Archivo de la categoría: lengua

¿Cómo mantener vivo y practicar un idioma extranjero?

(Versión actualizada)

Hace unas semanas, un amigo me planteó la pregunta que da título a esta entrada. Aunque pueda parecer una duda fácil de resolver a simple vista, me pareció un tema interesante para tratar en un foro profesional, así que remití esa misma pregunta a la lista de distribución de Asetrad y a Traducción en España. Este es un resumen de las ideas que se expusieron; vaya desde aquí mi agradecimiento a todas las personas que participaron en el debate.

Por tu cuenta

La propuesta más repetida fue la de leer libros y prensa en el idioma que queremos practicar y ver películas, documentales, programas de televisión, etc. en versión original, especialmente sobre temas que nos interesen, ya que así pondremos un mayor empeño en la tarea y la consideraremos más un placer que un deber. También tener puesta de fondo una emisora de radio extranjera mientras hacemos tareas domésticas puede ayudarnos a despejar y agudizar el oído. Internet y la TDT nos facilitan enormemente la labor, ya que con un solo clic de ratón o con solo pulsar un botón del mando a distancia podemos acceder a multitud de diarios, canales de televisión y emisoras de radio a través de la red o cambiarles el idioma a las películas en DVD o los programas de televisión. En el siguiente enlace encontraréis una exhaustiva recopilación de medios de comunicación de todo el mundo: http://www.mediosmedios.com.ar/agenda.htm. También Youtube nos ofrece infinidad de vídeos (documentales, podcasts, tutoriales, etc.) en multitud de idiomas sobre los temas más variopintos, sin olvidar los audiolibros de www.librivox.org.

Formación reglada

Una solución más formal es la de asistir a cursos del idioma que queremos refrescar, si bien esta opción es menos flexible en cuanto a los horarios y puede requerir un desembolso importante. Las instituciones culturales encargadas de fomentar la lengua correspondiente pueden ser un buen punto de partida tanto para encontrar cursos de idiomas a nuestra medida como para establecer contacto con hablantes nativos de la lengua en cuestión. Estas son las instituciones competentes de los idiomas europeos más importantes:

Español: Instituto Cervantes
Inglés: Consejo Británico (British Council)
Alemán: Instituto Goethe (Goethe-Institut)
Francés: Alianza Francesa (Alliance Française)
Italiano: Sociedad Dante Alighieri (Società Dante Alighieri)

No obstante, también podemos hacer cursos sobre otras materias en idiomas extranjeros. Ahora están de moda los cursos en línea gratuitos de universidades prestigiosas de todo el mundo, como los que ofrece Coursera.

En contacto con otras personas

¿Qué mejor forma de practicar activamente un idioma que relacionándonos con nativos de esa lengua? Para ello no hace falta que nos vayamos al país donde se habla; podemos hacer intercambios lingüísticos con estudiantes Erasmus de la universidad más cercana, acudir a lugares donde se reúnan inmigrantes de ese idioma, utilizar plataformas de aprendizaje como Livemocha o Busuu o recurrir a comunidades de gente con intereses afines como Meetup. También Skype puede ser una herramienta útil para hacer intercambios lingüísticos a distancia, como proponen estas webs: http://www.italki.com/, http://www.language-exchanges.org/

Para los viajeros

Y si estamos dispuestos a movernos de casa, ¿por qué no viajar directamente a algún país donde se hable el idioma que queremos practicar? Sin duda, la inmersión total es la mejor forma de mantener vivas nuestras destrezas lingüísticas e impregnarnos de la cultura del idioma en cuestión.

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Perlitas periodísticas (5), o cómo lucirse en trece líneas

Ser traductora tiene un inconveniente: por más que lo intentes, nunca puedes desactivar el modo traductora-lingüista-correctora. Tu ojo analítico siempre está listo para cazar y corregir erratas hasta en momentos de asueto y esparcimiento. Así que aquí me tenéis, escribiendo una entrada de blog en domingo para comentar en pleno arranque de inspiración esta maravilla de la literatura periodística firmada por Europa Press, presumiblemente por el encargado de los cafés o similar, a tenor del texticidio perpetrado. ¡Y solo le han hecho falta trece líneas!

