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Curso de coaching para traductores, por Xosé Castro (Alicante, 18 de mayo)

No todos los días tiene una la oportunidad de traerse a Xosé Castro a su ciudad natal para que nos enseñe cómo vivir bien de la traducción. Así que si vosotros, queridos traductores, también queréis aprender a sacarle el máximo partido a vuestra profesión, además de tener la oportunidad de pasarlo bien con otros colegas, no podéis perderos el curso de coaching para traductores que se celebrará el próximo sábado 18 de mayo en el hotel Abba Centrum de Alicante. Xosé, colegas, formación, buen humor, sol, playa: ¿qué más se puede pedir?

Enlace al evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/634601006555670

Y para quien no tenga Facebook, aquí os dejo toda la información:

Curso de coaching para traductores: cómo vivir bien de la traducción

Instructor: Xosé Castro
Organiza: Isabel García Cutillas
Fecha: Sábado, 18 de mayo del 2013, de 10.00 a 20.00
Lugar: Alicante, hotel Abba Centrum (c/ Pintor Lorenzo Casanova, 31)

En este intensivo taller de ocho horas trataremos, con inspiración y creatividad, los instrumentos de trabajo que necesita un traductor para •vivir bien• de su profesión (conocimientos informáticos, humanísticos y de salud laboral), así como las medidas que debe tomar para conseguir y mantener clientes y otras potenciales fuentes de ingresos: visibilidad, promoción, captación de fuentes de ingresos.

El horario será de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00, con una pausa a media mañana y otra a media tarde con café (además del intermedio para el almuerzo).

PROGRAMA
• Quién puede ser traductor, corrector o intérprete: requisitos básicos y máximos para el éxito profesional.
• Uso de tecnología para mejorar nuestro posicionamiento: internet 2.0, redes sociales, herramientas de traducción.
• Cuánto, cuándo y cómo invertir en tecnología de traducción.
• Informática: qué no sabemos y qué deberíamos saber para tener éxito.
• Autoevaluación y autoanálisis: la visión de uno mismo como producto mejorable.
• Técnicas de imagen profesional en persona y a través de internet.
• Captación de clientes: tipos de clientes, entrevistas, situaciones de networking.
• El traductor en comunidad: asociacionismo, colaboración y trabajo en grupo.
• Qué puedo ofrecer a mis clientes. Qué clientes no tengo y podría tener. ¿Cuál es el factor de rentabilidad de mi especialidad?
• El concepto fundamental de no pedir, sino ofrecer.
• Valoración de mi trabajo y tarifas consecuentes.
• Cómo conseguir y conservar clientes preciados.
• Qué decir y qué no decir nunca a un cliente.
• Las diferencias entre agencias (intermediarios) y clientes directos: estrategias separadas.

INSCRIPCIÓN
• Hasta el 5 de mayo inclusive: 95 euros.
• Desde el 5 de mayo: 125 euros.
• Precio para estudiantes universitarios o miembros de una asociación de la Red Vértice* hasta el 5 de mayo: 80 euros.
• Desde el 5 de mayo para estudiantes y miembros de Red Vértice: 100 euros.
(Estos últimos deben justificarlo enviando foto de documento que acredite su condición de estudiante o miembro de asociación.)

ALMUERZO
El menú incluye:
• Aperitivo Centrum
• Crema de calabaza con picatostes y polvo de pistacho
• Carrillera de ternera estofada al vino tinto con panaché de verduras
• Sorbete de piña con Malibú y coco rallado
• Aguas minerales
• Refresco o cerveza
• Café o infusión
Precio: 19 euros (IVA incluido)
Si alguien prefiere pescado o tiene alguna petición especial (vegetarianos, celiacos, etc.), puede indicarlo en el mensaje de pago.

FORMA DE PAGO
1. Paypal
Envía el pago (curso + almuerzo o solo curso) a paypal@xcastro.com (indica pago ‘personal/familiar’ para evitar comisiones). En el mensaje, pon todos tus datos de contacto (teléfono, correo principal y alternativo y otras redes sociales, así como los datos fiscales para la factura). Si tienes alguna petición especial respecto al almuerzo, indícalo también en el mensaje.

