Cómo ofrecer tus servicios de traducción: cinco pecados capitales y algunos consejos

La búsqueda de clientes y proyectos es una parte intrínseca e irrenunciable de la vida profesional de un traductor autónomo, sobre todo en los inicios de su carrera, cuando la búsqueda de trabajo, a falta de clientes y de experiencia, es la actividad a la que uno dedica su tiempo casi en exclusiva. Todos nos hemos quejado alguna vez, sobre todo siendo novatos, de que por más currículos y correos que enviamos, los clientes potenciales con los que nos ponemos en contacto (generalmente, agencias de traducción) no se dignan contestarnos ni siquiera con un lacónico y aséptico Gracias por tu mensaje. A mí esa falta de atención y consideración me revienta tanto como a cualquier otra persona con sentimientos y sensibilidad. También comprendo, sin embargo, que los destinatarios de esos mensajes suelen estar ocupados y que es tal la cantidad de peticiones y ofertas de traductores que reciben al cabo del día que es imposible, e incluso latoso, contestar a todos y cada uno de dichos correos, sobre todo cuando no responden a una oferta de trabajo explícita publicada en algún medio de comunicación.

Desde hace algunos años yo recibo periódicamente mensajes de traductores que quieren ofrecerme sus servicios para una hipotética colaboración. Dado que la mayoría de esas personas encuentra mis datos en GoTranslators, deduzco que, por algún misterioso motivo, dicha página me ha incluido en alguna lista de empresas de traducción que tales traductores utilizan a la hora de enviar correos masivos para postularse como proveedores de servicios lingüísticos. Y es por ello que hoy, para variar, no me voy a poner de parte de esos traductores que buscan clientes, sino de los sufridos destinatarios que reciben tales mensajes. Y es que al igual que es irritante no recibir respuesta alguna cuando uno envía un correo ofreciéndose como colaborador, tanto o más enervante es que un traductor supuestamente serio que realmente quiere colaborar con otro profesional o empresa, en este caso yo, caiga en alguno de los siguientes pecados capitales:

  • Enviar un mensaje masivo a varios destinatarios a la vez, más aún si las direcciones de correo de estos quedan visibles. Esto no solo es poco elegante, sino que también roza la ilegalidad, dado que se está difundiendo un dato personal sin el consentimiento de su dueño.
  • No personalizar el mensaje y dirigirlo a un destinatario anónimo (Estimados señores, Dear Sir or Madam, etc.), cuando en mi página web, en mi blog y en mis innumerables perfiles profesionales (LinkedIn, ProZ, etc.) queda bien claro cómo me llamo y si soy hombre o mujer.
  • Decir que quieren colaborar con mi empresa/organización, cuando en mi página web, en mi blog y en mis innumerables perfiles profesionales queda meridianamente claro que no soy ninguna empresa, sino una traductora autónoma.
  • Ofrecerse como colaboradores para idiomas con los que no trabajo y de los que, por tanto, es imposible que reciba encargos.
  • Escribir el mensaje con faltas de ortografía, un estilo poco fluido, un formato poco agradable, etc.

Como vosotros mismos podéis deducir, la mayoría de esos errores se debe a que dichos traductores no se molestan ni siquiera en buscar información sobre mí para descubrir qué me puede interesar de ellos y qué necesidades tengo que ellos puedan cubrir. En consecuencia, si no hacen ni tan siquiera el esfuerzo de estudiar a sus clientes potenciales con una medida tan simple como visitar su página web, ¿cómo van a ser capaces de ofrecer un servicio de calidad adecuado a las necesidades del cliente? ¿Cómo van a saber, incluso, si esos clientes tienen pintan de ser fiables o no? ¿Cómo pretenden vender sus servicios y demostrar su profesionalidad cuando con ese tipo de mensajes despersonalizados, inadecuados, ineficaces e incluso molestos revelan una falta absoluta de interés y de celo en lo que están haciendo? Aun así, las buenas maneras me pierden y, por lo general, contesto amablemente a esos correos aportando un poco de información sobre mí y ofreciendo a mi vez mis servicios como traductora de alemán a español. Sin embargo, sorprendentemente, algunos de esos traductores vuelven a enviarme la misma propaganda al cabo de un tiempo, ignorando por completo aquel mensaje en el que tan amablemente les indiqué que no soy ninguna empresa, que normalmente no colaboro con nadie y que sus idiomas no están entre mis combinaciones lingüísticas. Así pues, no solo las agencias parecen en ocasiones pasar olímpicamente de los mensajes publicitarios que nosotros les enviamos; también algunos traductores parecen pasar olímpicamente de la respuesta que algunos nos molestamos en enviar, aunque por su descuidada forma de proceder no la merecieran.

