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Los errores más comunes de un traductor

No son pocas las piedras en las que los traductores tropezamos tarde o temprano. Estas son las 15 más frecuentes:

  1. Creer que facturación es lo mismo que ganancia o beneficio.
  2. Calcular lo que uno puede ganar considerando constante el número de palabras que traduce al día y los días que trabaja al año, sin tener en cuenta que el flujo de trabajo es muy variable.
  3. Fijar una tarifa o determinar si una tarifa es rentable sin tener en cuenta los gastos, las horas trabajadas y la productividad por hora.
  4. Permitir que la mayor parte de la facturación dependa de uno o dos clientes.
  5. Pensar que la jornada del traductor consiste únicamente en traducir.
  6. Pensar que la cartera de clientes es inamovible y, una vez que has conseguido algunos, ya no necesitas buscar más.
  7. Limitarse a buscar clientes en el mercado local.
  8. Sentirse como un empleado asalariado sometido a un jefe (el cliente) en vez de como un profesional autónomo independiente.
  9. Creer que no es necesario estar en contacto con otros colegas.
  10. Escribir mensajes públicos con faltas de ortografía.
  11. No saber decir no.
  12. Aceptar trabajos por encima de tus capacidades o cualificación.
  13. No avisar a un cliente de posibles problemas en el proyecto o retrasos en la entrega.
  14. No cumplir un plazo de entrega.
  15. No preguntar dudas.

Y vosotros ¿en qué trampas habéis caído alguna vez?

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15 comentarios en “Los errores más comunes de un traductor”

  1. Una entrada molt interessant, Isabel; m’he sentit identificat en els 15 errors, no perquè els haja comés tots, sinó perquè t’hi trobes constantment. Realitat pura i dura del traductor.

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  2. Me encanta la lista. Quizás yo añadiría cosas relacionadas con la salud, como socializarse, salir de casa… También creo que es importante recordar que hay que seguir formándose, que con haber hecho la carrera de traducción diez años atrás no basta y que, además, hay que leer no solo temas relacionados con tu profesión (las nuevas actualizaciones de la RAE, las opiniones de los expertos sobre dichas actualizaciones, las recomendaciones de Fundéu, el nuevo artículo sobre glosario médicosanitario/videojueguil/judírico…), sino leer por placer, y leer mucho, porque en la lectura se basa nuestra memoria mental de recordar cómo se escriben las palabras correctamente y cómo se enlazan las unas con las otras para formar frases con sentido y no truños sin lógica.

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  3. 11 y 12 son errores muy comunes para traductores noveles, sobre todo por el temor a que “no nos vuelvan a llamar” si rechazamos un encargo.
    Una lista muy completa. He caído en muchos de estos errores y, aunque se intenta, a veces es difícil no volver a caer en varios de ellos.

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  4. Añado un error más, de aspirantes a traductor:

    16. No empaparse de todo este pozo de información útil que simbolizáis los traductores profesionales que compartís un blog, web, etc, aprendiendo así a no reinventar la rueda y evitando así cometer esos 12 errores en el futuro.

    Genial entrada, gracias!!

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  5. Muy completa tu lista, estoy por imprimirla y tenerla siempre a la vista para no “pecar”. 😉

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  6. Sinceramente, en el ocho. Es lo que ocurre cuando tienes un gran cliente con proyectos grandes y con el que tienes que trabajar en línea. Te fija unos plazos y hay que cumplirlos sí o sí, con lo cual no tienes más remedio que montártelo «estilo oficina» de 9 a 18 h. Además, no tienes mucha libertad de movimientos, ni organizativa, porque las estadísticas de los servidores no mienten. Otro error que creo bastante común, sobre todo al comenzar, es no diferenciar claramente la contabilidad empresarial de la doméstica y utilizar las mismas cuentas bancarias para todo.

    Y, al igual que María José, voy a imprimir la lista en letra negrita roja (vaya oxímoron que se me ha colado) bien grande y la voy a colgar frente al escritorio, para que la pueda leer cada vez que levante la cabeza… 😉

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  7. Bueno . . . estoy de acuerdo con todos ustedes. Aunque inglés es mi primer idioma, un día, pronto, quiero ser como ustedes. ¡Me encanta su español! He aprendidio muchas palabras nuevas. Cuando necesites una traductora del español al inglés, al favor de llamarme.

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  8. Hace muy poco aprendí que es un error muy grave no hacer ninguna pregunta sobre el trabajo encargado. Pensaba que al no hacer preguntas demostraba que era una traductora resuelta y segura (otras veces, el motivo era simplemente que no quería quedar expuesta ante mi cliente o editor sobre mi falta de conocimiento del tema de la traducción). Conversándolo con un colega, entendí que el trabajo de traducción es solo una parte y que, aunque no lo veamos, somos un equipo y es clave que nos relacionemos con nuestros colegas, no solo en las jornadas o seminarios, sino también en los proyectos. Es muy importante dudar de nuestra versión, aunque ya hayamos traducido bastante sobre el tema, nunca debemos creer que ya estamos listos, que no necesitamos saber más. Me di cuenta de que, al preguntar, planteaba también mi duda al editor y le anticipaba y ayudaba a resolver problemas. En vez de quedar mal parada, era todo lo contrario, resulté de gran ayuda.

    Muy buena entrada, ¡muchas gracias!

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  9. La 13 y la 14 me llegaron sobremanera. Errores recurrentes el año pasado en una agencia donde traduje textos que escapaban a mis capacidades y, por lo tanto, los resultados no eran los deseado. Ahora la lección está aprendida :).
    Saludos!

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  10. ¡Muy buena lista! Error de noveles (y no tanto) = Pensar que al principio conviene cobrar tarifas bajas para “pagar derecho de piso”.

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  11. Hola Isabel, muy interesante la lista para mi es muy importante la número 9 porque los traductores necesariamente vamos a requerir en algún momento de nuestros colegas. Saludos

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  12. Confieso que tuve que hacer un breve “coaching” para aprender a decir “no”, entre otras cosas, o más bien para decir sí al tiempo libre, y me vino de maravilla perder el miedo ese que todavía coleaba de decir “no”, ¡aun en época de crisis! 🙂 En cuanto a los errores 4 y 6 (clientes “fijjos”), llevo años con mis 2 o 3 clientes más gordos, y estoy encantada de la vida, aunque tengo a mano un listado de clientes apetecibles y un mailing ya redactado y todo, para cuando me dé por sacudirme la estabilidad. La cosa es tener siempre nuevos horizontes a la vista. 😉 Una entrada muy interesante. Gracias, Isabel.

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  13. Muy buena entrada. Yo añadiría la tentación de bajar precios cuando el trabajo escasea. Luego es mucho más difícil volver a cobrar al mismo cliente la tarifa más alta, en especial en tiempos de crisis. Combinándolo con los errores 4 y 6, a mí me ha resultado mucho más útil utilizar el tiempo “libre” en ampliar la base de clientes, manteniendo las tarifas.

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