Ejercicio profesional

Cuando el revisor, en vez de corregir, destroza

No hay mejor complemento para un traductor que un buen revisor, ese ser que perfecciona y ratifica la buena calidad de una traducción bien hecha o que enmienda las meteduras de pata de las traducciones mal hechas. No hay mejor garantía de calidad que pasar un texto por las manos de dos profesionales cualificados: uno que trasvasa la información de un idioma a otro y otro avezado en la detección de incorrecciones y ducho en el arte de pulir traducciones ajenas.

Trabajar con un buen revisor es un placer y una de las mejores formas de aprender y de mejorar la calidad de nuestras traducciones. De igual manera, que te toque lidiar con un mal revisor o, peor aún, con un revisor cuyos conocimientos son inferiores a los tuyos, es una de las peores torturas de la humanidad. Que destrocen tu traducción y, además, tengas que justificar por qué los cambios del revisor son incorrectos es una situación que puede desesperar hasta al más templado.

A lo largo de mis seis años de carrera profesional, yo misma he ejercido de revisora en muchas ocasiones, unas veces con más acierto que otras. Asimismo, he tropezado con revisores de todo tipo: revisores excelentes que realmente se dedican a corregir errores y mejorar el resultado final; revisores buenos, pero con el molesto defecto de hacer todo tipo de cambios insustanciales que en nada alteran la traducción (por ejemplo, sustituir no obstante por sin embargo), y revisores desquiciantes que, lejos de mejorar la traducción, la empeoran. El peor de los casos se da cuando un revisor demuestra claramente que no está capacitado para realizar ese trabajo, y a este respecto tengo una anécdota que perdura en mi memoria aun después de mucho tiempo.

Hace varios años, pocos meses antes de terminar la carrera, una empresa de comunicación española se puso en contacto conmigo y me propuso hacer una prueba de traducción de castellano a catalán como antesala para futuras colaboraciones. Como soy prácticamente bilingüe en catalán (valenciano) y la empresa era uno de mis primeros clientes potenciales, acepté encantada. Hice la prueba, que consistía en traducir un breve artículo de prensa, y la envié. Al cabo de unas semanas, tras preguntarles por la prueba, me comunicaron los resultados. Cuál fue mi sorpresa cuando leí esto:

En general, bien.

[…]

No obstante, llama muchísimo la atención el uso de la palabra “hui” como traducción de “hoy”. Diccionario en mano, esta palabra significa, efectivamente, ‘hoy’, aunque se trata de un dialectalismo anticuado, sin que haya absolutamente nada que justifique su uso. En mi opinión, este error desvirtúa toda la traducción. … Quizá se trate simplemente de un error y el traductor quería escribir “avui” (que sería lo correcto).

Me quedé de pasta de boniato. ¿Que hui es un dialectalismo anticuado injustificado? ¿Que lo correcto es avui? ¿Que has tenido que mirarlo en un diccionario? Para que os hagáis una idea, eso es como decirle a un argentino que, diccionario en mano, el vos existe, pero que se trata de un uso anticuado sin justificación a día de hoy, y que lo correcto es decir . Cualquiera que realmente sepa catalán/valenciano o viva en la Comunidad Valenciana sabrá que hui es el adverbio que se utiliza por estos lares para decir hoy, si bien en Cataluña se dice avui. No hay más que echarle un vistazo, por ejemplo, a Canal 9, la televisión autonómica valenciana. Curioso arcaísmo aquel que se utiliza hoy en día en los medios de comunicación… Así pues, el revisor se puso doblemente en evidencia: por un lado, por no saber que hui es un adverbio de uso corriente en valenciano; por otro lado, por haber tenido que recurrir al diccionario para buscarlo, cuando cualquiera que realmente sepa catalán conoce o debería conocer esa palabra. Por aquel entonces yo era demasiado pardilla para replicar y lo dejé correr, pero hoy no lo haría.

En definitiva, mi conclusión basada en la experiencia es que hay que tener paciencia y diplomacia con los malos revisores y agradecer infinitamente el trabajo de los buenos revisores, que son uno de los mejores regalos y una de las mejores fuentes de aprendizaje para un traductor.