Con todo lo dicho anteriormente creo que queda claro qué no hay que hacer a la hora de ofrecer nuestros servicios profesionales, pero aun así lo voy a recordar con unos cuantos consejos:

  • No enviéis nunca mensajes masivos a varios destinatarios a la vez. Si por algún motivo no tenéis más remedio que hacerlo, no dejéis sus direcciones a la vista. Utilizad el campo CCO o BCC (copia oculta), que para algo está.
  • Visitad la página web de vuestro cliente potencial antes de poneros en contacto con él. Averiguad cuál es su perfil, con qué idiomas trabaja, en qué está especializado: en definitiva, cuáles son sus necesidades y qué podéis ofrecerle que resulte de su interés. Además, si recabáis información sobre el cliente de antemano, también descubriréis si es de fiar o no (o, al menos, si tiene pinta de serlo).
  • Siempre que podáis, enviadle el mensaje a una persona concreta. Las direcciones tipo info@pepitotranslations.com tienen un millón más de probabilidades de acabar en la basura.
  • Intentad personalizar el mensaje. Buscad una persona de contacto y mencionad su nombre en el correo, así como el de la empresa. Demostrad que habéis buscado información sobre ellos y que sabéis en qué trabajan y qué necesitan. Para ello podéis, por ejemplo, reproducir en el mensaje alguna frase o idea sacada de su página web.
  • Antes de nada, presentaos con vuestro nombre y apellidos y explicad brevemente a qué os dedicáis. Exponed las ventajas de trabajar con vosotros y presentad vuestros servicios de manera concisa y adecuada a las necesidades del cliente.
  • Adoptad una mentalidad de profesional que ofrece sus servicios a posibles clientes, en vez de la actitud de una persona desocupada que busca trabajo como si fuese un empleado por cuenta ajena. En consecuencia, no adjuntéis vuestro currículum; explicad brevemente qué servicios prestáis, por qué pueden interesarle al cliente, cuáles son vuestros puntos fuertes y ofreceos a enviarle información más detallada (currículum, tarifas, etc.) si el cliente lo solicita. Por supuesto, no olvidéis remitirle a vuestra página web, perfil profesional, blog, etc.

En definitiva, demostrad profesionalidad, interés y meticulosidad en todo momento. Ese es el mejor reflejo de vuestro trabajo.

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31 pensamientos en “Cómo ofrecer tus servicios de traducción: cinco pecados capitales y algunos consejos

  1. André 09/05/2011 en 17:58

    Hola Isabel:

    Una vez más, enhorabuena por tus reflexiones tan acertadas. Es imposible dejarlo más claro…
    En un vanidoso intento de automarketing adjunto dos enlaces a artículos de mi propio blog donde también comenté algunos “pecados capitales” habituales de la comunicación por e-mail:

    http://www.diariodeunalemol.com/es/2010/11/04/e-mail-fur-dich/
    http://www.diariodeunalemol.com/es/2011/01/21/deine-e-mail-adresse-dein-image/

    Saludos,
    André

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    • Isabel García Cutillas 09/05/2011 en 18:00

      Hola, André:

      Gracias por los enlaces. No conocía tu blog, pero ahora mismo le echo un vistazo. 😉 ¡Gracias por seguirme!

      Un saludo,
      Isabel

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  2. Pablo Muñoz Sánchez 09/05/2011 en 20:39

    ¡Pero qué gran verdad, Isabel! Por ahora, el “secreto”, tanto para mí como para mis conocidos, ha sido investigar a tope la empresa con la que quieren trabajar. Es increíble la falta de interés que tiene la peña a la hora de documentarse sobre el sitio que va a trabajar: aunque a lo mejor no seas el mejor candidato, el haberte empollado al cliente ya dice mucho de ti.

