia al ser humano se dice «el hombre» y no «la mujer». De ahí que el nombre de este blog sea El traductor en la sombra y no La traductora en la sombra, porque no estoy haciendo referencia a mí misma, sino al colectivo de los traductores. Vamos, que es una mera cuestión científica, aunque quizá también influya el hecho de que tenga una mente un poco masculina (o eso me dicen siempre). 🙂

      Y aviso para navegantes: no quiero que esto dé pie a un inacabable debate sobre el sexismo lingüístico. Gracias por absteneros de opinar al respecto (al menos en esta entrada, que no trata de eso).

      Saludos,
      Isabel

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  6. Helena 05/04/2012 en 17:56

    … que ha traducido algunos de los artículos/entrevistas/ensayos del periódico que has leído hoy.
    Solo por añadir otro ejemplo, que hay miles, como bien dices.
    Muy buena entrada, Isabel. Me ha gustado mucho.

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  7. Agnes 05/04/2012 en 18:58

    Yo quiero ver esos mensajes del twitter… ya me los enseñarás.
    Pero ahora en serio… y dices que te sacas una perrillas traduciendo?? en serio??? y yo pensando que lo que de verdad querías era estar con los rulos, el batín siendo una buena ama de casa y que eso de la traducción era… un hobbie… como el encaje de bolillo, el punto yugoslavo, las partidas al tute, y la compulsión por hacer muffins y macarons.
    Cuántos años hace que nos conocemos? Mil??? Querida mía, no sólo eres mi amiga, sabes que despiertas mi admiración, respeto y aplauso hasta no sentir las yemas de los dedos, por ser tu propia jefa. Que aunque sabes que mi frase favorita es “yo de mayor quiero ser como tú y trabajar en pijama en casa…(inciso, que yo también utilizo pijama para trabajar)” sabes que luego añado “yo no tendría constancia y me pasaría el día sacándome pelusillas del ombligo”.
    ISA, eres grande.

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    • Isabel García Cutillas 10/04/2012 en 07:46

      Pues sí, de verdad de la buena: no solo puedo permitirme el lujo de estar todo el día en pijama en casa, sino que además me saco unas perrillas. Es que hay que saber montárselo bien…

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  8. Pablo Bouvier 05/04/2012 en 19:06

    Excelente exposición, Isabel. Como decía Reverté, no hay peor maldad que la ignorancia. En cuanto a opiniones ajenas sobre la profesión de traductor/a (no sea que se me atolondre el navarrico de arriba…) ), el mundo está lleno de cronopios.

    Pero, es que, esos seres «verdes y húmedos», como los define Cortázar, son unos aburridos sempiternos mononeuronales de diálogo estándar: pero, todo eso…¿no lo hace ya el «jujel transléitor»?

    ¡aahhrgg! 🙂

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    • Isabel García Cutillas 10/04/2012 en 07:44

      Ja, ja… Como le decía a Elena en otro comentario, tendremos que pensar una frase lapidaria que podamos soltar a bocajarro cuando alguien saque a relucir el Google Translator. 🙂

      Saludos,
      Isabel

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  9. Bárbara Deluchi 05/04/2012 en 22:42

    Cuánta razón…No hay vez que diga que estudio Traducción y que me pregunten si es lo mismo que Filología…Nunca nadie se acuerda del traductor más que cuando algo que quieren leer está en otro idioma o cuando la traducción es mala…Y luego están los que dicen que con saber un poco de inglés se puede traducir. Cada vez que leo algún libro o veo una película intento buscar la sección en la que aparece el nombre del traductor, aunque supongo que somos los únicos que lo hacemos. La próxima vez que alguien me pregunte en qué consiste mi trabajo les daré este enlace en el que se explica for dummies ;).

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    • Isabel García Cutillas 10/04/2012 en 07:43

      Bárbara, no eres la única que siempre busca el nombre del traductor en los libros y pelis. 😉

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  10. melotraduces 07/04/2012 en 13:38

    Hola, Isabel:

    Tu post me ha recordado una situción que viví no hace mucho. Resumiéndola en pocas palabras: en una reunión familiar, un primo lejano me preguntó a qué me dedicaba. Yo le respondí que era traductora de inglés. Me miró fijamentey me dijo: “pero eso ya la hace Google, ¿no?”

    Sin palabras me quedé.

    En fin… Buen fin de semana a todos 😉

    Elena

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    • Isabel García Cutillas 10/04/2012 en 07:40

      Hola, Elena:

      Siempre habrá algún, llamémosle, despistado que nos salga con el cuento de Google. Habrá que pensar una frase lapidaria para esas situaciones. 🙂

      Saludos,
      Isabel

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  11. noeliaberna 07/04/2012 en 14:19

    Me encanta sentarme ante el pc y ver exposiciones tan llenas de fuerza 🙂

    Isabel, me has recordado el impacto que me llevé cuando un día, no hace mucho, apenas recién nacido mi blog, buscando citas sobre la traducción para colocar en la barra lateral (me gusta poner una nota de motivación en cada rincón del blog) me encontré la siguiente perla: “la traducción, en el mejor de los casos, es tan sólo un eco”, de George Henry Borrow, escritor y (ojo al dato) filólogo inglés del siglo XIX.

    “Tan sólo un eco”. La metáfora “eco” no es lo que me impactó, de hecho, tan sólo dos días antes, la usaba yo en mi primera entrada del blog (el comienzo del viaje), aunque de forma harto diferente. Lo que me provocó una subida de azúcar fue ese “tan sólo”.

    Desearía poder viajar al siglo XIX para decirle a este caballero: “mi buen sr. Borrow, ¿de veras cree que el eco es algo tan infinitamente trivial, secundario y carente de importancia? ¿Sabe lo que creo yo que será el eco? Seguramente, ud. no podrá verlo (llevará tiempo bajo tierra) pero el eco será ese “minúsculo” sinónimo de futuras marcas como “me gusta”, “compartir”, “twittear”, que moverán masas, que permitirán que las voces sean leidas y escuchadas por el mundo entero, que nos traerán la fortuna de compartir vivencias en todas las lenguas, que destruirán barreras y unirán pueblos, todo ello de la mano de ese ser que “tan sólo es” un traductor.

    El día que me licencié, en el salón de actos del aulario II de la Universidad de Alicante, escuché algo que me llenó y sigue llenando día tras día, algo que hoy os transmito a todos, compañeros:

    “Traductores, les ha sido otorgada la gran virtud de la lengua, Usenla con pasión y diligencia porque desde cualquiera de los rincones en los que desempeñen su labor, moverán el mundo. Por ello, a todos, enhorabuena”.

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    • Isabel García Cutillas 10/04/2012 en 07:38

      Hola, Noelia:

      Me ha encantado tu exposición, especialmente la última frase. Con tu permiso, me la copio en un post-it para pegármela en la pantalla del ordenador y verla todos los días. ¡Qué inspiradora! 🙂

      Un saludo,
      Isabel

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  12. Traductores Compulsivos 09/04/2012 en 17:35

    Holaaa:

    Somos Traductores Compulsivos y su blog ha sido nominado para el Versatile Blogger Award. Enhorabuena.
    http://traductorescompulsivos.blogspot.com.es/2012/04/versatile-blogger-award.html

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  14. felmaloney 31/10/2012 en 18:50

    A mí me encanta cuando digo que estudié Traducción e Interpretación y me dicen “ah, como arte dramático” ¬¬
    Jajaja.

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