Oficina, dulce oficina

La oficina es, casi con toda seguridad, el lugar del mundo mundial donde más tiempo pasa un traductor autónomo. Con «oficina» me refiero al lugar de trabajo del traductor freelance, quepuede ser desde un despacho alquilado expresamente para trabajar fuera de casa hasta una mesa en un rincón del salón, pasando por una habitación de nuestro hogar dedicada y amueblada en exclusiva para nuestra vida profesional. Como veis, los traductores autónomos tenemos dos grandes ventajas: podemos trabajar desde donde queramos y el equipamiento que necesitamos es mínimo, por lo que la inversión inicial requerida para empezar a desempeñar la actividad también es escasa. Sin embargo, a medida que uno se va asentando y estableciendo como profesional, es recomendable invertir en un equipamiento mejor para incrementar la productividad y trabajar a gusto.

Equipamiento imprescindible

Los únicos elementos indispensables para poder trabajar como traductor autónomo en el siglo XXI son el ordenador y la conexión a internet. Precisamente por ser los únicos elementos sin los cuales es imposible desempeñar nuestro trabajo (al menos de forma continua), conviene escoger un buen equipo informático y un buen proveedor de servicios de internet. No hay duda de que el precio es un factor importante, pero no hay que perder de vista las prestaciones.

Respecto al ordenador, os recomiendo que leáis esta excelente entrada del blog Algo más que traducir de Pablo Muñoz antes de decidir si os decantáis por un PC de sobremesa o por un portátil. En cualquier caso, elegid un equipo informático potente, que aguante las interminables horas de trabajo de un traductor y con las últimas prestaciones para que no se quede obsoleto en un abrir y cerrar de ojos. En cuanto al software, espero escribir pronto una entrada sobre los programas indispensables y recomendables para un traductor.

Por lo que respecta a la conexión a internet, elegid un proveedor fiable, cuya infraestructura no suela fallar y que ofrezca un buen servicio técnico y una atención al cliente eficaz. Vale, sí, sé que ese proveedor ideal no existe, pero dentro de lo malo, escoged lo menos malo. Tened en cuenta que sin internet es casi imposible trabajar, y un fallo de conexión o una avería son una fuente inagotable de prisas, agobios, estrés y quebraderos de cabeza: no poder entregar a tiempo un trabajo, no poder terminar una traducción dentro del plazo previsto, etc. Para evitar estos problemas no está de más tener, por ejemplo, un módem USB que nos pueda sacar de un apuro si falla la conexión principal.

Equipamiento recomendable

Impresora y escáner, fax, línea de teléfono de uso exclusivamente profesional, material de consulta impreso y electrónico: estos son otros elementos que pueden resultar de utilidad para un traductor autónomo.

  • El fax no tiene por qué ser un aparato físico; podéis contratar un servicio de fax por internet, como el que ofrece infoE. Aunque esta herramienta ya no se utiliza tanto como antaño, sí es útil, por ejemplo, para los traductores jurados, que solemos traducir documentos en papel.
  • La línea de teléfono de uso exclusivamente profesional permite separar mejor los gastos profesionales de los personales y establecer una barrera más clara entre el trabajo y la vida privada (por ejemplo, en cuanto a los horarios de atención telefónica).
  • En la actualidad, la principal fuente de consulta y documentación es internet, con todos los recursos que ofrece (motores de búsqueda, diccionarios, glosarios, tesauros, corpus, bases de datos terminológicas, foros, documentos ya traducidos, etc.). No obstante, hay diccionarios y otras obras de consulta y referencia no disponibles en la red que merece la pena adquirir, preferiblemente en soporte digital (cuanto menos tiempo perdamos hojeando libros impresos, mejor).

El espacio de trabajo

Lo normal es que al principio de nuestra vida profesional, los traductores autónomos no tengamos un espacio exclusivamente dedicado a nuestro trabajo. Por lo general, empezamos trabajando en cualquier lugar de casa, ya sea en el escritorio del dormitorio, la mesa del comedor o la mesa de la cocina. Esto está bien como solución temporal, pero lo ideal es tener un espacio propio (si no una habitación entera, al menos sí un rincón) para nuestro trabajo, lo cual nos facilitará desconectar de él y separar mejor la vida profesional de la personal (recordad: trabajar en casa puede ser una odisea). Asimismo, organizar el despacho y decorarlo contribuirá a que nuestro trabajo sea más productivo y agradable. A este respecto, no es perdáis este post del blog de Irene Vidal.