    Esto quizás no es tan propio de los traductores autónomos, pero desde luego sí que es un dato importante para una entrevista, lo digo por experiencia. 😉

    Saluditos,
    Pablo

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    • Isabel García Cutillas 13/05/2011 en 11:14

      Hola, Pablo:

      Yo opino que para los traductores autónomos también es importante analizar, aunque sea someramente, a nuestros posibles clientes, para ver si nuestro perfil y experiencia se adaptan a lo que ellos buscan o pueden necesitar. Quizá eso no garantice el éxito a la hora de captar al cliente, pero desde luego da mejor imagen, ¡y la imagen también es importante! 🙂

      Un saludo,
      Isabel

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  3. Pedro Márquez Delgado 09/05/2011 en 20:49

    Hola Isabel,

    Llevas mucha razón. Yo he cometido (y seguro que sigo cometiendo) algunos de los errores que comentas. Al principio me dedicaba a enviar miles de e-mails “plantilla” cambiando cuatro datos, pero poco a poco voy dedicándole más tiempo a reflejar cierta profesionalidad en un mail que, para bien o para mal, se convierte en tu carta de presentación.
    ¡Un saludo!

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    • Isabel García Cutillas 13/05/2011 en 11:17

      Hola, Pedro:

      Todos metemos la pata, y esos errores nos sirven precisamente para aprender cómo no hay que hacer las cosas. Está bien utilizar plantillas para los correos comerciales y de presentación, pero hay que adaptarlas y modelarlas para que se adecuen a las expectativas del cliente y a lo que queremos ofrecerle. Tú lo has explicado estupendamente con tu última frase. 😉

      Un saludo,
      Isabel

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  4. aidagda 09/05/2011 en 20:54

    Me gusta la forma de explicarlo, queda muy claro. Los correos con erratas de bulto son flipantes pero reales. En una agencia donde trabajé guardaban una carta que estaba escrita peor que muchos SMS.

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  5. Curri Barceló 09/05/2011 en 21:04

    Hace unos dos años puse un anucio en proz.com en busca de traductores para un proyecto que no se llevó a cabo. Al principio recibía correos de mucha gente que estaban personalizados, y los guardé todos (aún los tengo). Hubo alguno que me escribía como si fuese una agencia, a los que sí contesté y les dejé claro que era un particular y que el trabajo era potencial, así que no esperasen recibir trabajo ya mismo. Hubo alguno que escribió sin siquiera tener los pares que pedía ni la especialidad. Esos fueron directamente a la basura, a no ser que especificasen en el mensaje que, aunque sabían que no eran de la especialidad/lengua pedida, querían enviar su CV por si surgiese algún posible en el futuro. Esos sí que los guardé.
    Sin embargo, a medida que pasó el tiempo y ya había cerrado el anuncio, empecé a recibir muchos de estos que comentas, cosas con “Dear Sir/Madam” y, bueno, si encontraste mi anuncio en proz.com, aparece hasta mi foto, así que, sabes perfectamente quién soy y cómo soy.
    Pero no solo eso. Llevo yo ya un año recibiendo algo que parece un correo masivo de spam, ya que todas las direcciones son casualmente de gmail y con cosas como “englishtogermantranslator[at]gmailcom” o “arabicenglish[at]gmailcom”. A los primeros que recibí, les respondí, porque no me di cuenta. Por supuesto, no recibía respuesta. Entonces empecé a sospechar… Ahora recibo uno o dos al día y los pongo directamente como “correo no deseado”. No sé si os pasa, pero me está fastidiando bastante, porque no entiendo de dónde sale, a menos que cualquiera de los portales de traductores donde estoy se dedique a vender/regalar los datos de la gente, o los pongan a disposición de cualquiera que con un programita de esos que ha, cojan las direcciones y se dediquen a enviar “porquería”.

    Esto lo cuento para enfatizar aún más lo que nos cuenta Isabel. Es muy importante lo de la personalización. Aunque tengáis una “plantilla” que podáis copiar y pegar, siempre hay que adaptar algo, explicar dónde habéis visto el anuncio o incluso, si habéis visitado la página web, decírselo, porque eso demuestra que os lo curráis.