2. Transferencia bancaria
Envía el pago (curso + almuerzo o solo curso) al siguiente número de cuenta: 0065-0001-21-0001114088. Titular: Xosé Castro. En las observaciones, indica COACHING ALICANTE y envía un mensaje a xosecursos@gmail.com con resguardo de transferencia y todos tus datos de contacto (teléfono, correo principal y alternativo y otras redes sociales, así como los datos fiscales para la factura). Si tienes alguna petición especial respecto al almuerzo, indícalo también en el mensaje.

CENA
Con ocasión del curso se celebrará también en Alicante una cena. Más información aquí: https://www.facebook.com/events/514521155276664. Si no tienes Facebook y quieres asistir a la cena, envía un mensaje a igcutillas@yahoo.es.

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* Las asociaciones de traductores que forman parte de la Red Vértice son estas: AATI, ACE Traductores, ACEC, AGPTI, AIPTI, APTIC, APTIJ, ASATI, Asetrad, ATIJC, ATRAE, EIZIE, MET, TREMÉDICA, UniCo y XARXATIV.

Breve reflexión sobre los peligros de los programas TAO

No cabe duda de que los programas de traducción asistida por ordenador (a los que ya les dediqué una entrada hace un par de años) tienen infinidad de ventajas para los que trabajamos con textos especializados muy repetitivos y parecidos. Ahora bien, estas útiles herramientas no están libres de peligros. Y es que cuando trabajamos con Trados, Déjà Vu, Wordfast o alguna aplicación informática similar, corremos el riesgo de:

  1. Tratar cada frase como un segmento independiente sin ver el conjunto del texto. Resultado: palabras repetidas hasta la saciedad que fácilmente podrían sustituirse por pronombres o sinónimos, frases separadas en plan telegrama que deberían haberse unido en una sola, o bien frases larguísimas que deberían haberse dividido en varias oraciones. Por eso es tan importante, una vez hecha la traducción, revisar el texto completo en español y pulirlo de manera que el resultado sea un escrito coherente y fluido, y no una sucesión de frases concatenadas sin ritmo. Por poner un ejemplo tonto e ilustrativo, hay una gran diferencia entre escribir Luis tiene un coche. El coche es nuevo. El coche es azul y escribir Luis tiene un coche nuevo que es azul.

  2. Encontrar incoherencias terminológicas y estilísticas en la memoria del cliente que acaben colándose en nuestra traducción. Cuando una misma memoria pasa por manos de diferentes traductores a lo largo del tiempo, no es raro que un mismo término aparezca traducido de diferentes maneras. Lo mismo sucede si en algún momento el cliente decidió cambiar la traducción de un vocablo y no actualizó la memoria debidamente. En estos casos debemos asegurarnos de ser coherentes en nuestra traducción y, si fuera necesario, consultar al cliente para que nos diga cuál de las opciones existentes debemos emplear.

Informática, traducción y salmorejo

Los tres ingredientes del título coincidieron el pasado fin de semana en Córdoba en una nueva edición del archiconocido Curso de Informática Productiva para Traductores del celebérrimo Xosé Castro, organizado por Asetrad (más concretamente por los socios José María Izquierdo y Ramón López Gordillo, que fueron los auténticos impulsores de la iniciativa) en colaboración con la Universidad de Córdoba, que muy amablemente nos cedió el aula magna de la Facultad de Filosofía y Letras para la ocasión. Aunque el curso me interesaba, en principio no pensaba ir; ahora, sin embargo, me alegro infinitamente de haber asistido, no solo por todo lo aprendido de manos de Xosé, sino también por los buenos ratos pasados en compañía de otros colegas. Una fantástica combinación que siempre me llena de energía y me deja con ganas de más.