Por otro lado, ya que vamos a pasar muchísimas horas delante del ordenador y nuestra salud depende de que escojamos la mesa y la silla adecuadas, merece la pena no escatimar en gastos y comprar un buen escritorio (cuanto más amplio, mejor) y una buena silla de despacho (cuantas más partes puedan regularse, mejor). Trabajar en una micromesa donde el ordenador ocupa todo el espacio y no cabe ni un boli o sentado en una silla que nos produce dolores lumbares es el equivalente moderno al potro de tortura en la Edad Media. Regulad ambos elementos para que tengan la altura y la inclinación adecuadas y os sintáis cómodos. Muy importante también: mantened una postura adecuada (espalda, piernas, pies, brazos, muñecas) y haced pausas cada hora u hora y media para descansar y estirar las articulaciones, los músculos y los ojos. Olli Carreira nos da un montón de buenos consejos sobre ergonomía en este artículo de su blog.

En definitiva, de nosotros depende en gran medida que traducir sea un placer o un calvario. Happy translating!

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23 pensamientos en “Oficina, dulce oficina

  1. Pablo Muñoz Sánchez 08/02/2011 en 19:26

    ¡Muy buena entrada! Y gracias por el enlace. 🙂

    Mira que siempre digo que tiene que haber alguna forma de enviar faxes por Internet y nunca me he puesto a averiguarlo, así que te agradezco que hayas mencionado la página de infoE. ¡Apuntada queda!

    Y tienes toda la razón en que es una suerte que la inversión inicial para ponerse a trabajar como autónomo sea escasa, pero que, a medida que podamos, deberíamos invertir en material del bueno, como una silla de oficina de las buenas y un escritorio majete para sentirnos cómodos en el lugar de trabajo. Yo en realidad siempre he trabajado en las oficinas de los clientes (como Nintendo o donde trabajo ahora en Madrid a media jornada) y no me he preocupado especialmente del tema, pero tengo claro que mis próximos gastos (aparte de formación, como congresos y otros saraos) van a ir para una buena silla y el teclado marciano de Logitech. 🙂 Es una maravilla que gracias a los comentarios de tanta gente al final se lleguen a conclusiones (¡y hasta equipo en concreto como en el caso del teclado!) a las que habría sido difícil llegar por uno mismo. ¡Me encantan este tipo de entradas! 🙂 Yo ya estoy planeando uno parecido para la semana que viene, a ver cuándo puedo ponerme.

    ¡Sigue así, Isa! Gracias por compartir tus consejos.

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    • Isabel García Cutillas 09/02/2011 en 08:05

      Gracias a ti, como siempre, por pasarte y comentar. 🙂 El servicio de fax por Internet de infoE funciona muy bien. Yo lo tengo casi desde que empecé a trabajar y, aunque lo he utilizado en contadas ocasiones, me parece práctico. Otras empresas similares son eFax (www.efax.es) y FaxBox (www.faxbox.com).

      Respecto a lo demás, tienes razón: en muchos casos, lo mejor de un blog son los comentarios más que las entradas. Ahí es donde se crea el debate y se aporta información útil que uno u otro desconoce. Así que, chicos, ya sabéis, ¡dejadme un comentario! 🙂

      Feliz miércoles,
      Isabel

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  2. veronica 08/02/2011 en 20:47

    Gracias por el enlace Isa. Muy buena la recopilación de recomendaciones que haces en este artículo. Gracias a dios no me he tenido que preocupar de invertir en esas cosas porque ya dispongo de una habitación de equipo necesario, incluso una buena silla y un reposapiés!

    Chicooos os echo de menos ajaj pero no consigo engancharme a twitter de nuevo, estoy pasando por una época un poco alejada de las redes sociales, qué mal. A ver si me reincorporo de una vez.

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    • Isabel García Cutillas 09/02/2011 en 08:07

      ¡Hola, Verónica!

      Ya te echaba de menos por aquí. 🙂 Gracias por mencionar el reposapiés; olvidé incluirlo en el artículo, pero es un elemento imprescindible si la altura de la silla no te permite apoyar los pies totalmente en el suelo.

      Espero que vuelvas pronto a las redes sociales con asiduidad. ¡Ánimo!

      Saludos,
      Isabel

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  3. Mar Castell 09/02/2011 en 08:29

    Hola Isa!

    Muy buena la entrada. Por ahora tengo mi “oficina” en unn rincón del comedor (mi casa solo tiene dos habitaciones) y comparto la mesa con André y su ordenador. Al principio teníamos la mitad de la mesa para cada uno, pero ahora yo ya ocupo 3/4 de la mesa y estoy deseando que nos mudemos para tener esta mesa de dos metros para mí solita ;-).
    Una cosa que me parece indispensable en mi oficina es la impresora-escaner-fotocopiadora laser. Al principio tenía una de tinta, pero me cansé de llenar los cartuchos y desde que tengo la impresora Samsung CLX 3170FN estoy contentísima.
    Otra cosa que no me puede faltar para poder trabajar es una radio, de esta forma estoy al tanto de lo que pasa y no me siento tan sola durante tantas horas. Es una cosa secundaria, pero quieras o no me ayuda a concentrarme.