    Y, como dice Pablo, si vais a una entrevista, ya ni os lo cuento, vamos ahí tenéis que conocer a la empresa como si lleváseis toda la vida trabajando allí (o, por lo menos, pretendiéndolo). Yo puedo confesaros que alguna vez he ido a alguna entrevista sin haber hecho los deberes pero porque iba por ir, y he tenido la suerte de que les he gustado (y he podido inventarme algo creíble como que conocía un poco la empresa). Pero no siempre es así. Cuando fui a la entrevista para Eidos, me leí la página web, me empollé el nombre de videojuegos que no había escuchado en mi vida (a pesar de que tenía a Tomb Raider y Praetorians como mis dos juegos favoritos y, de esos, pude hablar bastante), me preguntaron hasta si conocía la Xbox, que por entonces no conocía, y que sí que había oído hablar de ella ya tal (había visto dos o tres anuncios en la tele. Además, el nombre me lo dijeron en inglés, con lo cual, no caí hasta que me dijeron: “mira, es ésta” ;)), y see quedaron muy sorprendidos con mis conocimientos de videojuegos a pesar de ser una chica. Al final, me dieron el trabajo.

    Así que, haced caso a mis dos colegas, que ellos saben mucho 😉

    Ah, y enhorabuena, Isabel. Como siempre, unos buenos consejos que nos das.

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    • Curri Barceló 09/05/2011 en 21:05

      Por dios, qué mal he escrito el último párrafo… Las prisas… ¡Lo siento! 😉

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    • Isabel García Cutillas 13/05/2011 en 11:25

      Curri, gracias por tu estupendo comentario. Lo que relatas al final (tu entrevista de trabajo para Eidos) es un ejemplo perfecto de que cuando uno se curra las cosas, pone interés en lo que hace e intenta dar la mejor imagen de sí mismo, obtiene sus frutos tarde o temprano. No sé si mis consejos serán buenos o malos, pero desde luego vuestra experiencia es tanto o más valiosa que la mía. 😉

      Saludos,
      Isabel

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  6. Elena Pérez 09/05/2011 en 21:23

    Pues sí, desgraciadamente hay muchos traductores que prefieren enviar correos a lo loco en vez de dedicar algún tiempo a informarse sobre las empresas a las que ofrecen sus servicios. Confieso que yo no contesto a las solicitudes que recibo; paso de perder el tiempo con gente que no se ha molestado en mirar mi web para comprobar si subcontrato o no.

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    • Isabel García Cutillas 13/05/2011 en 11:26

      Te entiendo perfectamente, Elena. A pesar de lo que he dicho en el artículo, cada vez me cuesta más contestar a esos mensajes y no creo que tarde en seguir tu camino.

      Un saludo,
      Isabel

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  7. Cristina 09/05/2011 en 21:42

    Muy interesante, Isabel. De hecho hace unos días le pedí consejo a Curri para promocionarme de alguna forma, y esta entrada me viene perfecta.
    Aún no me he puesto manos a la obra con mi campaña de marketing, pero ya tengo buena info recopilada de cómo hacerlo.
    Un abrazo 😀

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  8. pase25 09/05/2011 en 21:59

    Analizando cada uno de los pecados capitales que mencionas, puedo decir lo siguiente:

    “No enviéis nunca mensajes masivos a varios destinatarios a la vez. Si por algún motivo no tenéis más remedio que hacerlo, no dejéis sus direcciones a la vista. Utilizad el campo CCO o BCC (copia oculta), que para algo está.”

    Nunca he enviado mails masivos, siempre un correo a a cada potencial cliente o agencia. Sin embargo, cada vez que me contacto con una empresa, suelo copiar parte del mensaje en donde expongo mis habilidades, experiencias y educación en general, ya que algunas partes se me olvida como reformularlas de manera apropiada.

    “Visitad la página web de vuestro cliente potencial antes de poneros en contacto con él. Averiguad cuál es su perfil, con qué idiomas trabaja, en qué está especializado: en definitiva, cuáles son sus necesidades y qué podéis ofrecerle que resulte de su interés. Además, si recabáis información sobre el cliente de antemano, también descubriréis si es de fiar o no (o, al menos, si tiene pinta de serlo).”

    He aquí la semilla de la discordia. Tristemente, hay muchas personas que ofrecen sus servicios como traductores en los “avisos económicos” pero no poseen una página web o un perfil en LinkedIN con el que uno pueda acceder a su información para así, descartarlos o agregarlos a la lista de probables colaboradores. No me cabe duda que moleste a varios, pero me decidí a llamar a casi todos ellos, en algunos casos incluso fui a su dirección a consultarles si trabajaban solos o no. Una mala praxis absoluta, pero era la única forma de asegurarme que efectivamente estas personas trabajaban solos o tenían clientes ya fijos.