El curso se impartió en dos días: el viernes 18 de noviembre de 16:30 a 20:30 y el sábado 19 de noviembre (día, por cierto, del cumpleaños de Xosé) de 9:30 a 13:30. Aun así, ocho horas no bastaron para cubrir todo el temario previsto, y a pesar de la ingente cantidad de información aportada (al final del curso me bullían las neuronas) hubo cosas que se quedaron en el tintero. Cabe destacar también que fue un éxito de convocatoria: en el aula magna de la facultad nos congregamos unas cien personas, más de la mitad de ellas estudiantes de Traducción e Interpretación de la propia Universidad de Córdoba. Y no me extraña tal afluencia de público: haciendo gala de su habitual sentido del humor y de su infinito arsenal de anécdotas con moraleja, Xosé compartió con nosotros buena parte de su sabiduría informática por medio de consejos, recomendaciones y trucos para lograr domesticar a Windows, Word, Google y otras especies informáticas salvajes a las que todo traductor se enfrenta día a día. No faltaron tampoco los consejos sobre ergonomía, organización del trabajo diario o comercialización de nuestros servicios.

Por todo ello, este curso es, en mi opinión, uno de los más recomendables y provechosos para cualquier profesional del sector. No solo aporta información muy útil que redunda en beneficio de nuestra productividad y de la calidad de nuestro trabajo, sino que invita a la reflexión sobre el uso que hacemos del ordenador y el partido que le sacamos, que por lo general está a años luz de todo lo que podemos llegar a hacer con él. Bastan un par de horas con Xosé para darse cuenta de que en realidad estamos muy lejos de conseguir ese nivel avanzado de conocimientos informáticos que creíamos tener. De hecho, me pregunto si el mismísimo Bill Gates conoce todos los secretos y trucos de su propio sistema operativo.

Por supuesto, no todo fue trabajo; también hubo tiempo para el esparcimiento y la gastronomía. El viernes por la noche nos reunimos en el restaurante La Cazuela de la Espartería para, entre charla y charla con los compañeros de profesión y algunos estudiantes valientes, degustar exquisiteces varias (tartaletas, jamón y queso, croquetas, migas, salmorejo…). Al día siguiente, al finalizar el curso, nos dirigimos al restaurante Casa Salinas para disfrutar de una comida que acabaría durando más de tres horas y en la que nos cebamos (cuando íbamos tan solo por la mitad de los platos ya no podíamos más) a base de salmorejo, berenjenas y boquerones fritos, croquetas, revuelto, carrillada, flamenquines y otros manjares que no quiero recordar a estas horas para que no se me haga la boca agua.

En definitiva, el fin de semana fue una combinación perfecta de informática, traducción, animadas conversaciones sobre los temas más variopintos y rica gastronomía. Gracias a Xosé, Ramón y José María por habernos ofrecido una «excusa» para reunirnos en una ciudad tan mágica (a pesar de la lluvia) como Córdoba. ¡Ya estoy deseando que llegue el próximo sarao!

Software para traductores (3): la importancia de las copias de seguridad

Atención: Los hechos narrados a continuación son ficticios, aunque puedan parecer reales. La inspiración y las ideas para esta entrada las he sacado de una serie de mensajes enviados a la lista Traducción en España (desde aquí las gracias a los que dieron tan magníficos y sensatos consejos). Cualquier otro parecido con la realidad es pura coincidencia.

El traductor sin miedo

Érase una vez un traductor amante de la aventura y el riesgo. Como este traductor cobraba tarifas irrisorias y se veía obligado a trabajar 15 horas todos los días del año (festivos y domingos incluidos), no le quedaba tiempo para disfrutar de las apasionantes actividades que hacían que la adrenalina fluyese por sus venas. Así que el traductor decidió encontrar otra forma de saborear el riesgo sin salir de casa y sin gastar un duro. Y la encontró: optó por no hacer copias de seguridad de sus trabajos. Al fin y al cabo, ¿qué puede haber más emocionante que enfrentarse a un hipotético cataclismo informático sin posibilidad alguna de recuperar el trabajo perdido?