Noticia Europa Press

Esas comillas simples de la primera línea ya son de lo más prometedoras, al igual que el toque vanguardista de escribir 1-1-2 en vez de 112. Pero, vale, aceptamos barco. Lo realmente interesante empieza en el segundo párrafo, que comienza con un glorioso De este modo que no hay por donde pillarlo, pues en ese contexto no tiene sentido alguno por más que se mire del derecho y del revés. Si dicha locución indica consecuencia y resultado, ¿quiere decir que el suceso ocurrió en el restaurante debido a que se había recibido una llamada de emergencia en el 112? ¿El autor de la llamada había sido capaz de adelantarse a lo que iba a suceder en el restaurante, a lo Minority Report? Inquietante.

Pero prosigamos con nuestro análisis del segundo párrafo. El encargado de los cafés que ha redactado el artículo parece no saber que los nombres de las vías públicas se escriben con minúscula inicial en el sustantivo genérico (calle, avenida, bulevar, etc.). Pero, venga, como hoy estoy de buen talante, no me ensañaré mucho con ese nimio detalle; al fin y al cabo, el tema de las mayúsculas es un pelín delicado y siempre hay opiniones para todos los gustos. Además, el apogeo, el clímax, el cenit de esta verbena ortográfica viene poco después, con ese inconmensurable ha empezado ha encontrarse mal. Querido redactor, you’ve made my day.

Y la cosa no decae en el tercer párrafo, que invita a una reflexión profunda: ¿puede una ambulancia personarse en (y no a) un lugar teniendo en cuenta que no es una persona? Sí, es que personarse viene de persona, fíjate tú qué cosas. Lo que está claro es que ese debe de ser el verbo fetiche del redactor, ya que lo vuelve a emplear en el último párrafo. Lo entiendo: es un verbo la mar de molón que te hace parecer hasta culto. ¿Para qué usar algún sinónimo? Repetirse en apenas cinco líneas es cool. Y no paséis por alto el tiempo verbal: personan, un soberbio presente de indicativo en absoluta incoherencia con el pretérito perfecto compuesto utilizado en el resto del texto. Di que sí, querido redactor: innovación al poder. Por cierto, ¿qué has hecho con el artículo determinado que debería aparecer antes de Policía Nacional? ¿Lo tienes secuestrado? Bueno, te lo perdono, porque gracias a ti, mi blog ya tiene una entrada más.

Seis reglas ortográficas básicas que nunca nadie te ha contado (o has olvidado)

(Entrada actualizada)

Hace unas semanas, a raíz de una noticia sobre la visita de un grupo de escolares a la RAE y sobre sus dudas ortográficas, evoqué en Twitter mi etapa colegial y traje a la memoria algunas de las reglas ortográficas que aprendí por aquel entonces, reglas que, en vista de las dudas básicas que tienen los estudiantes de hoy en día, ya no deben de enseñarse en el colegio. Yo no solo las aprendí, sino que las grabé a fuego en mi memoria, hasta el punto de que hoy, quince o veinte años después, todavía las recuerdo. Sin embargo, esas normas elementales que yo creía evidentes y conocidas por todos al parecer no lo son, y tienen más de truquito mnemotécnico ideado por los autores de los libros de texto que utilizaba en aquella época que de normas categóricas universales. En vista de lo que gustó aquel ataque nostálgico y de que a muchos les parecieron útiles y curiosas esas reglas, os dejo aquí un breve recopilatorio que he elaborado a petición de mi colega y tocaya Isabel Hurtado de Mendoza:

  1. Todas las palabras que empiezan por bu-, bur- y bus- se escriben con b, como bufón, burbuja y buscar.
  2. Todas las palabras que empiezan por alb- se escriben con b (como albaricoque, alberca y Alborán), excepto Álvaro, alvéolo/alveolo y sus derivados.
  3. Todos los verbos que terminan en -ger y -gir se escriben con g (como emerger y sumergir), excepto tejer y crujir.
  4. Todas las palabras que terminan en -bilidad se escriben con b (como habilidad o posibilidad), excepto movilidad, civilidad y sus derivados.
  5. Todas las palabras que terminan en -aje se escriben con j (como garaje y peaje), excepto ambages.
  6. Todos los verbos que terminan en -bir se escriben con b (como escribir y percibir), excepto hervir, servir y vivir.