    Lo peor de todo es que había varios avisos económicos que eran sumamente antiguos en las que la persona ni siquiera vivía en la dirección que aparecía. Lección: Los avisos económicos rara vez pueden servir para ponerse en contacto con agencias o colaboradores. En mi caso, de todos los lados que busqué, me aceptaron en dos lados, principalmente porque tenía referencias de alguna de mis profesoras.

    “Siempre que podáis, enviadle el mensaje a una persona concreta. Las direcciones tipo info@pepitotranslations.com tienen un millón más de probabilidades de acabar en la basura”

    Es verdad, es muy probable que acabe en la basura, pero como bien dices, no siempre se puede enviar a otra dirección si la agencia/empresa no menciona siquiera a sus integrantes..
    En el caso de las agencias, muchas veces no había ningún otro correo de contacto que los famosos “info@”. Una vez obtuve resultados, solo porque complementé un envío con una llamada a la empresa poco después de enviar mis antecedentes por correo. Puede ser que en algunos casos no haya buscado bien, pero LinkedIN todavía no se masifica lo suficiente en estos lados (al menos eso creo) como para poder buscar gente dentro de esa empresa.

    Con respecto a lo de no adjuntar el curriculum, haré el intento para ver si funciona.

    En cualquier caso, también hay que tener mucho cuidado con quienes “muestran interés” como cliente. Digo esto porque ayer recibí un correo de una “empresa falsa” que decía que tenía una entrevista de trabajo para mí, siendo que no recordaba haberles enviado mis antecedentes. Busqué por Internet y en la página de reclamos.cl, descubrí que era un fraude, un “scam” cualquiera.
    Como resultado de esta experiencia, no puedo sino reafirmar tu postura de revisar y tratar de averiguar hasta el mínimo detalle de con quien vamos a trabajar. No es bueno andar por la vida desconfiando de todo el mundo, claro, pero un mínimo de cautela es imprescindible.

    Nota: Pido disculpas de antemano por lo extenso de mi post y la mala redacción en varios pasajes. Para la próxima, prometo un texto más acabado

    saludos y gracias por el excelente post.

    Atte

    Pablo Siredey

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    • Isabel García Cutillas 13/05/2011 en 11:38

      Hola, Pablo:

      Gracias por tu comentario. Por supuesto, aunque enviemos correos personalizados a cada cliente, siempre hay alguna parte del mensaje que es igual para todos. Tampoco es cuestión de cambiar absolutamente todo, pero sí es importante, como dice Pedro más arriba, reflejar nuestra personalidad y adecuar nuestra oferta de servicios (o, mejor dicho, la forma en que la presentamos) al perfil del cliente.

      Obviamente, no todos los clientes o colaboradores tienen una página web o perfil donde recabar información sobre ellos, pero quizá esos clientes no sean los más atractivos y fiables. En general, yo creo que en el siglo XXI, en la era de las tecnologías, Internet y la presencia global, es inconcebible que un profesional o empresa no tenga, al menos, una página web sencilla (que no cutre). Esto no es un indicador inequívoco de la seriedad o fiabilidad de una empresa o profesional, pero sí dice mucho acerca de su imagen y de su posicionamiento en el mercado.

      Mucha suerte, Pablo, y espero que me sigas leyendo.

      Un saludo,
      Isabel

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  9. elartedetraducir 09/05/2011 en 23:57

    ¡Fantástico post, Isabel! Mi jefe ha recibido correos que incluían prácticamente todos los puntos que citas en los cinco pecados capitales, y algunos te partían completamente por la mitad… uno de ellos incluía una frase del tipo “su empresa puntera en el mercado” (¿?) y algo referente a lo maravillosísimo de su página web (cuando es muy, muy básica y contiene lo justo…).
    Está claro que una empresa siempre agradecerá los correos personalizados, más que nada porque al menos se nota que te has tomado la molestia de adaptar el mensaje para ellos y de investigar un poco su terreno, a qué se dedican, sus posibles necesidades… y sobre todo, por Dios, revisar bien la ortografía y la gramática, imprimir mil veces el mensaje si fuera necesario para leerlo bien sobre papel, que nunca es igual que en la pantalla… no hay nada peor que ofrecerte como traductor y que el mensaje contenga faltas de gramática, ortografía, frases inconclusas y errores del estilo, porque da una imagen muy pobre y el mensaje acabará directamente en la papelera…

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  10. Martine Fernández Castaner 10/05/2011 en 08:35

    Isabel:

    Felicidades, es una entrada muy acertada. A mi también me llegan con cierta frecuencia candidaturas espontáneas y realmente solo te quedas con los mensajes y los nombres de las personas que se han molestado en escribir un correo personalizado y bien redactado.