    Un saludo

    Mar

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    • Isabel García Cutillas 09/02/2011 en 08:44

      ¡Gracias por comentar, Mar! La verdad es que una (buena) mesa en un rincón de la casa es más que suficiente para trabajar a gusto, siempre que tengas todo lo necesario a mano, esté bien organizado para la actividad profesional y no haya distracciones que puedan interferir en tu trabajo (por ejemplo, otra persona viendo la tele o haciendo otro tipo de trabajo que te desconcentre).

      Sobre la impresora, yo también tengo una multifunción con impresora, escáner y fotocopiadora (esta última función es realmente útil; se acabó tener que ir a una copistería para sacar una copia de una sola hoja). La mía es una HP Deskjet F380 y va muy bien; la única pega es que es de inyección de tinta. Y en cuanto a la radio, yo prefiero trabajar sin sonido de fondo (sea radio, música o televisión); si no, soy incapaz de mantener la concentración. Tendré que perfeccionar mi modo multitarea, jeje.

      Besos a Witzenhausen,
      Isabel

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  4. Anna 10/02/2011 en 01:02

    Coincido totalmente en lo de la mesa, es vital. Yo comencé traduciendo en una mesa de ordenador enana, de esas en las que el teclado va en una especie de cajón-bandeja. Lo menos ergonómico del mundo, vaya. Luego me mudé con unas amigas, y como no tenía sitio para una mesa decente en mi habitación, intentaba trabajaba en la mesa del salón (misión imposible) o, más a menudo, en la biblioteca de al lado de casa.

    Ahora vivo en un estudio no muy grande, y lo que hice, para ahorrar sitio, fue comprar una silla de oficina decente y una mesa desplegable de casi dos metros, pero que plegada ocupa muy poquito. Como de momento no traduzco a tiempo completo, puedo montar o desmontar la “oficina” según me haga falta. Cuando tienes poco espacio y tampoco haces tantos encargos, es bastante práctico.

    Estaré al tanto para cuando publiques la entrada sobre software. Precisamente el otro día le comentaba a una colega que llevo dos años trabajando exclusivamente con Word y con programas de subtitulación y que me siento desactualizada en cuanto a memorias de traducción y programas de localización. Mi versión de Trados debe de ser ya del jurásico…

    Saludos,

    Anna

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    • Isabel García Cutillas 10/02/2011 en 08:22

      ¡Gracias por tu comentario, Anna! La verdad es que yo tampoco soy ningún gurú del software y por aquí hay gente que me da cien mil vueltas en temas de informática. Mi idea sobre ese futuro post que he mencionado es escribir algo acerca de los programas más importantes para un traductor. Me documentaré bien para que salga algo decente y no risible. 🙂

      Saludos,
      Isabel

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  5. Meritxell Ripollès 09/03/2011 en 11:50

    Precisamente actualicé mi “oficina” a principios de año y estoy muy de acuerdo con lo que dices. Después de unos años de ratear, me he comprado una silla de trabajo de verdad y una pantalla enorme y la diferencia es evidente. ¡Ojalá lo hubiera hecho antes! Espero que tu post sirva de inspiración.

    Un saludo,

    Txell

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  6. soyanimal 16/04/2012 en 12:57

    Hola, Isabel. Muy buena la entrada 😉

    Ciertamente es vital disponer de una mesa bien amplia con todo a mano, una silla cómoda y un reposapiés. Y tan importante como eso es su orientación.

    Precisamente me he pasado este fin de semana reorganizando por segunda vez mi despacho. Me hice un escritorio a medida con cajonera y librería bastante apañado, pero coloqué la mesa justo debajo de la ventana porque parecía que así la habitación se quedaba más cuadradita. Error: luz de frente directa a los ojos, cefalea al canto. Así que cambié la mesa de sitio. Pero como seguía obsesionada con que la habitación pareciera cuadradita, esta vez la puse en la pared opuesta, es decir, de espaldas a la ventana. Ya sabía que la idea no era buena, pero quise probar igualmente. Pues confirmado: pésima idea (a ciertas horas del día había zonas de la pantalla que ni se veían). Finalmente he puesto la mesa en un lateral, con la ventana a la izquierda, y estoy encantada. Esta habitación es muy soleada y recibo luz muchas horas al día, pero ya no incide directamente ni en mis ojos ni en la pantalla del ordenador. La habitación se me ha quedado con forma alargada, pero mi cuerpo lo agradece 🙂

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    • Isabel García Cutillas 16/04/2012 en 13:01

      ¡Gracias por leerme! En efecto, lo ideal es colocar la mesa perpendicular a la ventana para que la luz incida lateralmente y no haya deslumbramientos ni reflejos, cosa que sucede cuando tienes la ventana delante o detrás, como tú misma has podido comprobar. La salud y la comodidad deben primar sobre el estilo de la habitación. 🙂

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  7. Dora Inés 06/03/2013 en 09:56

    ¡Hola! Soy estudiante de traducción y he incluido esta entrada en uno de mis trabajos, por supuesto citando el enlace web. Quería informarte porque me parece lo más correcto y de paso, felicitarte por su utilidad.
    Muchas gracias.