37 comentarios en “Cuando el revisor, en vez de corregir, destroza”

  1. Totalmente de acuerdo. Y yo aún diría más: con un buen revisor se aprende mucho de traducción y con uno malo se aprende mucho de uno mismo, porque es en esos momentos, cuando tienes delante una revisión que consideras injustificada, mala o hecha de cambios de mentirijilla, cuando tienes que pararte y pensar un momento en cómo vas a encarar esa situación de cara al cliente. ¿Merece la pena montar un jaleo? ¿Es mejor dejarlo correr? ¿Cómo puedes reafirmarte en tus decisiones sin parecer altivo y poco colaborador? Yo he pensado mucho sobre todo esto, sobre mí misma y sobre la actitud que adopto ante mis traducciones, y al final, pasada la mala experiencia, uno llega a conclusiones interesantes.

    Por otro lado, no estoy nada de acuerdo con la categórica afirmación que hace Pablo un poco más arriba acerca de que una traducción o está bien o está mal. Me parece una generalización muy grande. Dependiendo de qué texto tengamos entre manos y de, por ejemplo, su carga estética, podemos encontrarnos ante la situación de que al revisor no le guste el estilo del traductor, sin que por esto la traducción sea mala. En la traducción, como en la vida, siempre hay matices, y hay traducciones que no son ni horrorosas ni perfectísimas, sino algo a medio camino entre ambos extremos.

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  2. Hola, Isabel: Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo también me he cruzado en mi trayectoria profesional con revisores que cambian cosas por cambiar, pero siempre he tenido muy claro que tienes que defender tu traducción, siempre que esté bien y los únicos cambios sean preferenciales. El problema es que a veces algunos revisores cambian cosas para “justificar” su trabajo. Yo he hecho también revisiones y si me he encontrado con una buena traducción y apenas he cambiado nada (siempre se puede encontrar alguna cosilla), he recibido comentarios como “hemos hecho un comparado y no has cambiado nada”, y entonces soy yo como revisora la que tengo que justificar que si la traducción está bien para qué voy a cambiar nada. Por eso de vez en cuando, con determinados clientes, “conviene” hacer algunos cambios preferenciales para justificar tu revisión sin alterar una buena traducción.

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  3. Antes de hacer la traducción deberías saber a qué variedad traducirla, y en caso de no saberlo, lo más lógico sería que hubieses elegido la variedad más extendida, en este caso, el catalán oriental estándar. Por otra parte, discrepo con la posibilidad de que una lengua pueda ser “prácticamente tu lengua nativa”, lo es o no lo es. Puedes ser bilingüe o prácticamente bilingüe pero en lo que respecta a lenguas nativas no hay término medio que valga, se es o no se es nativo de una lengua.

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    1. Hola, paisano:

      El cliente estaba advertido de que yo hablo valenciano (catalán occidental) y no catalán oriental y no me puso ninguna pega. Siempre que me piden traducciones al catalán (hasta el momento, no obstante, han sido muy pocas) hago esa advertencia, aunque si el cliente no está familiarizado con las peculiaridades de este idioma, es fácil que se te quede mirando con cara de «pero qué me estás contando» (bueno, no le veo la cara, pero me la imagino).

      Por otro lado, no se puede elegir a voluntad una variedad u otra. Uno traduce a la variedad que domina, aunque no sea la más extendida, igual que si te piden una traducción al español, traducirás al español de España y no al de México (cuya población y, por tanto, número de hablantes casi triplica al de España). De todas formas, ¿estás seguro de que el catalán oriental es la variedad más extendida? Sí es, sin duda, la que más peso y visibilidad tiene, pero no estoy segura de que sea la de mayor número de hablantes. ¿Tienes datos al respecto?

      En cuanto a la observación sobre la lengua materna, gracias por el apunte; ya lo he corregido.

      Un saludo,
      Isabel

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      1. Apostilla a mi comentario anterior:

        De todas formas, si la variedad de catalán que yo utilicé en la traducción no se correspondía con lo que esperaba el cliente, bastaba con que lo hubiese dicho, pero calificando de error algo común y correcto en la variedad valenciana, lo único que hizo el revisor fue demostrar que su formación lingüística era del todo insuficiente, al no ser capaz siquiera de reconocer una variante dialectal diferente. Es como si un revisor de español no fuese capaz de identificar las variantes dialectales del otro lado del Atlántico, al menos en sus rasgos esenciales (como el voseo que he puesto de ejemplo en el artículo).