    Es preferible segmentar y enviar pocas candidaturas, ya que las probabilidades de que nos contesten son mayores que si hacemos un envío masivo y anónimo.

    Y por supuesto, siempre hay que cuidar la redacción y releer bien los mensajes antes de enviarlos. Para demostrar que uno es un profesional, antes tiene que parecerlo y una mala redacción y las faltas de ortografía dan muy mala imagen.

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    • Isabel García Cutillas 13/05/2011 en 11:39

      Qué bien has resumido la idea, Martine. No podría haberlo dicho mejor. 🙂

      Un saludo,
      Isabel

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  11. rairizo 10/05/2011 en 08:51

    Gracias Isabel por tu sinceridad, concisión en tus palabras y tus críticas siempre constructivas. Un servidor aprende mucho leyéndote. ¡Enhorabuena!

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    • Isabel García Cutillas 13/05/2011 en 11:40

      Gracias, Rai. Espero que mi experiencia y mis consejos realmente os sean útiles.

      Un saludo,
      Isabel

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  12. Pablo Bouvier 10/05/2011 en 21:57

    Hola Isabel, todo lo que dices es sensato y de sentido común.

    Aunque existe un punto en el que discrepo (un poco). Actualmente, sí se pueden enviar correos masivos, porque, como decías en tu artículo anterior (el traductor quejica), «el mercado del traductor autónomo no se circunscribe a la región donde reside, sino que somos profesionales con proyección internacional» y, con la globalización, resulta imposible enviar correos electrónicos individuales de forma rentable, dado que el porcentaje de aciertos de una campaña de marketing por correo electrónico raramente supera el 2%, si es que llega.

    En lo que sí tienes razón, es en que se debe personalizar el mensaje sobre la base del conocimiento de la empresa de traducción y sus actividades. Para eso existen los programas de envío de correo masivo, que probablemente conoces (sendblaster, groupmail, etc.) y que permiten enviar una carta adaptada, hasta cierto punto, a las personas y empresas a las que la envías. El principal problema del envío de correo masivo son probablemente los detectores de correo electrónico no solicitado (alias programas antispam), pero esto sucede igualmente, si envías un correo electrónico masivo desde un cliente de correo electrónico estándar. Así que, se trata de enviar el correo masivo, pero en pequeños lotes y de utilizar un servidor SMTP de un proveedor de servicios, y no uno propio por mucho más rápido que sea este último.

    A las empresas de traducción serias, tampoco les interesa «la paja», ya que, por mucho que conozcas la empresa, los que la integran siempre la conocerán mejor que uno mismo. A las empresas de traducción, en mi modesto entender, lo que más les interesa es «qué valores añadidos y ventajas competitivas puedes aportarles y los resultados demostrables que has obtenido anteriormente». Y eso, habitualmente y por muchos años de experiencia que tengamos, puede d/escribirse en muy, pero que muy pocas líneas…

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    • Isabel García Cutillas 13/05/2011 en 11:48

      Hola, Pablo:

      Quizá tengas razón en que enviar muchos correos electrónicos individuales es poco rentable, pero yo me pregunto: ¿qué es más eficaz: enviar pocos correos, pero a clientes bien seleccionados que creemos que pueden estar interesados en nuestros servicios, o enviar muchos correos a diestro y siniestro, sin filtro alguno, para ver si suena la flauta? A lo mejor estoy haciendo el tonto, pero prefiero analizar a cada uno de mis clientes potenciales y enviarles correos individuales que mandarlos por lotes, lo cual te obliga inevitablemente a personalizar menos el mensaje. Eso sí, coincido contigo en que es más importante demostrar lo que tú vales que alabar las bondades de la empresa a la que te diriges, pero demostrar que te has tomado la molestia de conocerles un poco me parece que da muchos puntos a favor.