Una fría mañana de diciembre, mientras los chillones niños de San Ildefonso extraían de los bombos las bolitas que llenarían de suerte, felicidad y euros miles de hogares españoles en crisis, el traductor se sentó frente a su ordenador y descubrió con perplejidad que le había tocado el gordo, el gordo más gordo que le puede tocar a un traductor: no se encendía el ordenador y tenía que terminar y entregar un trabajo ese mismo día. Tras pulsar unas cien veces el botón de encendido y resetear el router (como todo el mundo sabe, resetear el router siempre obra milagros, aunque el problema en cuestión no tenga nada que ver), consiguió por fin, santo Trados mediante, insuflar un aliento de vida en su obsoleto PC. Pero el susto, lejos de mitigarse, creció exponencialmente junto con su ritmo cardíaco cuando descubrió, con los higadillos a punto de salírsele por la boca, que los programas instalados y, aún peor, los archivos de la carpeta «Mis documentos» habían desaparecido sin dejar rastro. En el escritorio del ordenador tan solo relucía, solitario y desafiante, como un pájaro de mal agüero, el icono de acceso directo de Internet Explorer.

En ese preciso instante, justo cuando en un salón de sorteos de lotería situado a cientos de kilómetros de distancia se anunciaba que una bolita con el número 666 impreso había sido premiada con tres millones de euros a la serie, el traductor protagonista de nuestra historia recordó con pesar y amargura que su gusto por el riesgo lo había impulsado a no hacer copias de seguridad de su trabajo. Ahora se daba cuenta de que esa locura transitoria suya lo ponía en una situación comprometida y difícil de capear con maestría, pues ante sí tenía un ordenador vacío en el que debía reinstalar todos los programas desaparecidos y con el que debía retraducir desde cero las 75 860 palabras ponderadas que había tardado dos meses en completar y cuyo plazo de entrega expiraba ese mismo día. ¿Cómo podía, pues, afrontar tan inconmensurable desafío?

La respuesta es que no lo hizo. Le bastaron dos minutos y medio y un café de Nespresso para vislumbrar que su futuro pasaba por convertirse en fundador y predicador de un grupo de frikis informáticos: los backupianos, oseasé, los que hacen backups. A partir de ese día, nuestro querido traductor, tras dejar tirado al cliente de las 75 860 palabras ponderadas, se dedicó a viajar por el mundo en Ryanair (recordad que su economía no era muy boyante) para pregonar por doquier, incluso allende los mares, las bondades de hacer copias de seguridad de nuestros trabajos a fin de no quedarnos, como él, con el culo al aire ante una catástrofe de tamaña magnitud. He aquí sus siete mandamientos:

  1. Harás copias de seguridad de todos tus archivos (sobre todo si son importantes) con periodicidad (por ejemplo, una vez a la semana).
  2. Todos los días harás copias de seguridad de los trabajos que en ese momento tengas entre manos, que estén pendientes de entrega o que acabes de entregar, así como de otros ficheros que hayas modificado.
  3. Cada pocos minutos u horas harás copias de seguridad de los archivos en los que estés trabajando en ese momento, para tener que rehacer el menor trabajo posible si sucede un contratiempo informático.
  4. Harás copias de seguridad no solo de tus archivos, sino también de tus mensajes de correo electrónico y de tus marcadores/favoritos.
  5. Guardarás tales archivos no solo en tu ordenador, sino también en otros soportes independientes, como un disco duro externo o una memoria USB, que te permitan recuperar esos documentos aunque tu PC palme.
  6. Para más seguridad, guardarás tus archivos importantes en algún sistema en línea, por ejemplo el correo electrónico o Dropbox, a fin de tener a mano esos documentos desde cualquier lugar.
  7. Usarás programas de backup (por ejemplo, alguno de estos) que hagan automáticamente las copias de seguridad sin necesidad de que tú te acuerdes.

Corolario: Nunca dejes tirado a un cliente, a menos que tengas la intención de no volver a trabajar en tu vida y/o te importen poco tu prestigio y reputación profesionales.

Y colorín, colorado, este cuento traductoril se ha acabado.

Software para traductores (2): reseña sobre herramientas TAO

Retomo el tema de los programas informáticos para traductores a fin de completarlo con una reseña de carácter general acerca de un software que para algunos traductores es imprescindible y para otros, superfluo: las herramientas de traducción asistida por ordenador (TAO o CAT [computer aided translation]).

¿Qué son los programas TAO?