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  8. Giulia 03/06/2013 en 13:53

    Hola Isabel,

    hace poco descubrí el co-working, una manera más que agradable de IR a la oficina. Tengo la suerte de tenerlo en el centro de mi ciudad. Te dejo el enlace. http://thetranslationfactory.es/

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    • Isabel García Cutillas 03/06/2013 en 13:59

      Gracias por tu comentario, Giulia. En efecto, los espacios de trabajo compartidos tipo coworking son una buena solución para obligarse a salir de casa, relacionarse con otros profesionales y separar mejor la vida profesional de la personal, con un lugar de trabajo y unos horarios más definidos.

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  9. Laura Dominguez (@ldomingueztra) 03/06/2013 en 14:42

    Hola, Isabel. Quiero darte las gracias por este artículo. La información es bastante clara y ordenada, lo que es de agradecer.
    Tengo muchas preguntas, pero voy a ir al grano: ¿un traductor recién salido de la carrera puede tener éxito como freelance? Quiero decir si no es más aconsejable tener cierta experiencia previa como traductor en plantilla antes de empezar como autónomo.
    Otra pregunta: ¿cuándo es el momento ideal para darse de alta como autónomo?

    Muchísimas gracias por tu atención.

    Un saludo,

    Laura.

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    • Isabel García Cutillas 03/06/2013 en 14:55

      Hola, Laura.

      Gracias por tu comentario. Precisamente hace un rato he publicado una entrada que quizá te sirva para responder a tu primera pregunta: https://eltraductorenlasombra.com/2013/06/03/guia-rapida-de-supervivencia-cuatro-entradas-basicas-para-traductores-noveles/ En cualquier caso, te diré que yo me hice autónoma nada más acabar la carrera; jamás he trabajado en plantilla, y aquí sigo, siete años después. Así que sí, se puede tener éxito como freelance nada más acabar la carrera, pero eso no quiere decir que sea lo más común ni lo más fácil.

      En cuanto a tu segunda pregunta, es obligatorio darse de alta como autónomo ANTES de empezar a trabajar como tal, así que no es una cuestión de elección personal. Primero hay que presentar la correspondiente declaración censal (modelo 036) en Hacienda (antes, como he dicho, de iniciar la actividad) y a partir de ahí tienes un mes de plazo para darte de alta también en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social. Sobre esto último circulan muchas leyendas acerca de que si tu facturación no supera el salario mínimo interprofesional, no es necesario cotizar. Si este es tu caso, yo te recomiendo que hagas una consulta vinculante o que obtengas algún tipo de documento que acredite oficialmente que no estás obligada a cotizar como autónoma porque se considera que tu actividad es esporádica. En caso contrario, para evitar líos, mejor darse de alta.

      Un saludo.

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  10. Diego 21/08/2013 en 16:02

    Buenas Isabel. Excelente material, muy nítido. Coincido con el comentario de Pablo Muñoz Sánchez referente al uso de fax. Muchas gracias de nuevo. Al comenzar con traducciones a lenguajes aborígenes de américa, recordatorios como estos son muy bienvenidos. Sirven para no desenfocar

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  11. Lucas Trugeda 03/06/2014 en 18:20

    Buenas. Sé que esta entrada es vieja, pero simplemente me gustaría felicitar a la autora por la gran cantidad de consejos que ahí, la facilidad con la que se puede leer la entrada y el aire amistoso pero profesional que vengo notando tanto en las entradas como en los comentarios. También aprovecho para decir que el primer enlace que incluyes, en referencia la elección entre PC o portátil está desactualizado. No es difícil encontrarlo gracias a la función de búsqueda, pero para ahorrar molestias me remito a compartir el nuevo enlace: http://algomasquetraducir.com/¿ordenador-portatil-o-de-sobremesa/

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    • Lucas Trugeda 03/06/2014 en 18:21

      Disculpas por la barbaridad. Hay*

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    • Isabel García Cutillas 04/06/2014 en 08:28

      ¡Muchas gracias por tu amable comentario, Lucas! Y gracias también por comentar lo del enlace; ya está actualizado.

      Un abrazo.
      Isabel

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