En cualquier caso, la receta de una buena ortografía es, según mi propio libro de cocina lingüística, la siguiente:

  • 100 gramos de conocimiento de reglas ortográficas
  • 500 gramos de práctica de la escritura
  • 1 kilo de avidez lectora

Y es que para ser un buen traductor, es imprescindible ser también un buen lector.

Perlitas periodísticas (4)

Cuando ya creía que estaba curada de espanto en cuanto a aberraciones lingüísticas en la prensa se refiere, van los de elmundo.es y me vuelven a dejar ojiplática:

“Uno de ellos había dejado una dirección IP que ha trajo la atención de los agentes”, afirmó.
(http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/21/internacional/1332329707.html)

Ahora ya han corregido ese engendro, pero todavía puede verse su rastro en Google:

Sigo sin comprender qué debe de estar pasando por la mente del redactor en el momento de escribir eso. Ni siquiera las prisas justifican una metedura de pata de tal envergadura. Y si por algún casual la aberración en cuestión es fruto de las barrabasadas de alguna función de corrección automática, por favor, querido redactor, ¡desactívala!

La maldad de la lengua (otra vez)

Hoy me he enterado a través de una noticia publicada en la página web de la Fundéu de que la Real Academia Española revisará la definición de gitano que lo asocia a «estafador». Perpleja me hallo. Yo creía que un diccionario era, según la propia definición que aparece en el DRAE, un libro en el que se recogen y explican de forma ordenada voces de una o más lenguas, de una ciencia o de una materia determinada, y no un manual de buenas maneras y lenguaje políticamente correcto. Una cosa es rectificar una definición para que sea más precisa y se ajuste mejor a la realidad, como sucedía con el término autismo hace tan solo unas semanas, y otra muy distinta borrar del mapa las acepciones que no nos gustan porque hieren nuestra exacerbada sensibilidad. Como decía Aldous Huxley, los hechos no dejan de existir solo porque sean ignorados: que la asociación gitano-estafador desaparezca del diccionario no hará que desaparezca de la lengua ni de la sociedad; solo hará que el diccionario deje de cumplir el fin para el que fue creado: atesorar la riqueza léxica (de la que también forman parte las palabras hirientes) de nuestro idioma. Un diccionario se limita a constatar que una palabra existe y se usa con un determinado significado, pero no invita a utilizarla ni pretende ofender a nadie. Puedes matar la palabra, pero no por ello matarás la idea que se esconde detrás. Dejémonos de susceptibilidades lingüísticas y asumamos de una vez por todas que la lengua es modelada por sus hablantes y reflejo de estos, y no al revés. La lengua no ofende por sí misma; ofenden los hablantes que la utilizan, que son los que le dan forma. Si queremos cambiar algo (y esto se aplica también al enconado debate sobre el lenguaje no sexista), hagámoslo desde la sociedad, y no desde los diccionarios y las gramáticas.

Planes, programas, agendas y hojas de ruta

Últimamente no pasa un solo día sin que oiga o lea la expresión hoja de ruta en los medios de comunicación. No llego a comprender por qué se ha popularizado tanto su uso, hasta el punto de que se ha convertido en abuso. ¿Será que les da un (falso) toque sofisticado y moderno a las noticias? En español ya hay palabras de sobra para designar lo mismo, más sencillas y fácilmente comprensibles (plan, programa, programación, agenda, planificación); así pues, ¿qué necesidad hay de incorporar ese calco del inglés? No soy en absoluto contraria a introducir vocablos de otros idiomas, pero no veo la necesidad de hacerlo si en nuestra propia lengua ya tenemos términos corrientes con el mismo significado. No es cuestión de purismo lingüístico, sino de facilitar la comunicación y, en definitiva, «hablar en cristiano». Así nos lo recuerda la Fundéu: «hoja de ruta: uso y abuso».

Perlitas periodísticas (3)

Esto sí es una noticia bien redactada, y lo demás, tonterías.

Señores redactores de elmundo.es: vale que todos somos humanos y a todos se nos escapan erratas, pero este párrafo roza la indecencia lingüística y periodística y no tiene perdón ni excusa, se mire por donde se mire.

Noticia elmundo.es