Lo explicaré breve y llanamente para aquellos que no estén familiarizados con el tema, como los estudiantes de los primeros cursos de TeI: los programas de traducción asistida por ordenador permiten crear y gestionar unas bases de datos llamadas memorias de traducción en las que se van almacenando las traducciones que hacemos, de manera que si en el futuro, por ejemplo, nos vuelve a salir en un texto una frase idéntica a otra que ya tradujimos, la traducción correspondiente se recupera automáticamente de la memoria y, por tanto, no tenemos que traducir de nuevo la oración desde cero. Pero no hace falta que la frase sea idéntica: si estamos traduciendo un segmento que coincide en parte con algún segmento de la memoria, la traducción correspondiente también aparece de forma automática, aunque en este caso, al no darse una coincidencia total, deberemos adaptar aquellas partes de la frase que sean nuevas y no coincidentes con la traducción guardada en la memoria. Y aun en el caso de que una frase sea totalmente nueva y no haya en la memoria ninguna parecida, podemos utilizar la memoria como base de datos terminológica para consultar ciertos términos y, de esta manera, traducirlos siempre de la misma forma para mantener la coherencia dentro de un mismo texto y con otras traducciones anteriores. Por cierto, es importante no confundir la traducción asistida por ordenador con la traducción automática; la primera sigue siendo obra de una persona aunque se utilice un software de memorias de traducción, mientras que la segunda es obra de una máquina.

¿Qué ventajas tienen los programas TAO?

Hay traductores que defienden a capa y espada la teoría de que es perfectamente factible vivir de la traducción sin utilizar programas TAO. En efecto, es posible, pero eso depende en gran medida del tipo de textos que uno traduzca. A los que se dedican, por ejemplo, a la traducción literaria, un programa de traducción asistida no les sirve de nada; en cambio, para los que traducimos principalmente textos técnicos, médicos, jurídicos o económicos (en definitiva, textos repetitivos, con unas estructuras gramaticales y un estilo de redacción muy similares o con terminología y fraseología especializadas y recurrentes), este tipo de software es una ayuda inestimable para no tener que traducir dos veces una misma frase que siempre se repite en cierto tipo de documentos, así como para mantener la coherencia terminológica. Si un traductor se dedica a la traducción especializada de alguna disciplina, me parece casi imprescindible usar programas TAO, tanto para ahorrar tiempo como para mantener y mejorar la calidad lingüística, terminológica y estilística de los trabajos. Pensemos, por ejemplo, en la traducción de unas cuentas anuales o del informe anual de un fondo de un inversión, documentos que siempre tienen la misma macroestructura, los mismos apartados, el mismo tipo de datos, la misma jerga. ¿No sería una auténtica lata tener que traducir lo mismo desde cero una y otra vez cada vez que llegase un documento de ese tipo a nuestras manos? O imaginemos la actualización de un manual de instrucciones que tradujimos el año pasado. ¿No sería un auténtico engorro tener que recuperar esa traducción antigua para reciclar mediante copipega las frases que fueran idénticas? Y en ambos casos, ¿no sería una pesadilla tener que releer las traducciones anteriores para acordarnos de cómo tradujimos tal o cual término? Si se os han puesto los pelos como escarpias ante la posibilidad de que os suceda eso, sois candidatos idóneos al uso de herramientas TAO.

¿Qué programas TAO existen y cuánto cuestan?

La variedad de programas de traducción asistida por ordenador es bastante amplia. Algunos de los más conocidos son Trados, Wordfast, Transit, SDLX, Déjà Vu y memoQ (todos ellos de pago), así como OmegaT y Across (gratuitos). Incluso hay sistemas específicos de localización de software, como Passolo, Alchemy Catalyst y CatsCradle.

Algunos programas, como Wordfast y las versiones de Trados anteriores a SDL Trados Studio 2009, funcionan en combinación con Microsoft Word, aunque Trados también cuenta con un programa de edición llamado TagEditor que permite traducir textos de otros formatos, como Excel o HTML. Otros programas, como las demás herramientas mencionadas y la versión más reciente de Trados (SDL Trados Studio 2009), tienen una interfaz propia que integra la memoria de traducción, el texto que se está traduciendo y la base de datos terminológica, en vez de tener que utilizar programas independientes, como es el caso del paquete Trados. El gran pero de estas herramientas es que son bastante caras y, por tanto, muy poco asequibles para aquellos que empiezan, que suelen contar con pocos recursos económicos para invertir en su actividad profesional. Para que os hagáis una idea, Wordfast Classic, que es uno de los programas comerciales más asequibles, cuesta 350 euros, mientras que SDL Trados Studio 2009 ronda los 800-900 euros.