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  4. Hola, Isabel: coincido en que se puede aprender mucho de un buen revisor y que un mal revisor puede sacarte de quicio. El problema es que, una traducción, o está bien, o está mal. Y, si está mal, es más económico rehacerla que revisarla. Además, actualmente existen herramientas suficientes para garantizar, cuando menos, una traducción correcta: desde Apsic Xbench hasta QA Distiller, pasando por DOG Errorspy y las herramientas de aseguramiento de la calidad integradas en los propios entornos de traducción asistida.

    Respecto a tu (des)ventura con el revisor, es un error muy común pensar que el catalán, el valenciano y las distintas variedades del idioma balear son lo mismo. Para un servidor, y digan lo que digan los filólogos y otros, son idiolectos distintos que, si bien tienen muchas cosas en común, también tienen diferencias gramaticales sustanciales.

    Como anécdota, y para finalizar, hace años hice un viaje de Ripoll a Olot por una carretera comarcal infernal y empezó a nevar. Por el camino, me encontré a una anciana llevando un hato de leña a la espalda, a la que le pregunté, si sabía cuanto faltaba para Olot y que, si quería, la acercaría al pueblo. No sé que me dijo, pero por el movimiento de la cabeza deduje que, o no quería subir al coche, o que no me entendía. Lo único que le entendí fue:a tre jornals (así, sin “s” final). Me preguntaba, si me había hablado en catalán, en español, en francés o en alguna variante pirenaica que no supe entender. Al cabo de un buen rato de no entenderlo, caí en la cuenta que la anciana me había dicho que Olot estaba…¡a tres días (jornadas) de caminata!

    ¡Para que vengan y me digan que el catalán es igual en todas partes! 🙂

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    1. Quina bestiesa de post! Suposo que aquest senyor (o és un troll?) no deu ser lingüista. Entre altres coses, no sap la diferència entre idiolecte i dialecte. I dir que el català té variants geogràfiques… El castellà no en té? Un manxec parla com un càntabre? Un sevillà com un burgalès? I la morfologia verbal argentina? “Para que vengan y me digan que el español es igual en todas partes”, replico.

      Ah!, i la senyora segur que va dir “a tres jornals”, ni variants ni punyetes: tres es diu igual a tot el territori catalanoparlant, senyor d’oïda avariada.

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  5. Y Borges al traducir Orlando de Virginia Woolf, dejó que hirviera una “pava” en lugar de una “tetera”! Me imagino a más de uno buscando en el diccionario ese uso del nombre de un animal…

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  6. Realemente es muy cierto lo que dices…y me encantó tu mención a los argentinos con el “vos” y “tú”… un gran problema en cuanto a la acentuación y conjugación de verbos. Felicitaciones por el artículo. Ojalá sigas escribiendo artículos interesantes. Retuiteo pues la entrada 😉

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  7. Pues a saber la otra lista de «errores» que te debió poner como malos cuando, en verdad, eran dialectismos y, al mismo tiempo, correctísimos en el estándar valenciano (es decir, al fin y al cabo, no eran errores). Entiendo que se quejasen si la traducción fuese exclusivamente al catalán de Cataluña pero, en ningún caso, podrían decirte que es incorrecto. Son simplemente los usos dialectales. Anda que no tengo yo ganas de que me dejen traducir alguna vez usando mi variante balear, con lo bonita que es 🙂

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    1. Yo me acuerdo de los buenos y en más de una ocasión, si la agencia me ha enviado la versión corregida y he visto que las correcciones han mejorado mi versión, le he pedido al gestor que agradezca al corrector todos los cambios. Creo que es lo mínimo que puedo hacer, además de aprender de mis errores.

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  8. ¡Me ha gustado mucho la entrada! Yo aún estoy estudiando, así que tendré en cuenta tu anécdota si en un futuro me pasa algo semejante. Felicidades por tu blog, es realmente bueno.

    Núria Molines

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