¿Qué programa TAO elegir?

A este respecto existe cierta dicotomía entre las preferencias personales de los traductores y las preferencias de los clientes y del mercado, o dicho de otra forma, entre lo que los traductores prefieren utilizar y lo que el mercado y la demanda imponen. La herramienta TAO más extendida y demandada por los clientes es, sin duda, Trados, pero no siempre es la preferida por los traductores. Aunque, como he comentado más arriba, la versión más reciente es SDL Trados Studio 2009, todavía sigue estando muy extendido el uso de versiones anteriores. De hecho, yo utilizo SDL Trados 2007 y, hasta la fecha, ningún cliente me ha pedido que utilice la versión 2009. Si, aun siendo la herramienta más popular, no os gusta Trados, siempre podéis usar Wordfast, que es plenamente compatible con aquella, o emplear el estándar TMX (Translation Memory eXchange) para intercambiar memorias de traducción entre diferentes sistemas TAO. Todo depende de vuestras circunstancias personales y de si preferís sucumbir a las exigencias del mercado con tal de no complicaros la vida o, por el contrario, elegir el programa que más os guste aunque eso implique hacer ciertas virguerías para poder satisfacer las demandas de los clientes. Pero antes de decidiros a adquirir uno u otro programa, os recomiendo que leáis este útil y detallado artículo del blog Tecnologías y traducción: «¿Qué me “pongo”? 10 consejos para adquirir una herramienta TAO».

Conclusión

En resumen: los programas de traducción asistida por ordenador me parecen casi imprescindibles para los traductores de textos especializados de tipo técnico, económico, jurídico, médico, etc., y aunque es una inversión considerable, puedo aseguraros que se amortiza rápidamente y que redunda en una mejor calidad de nuestro trabajo y en un aumento de la productividad.

Software para traductores (1): los básicos

En mi anterior entrada hablé del equipamiento informático y de oficina que cualquier traductor profesional debería tener para trabajar a gusto y con eficacia. Hoy abordaré el segundo espacio de trabajo, no menos importante, de un traductor: el virtual. ¿Qué programas informáticos son imprescindibles para traducir? ¿Qué software es recomendable tener para aumentar nuestra productividad o poder atender las demandas de los clientes? Estos son algunos de los programas que no pueden faltar en el ordenador de un traductor:

  • Procesador de texto: La mayoría de los documentos que se traducen suelen estar en formato de texto tipo DOC, RTF, etc., por lo que para trabajar con ellos es preciso utilizar un procesador de texto. A día de hoy, el rey indiscutible de esta categoría de programas es Microsoft Word, que resulta imprescindible si, además, se utiliza una herramienta de traducción asistida basada en Word como Trados (versiones anteriores a SDL Trados Studio 2009). No obstante, hay muchas otras aplicaciones gratuitas similares a la de Microsoft y compatibles con sus formatos. La más conocida es el procesador de texto de la suite ofimática OpenOffice.org, que tiene un aspecto y unas funciones casi idénticos a los de las versiones de MS Word anteriores a 2007. Esta suite, al igual que Microsoft Office, incluye también un programa de hojas de cálculo (igual a Excel), otro para presentaciones (equivalente a PowerPoint) y una aplicación de bases de datos (similar a Access). Y si queréis probar algún otro procesador de texto antes de decantaros por uno, echadle un vistazo a AbiWord.
  • Cliente de correo electrónico: Para gestionar, enviar y recibir mensajes de correo electrónico es mucho más cómodo, en mi opinión, utilizar un cliente de correo que un webmail. Microsoft Outlook y Outlook Express son dos de los programas de este tipo más populares, pero si los aborrecéis y queréis optar por otra aplicación completa, estable, fácil de usar, con infinidad de opciones de personalización mediante extensiones y, además, gratuita, elegid sin duda Mozilla Thunderbird.
  • Antivirus y programas de seguridad: El ordenador es la principal herramienta de trabajo (de hecho, casi la única) de un traductor y los datos que contiene son extraordinariamente valiosos, ya que toda nuestra vida profesional está ahí metida junto con datos personales, documentos confidenciales y demás información sensible. Por tanto, proteger ese patrimonio no es una opción, es una obligación (a menos que os vaya la marcha y os guste el riesgo, claro). La elección de un buen antivirus es siempre una buena inversión de tiempo y dinero. Los hay para todos los gustos y necesidades, gratuitos y de pago. Actualmente yo utilizo ESET NOD32 porque es fácil de usar, rápido, eficaz y apenas consume recursos, por lo que no ralentiza el ordenador. Además, tiene un precio muy asequible. No obstante, hay otros antivirus también muy buenos. Entre los de pago podemos mencionar Kaspersky, McAfee, Panda, Norton o BitDefender; entre los antivirus gratuitos destacan Avira AntiVir, Avast! y AVG. Para completar la protección del ordenador no está de más instalar también algún programa de protección específico para detectar y eliminar adware, spyware y troyanos (como SuperAntiSpyware o SpyBot Search & Destroy), así como un firewall (como Comodo).
  • Herramientas PDF: Los documentos en PDF son también muy frecuentes en nuestra profesión. Por ejemplo, no es extraño tener que revisar traducciones ya maquetadas en PDF en las que los cambios y las correcciones necesarios deben indicarse mediante notas y subrayado. Tampoco es inusual tener que traducir archivos PDF (incluso escaneados), sobre todo en el caso de las traducciones juradas. Por ello conviene tener uno o varios programas que nos permitan visualizar archivos PDF, resaltar partes del documento, introducir comentarios o convertir el fichero en un archivo de texto, por citar algunas de las tareas más frecuentes. Además del archiconocido Adobe Reader, existen otros programas (gratuitos) de visualización y edición de PDF (con función de resaltado, subrayado, introducción de texto y notas, marcas de agua, etc.) como PDF-XChange Viewer. Para convertir archivos PDF en documentos de Word os recomiendo el PDF to Word Converter de MediaVigor. Aunque es de pago, tiene una versión de prueba gratuita de 10 días. Para salir del paso podéis usar también el programa gratuito Some PDF to Word Converter, aunque el resultado que ofrece es bastante mediocre (al menos con los documentos con los que yo lo he probado). Y para convertir documentos PDF escaneados funciona bastante bien FreeOCR.net.
  • Programas de limpieza: Si limpiáis vuestra casa para que no os coman las pelusas, ¿por qué no limpiáis también vuestro ordenador para que la basura cibernética no merme sus prestaciones? CCleaner o Glary Utilities, por ejemplo, permiten eliminar archivos temporales, limpiar el registro del sistema operativo, subsanar errores en los accesos directos y muchas cosas más para tener el ordenador en perfecto estado de revista, recuperar espacio en disco y optimizar su rendimiento.
  • Programas de traducción asistida por ordenador (TAO): Dado que este tipo de programas dan para hablar largo y tendido, voy a dedicarles una entrada entera que publicaré en breve. Permanezcan atentos a sus pantallas…

Y para terminar, tres páginas que no podéis dejar de visitar:

  • www.techsupportalert.com: Una exhaustiva recopilación de software libre y gratuito, clasificado por categorías y con minuciosos análisis. Una auténtica joya para encontrar aplicaciones gratuitas (igual de buenas o incluso mejores que muchos programas comerciales) para cualquier tarea informática.
  • www.giveawayoftheday.com: Esta página ofrece cada día, durante 24 horas, aplicaciones comerciales de pago de forma gratuita. Sin embargo, es imprescindible descargarlas e instalarlas en el mismo día (no vale descargarlas para instalarlas otro día).
  • www.softonic.com: Página de descarga de software con análisis de expertos y comentarios de los usuarios.

Y vosotros ¿qué programas usáis y recomendáis para los traductores?