      Un saludo,
      Isabel

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  13. Pablo Bouvier 16/05/2011 en 00:24

    Hola Isabel y resto de colegas: tal vez, no me he expresado apropiadamente en mi mensaje anterior. No me refiero a enviar muchos correos a diestro y siniestro, sin ton ni son, para que suene la flauta por casualidad, sino a enviar los correos suficientes para ir creándose una clientela interesante por esa vía, después de haber segmentado las empresas a las que se lo enviamos.

    Es evidente que, si traducimos de un idioma europeo a otro, asimismo europeo, y le enviamos nuestro perfil a una empresa especializada en la traducción entre idiomas asiáticos, éste aterrizará directamente en la papelera. Así que, no considero que el envío de correos electrónicos individuales sea hacer el tonto, ni perder el tiempo.

    Pero, también creo que existen dos motivos para un correo masivo, personalizado hasta cierto punto:

    a) la efectividad de una campaña de correo electrónico es de sólo un 2% aproximadamente. O, al menos, eso es lo que afirmaba la empresa cabestan, una de las mayores y, probablemente, también una de las mejores empresas de e-mail marketing, en un libro blanco (lamentablemente, no recuerdo cual) no hace muchos años.

    b) Con la globalización, el mercado se ha ampliado (y atomizado) notablemente y, por lo tanto, no creo que sea ya viable el envío de correos electrónico a todas las empresas de nuestro interés, sin la ayuda de una cierta automatización.

    Aunque, evidentemente, cuanto más estudiada y adaptada esté la redacción del correo, más posibilidades tendremos.

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  14. Martín Rabezzana 28/08/2011 en 04:59

    Hola. Lamentablemente con lo que acabo de leer me desanimé, porque me doy cuenta de que ofrecer mis servicios de traductor es una perdida casi segura de tiempo, ya que no es igual a asistir a un lugar de un aviso en un diario al cual se presentan bastantes más postulantes de los que van a ser empleados, con esto de internet sin duda ahora es peor porque la cantidad es mucho mayor debido a la disponibilidad cada vez más grande de este medio de comunicación; parece que lejos de facilitarnos el conseguir trabajo nos lo hace más difícil, igual lo voy a intentar.
    Suerte para mí y para los demás también.
    Martín Rabezzana (Jilguero criollo/Chardonneret creole)

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  15. […] a cualquier dirección. Eso sí, no os esperéis una respuesta masiva ni inmediata. En mi artículo «Cómo ofrecer tus servicios de traducción: cinco pecados capitales y algunos consejos» encontraréis más información acerca de cómo escribir este tipo de correos. ¿Y cómo […]

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  16. Pablo Bouvier 17/09/2011 en 17:49

    @Martin; no debes desanimarte por lo que acabas de leer. En cualquier emprendimiento, sea el de traductor, o el de vendedor callejero de huevos de codorniz (o cualquier otro), los inicios son siempre lo más difícil y lo más duro.

    El correo electrónico sólo debe considerarse como un recurso más, dentro de muchos de los que podemos disponer (páginas web, blogs, visitas personales, llamadas telefónicas, anuarios, asociaciones, relaciones personales, etc.), que podemos manejar más o menos inteligentemente y, al menos a mi, los consejos de Isabel en este sentido me parecen de una sensatez fuera de toda duda.

    Evidentemente, considerar el correo electrónico como el único recurso para captar clientes, o el olvidarse de realizar un seguimiento y valoración de todos nuestros esfuerzos comerciales a largo plazo y de forma permanente (incluso si los tiempos que corren nos son favorables), equivale a un suicidio laboral premeditado.

    Siempre he afirmado que los traductores (con raras excepciones…), dado el carácter analítico de nuestra profesión, somos la antítesis de un buen comercial, para lo que se requiere una buena dosis de empatía y extraversión… Pero, hasta que no aprendamos que, para tener éxito en nuestra profesión, primero debemos aprender a ser excelentes (y honestos) comerciales de nuestros servicios, difícilmente saldremos adelante.

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  17. Teresa 28/09/2013 en 21:12

    Hola Isabel, muchas gracias por tus consejos, ya había leído esta entrada hace tiempo pero estos días me ha venido especialmente bien. Últimamente estoy intentando aumentar mi cartera de clientes, estoy enfocándome en empresas que no se dedican únicamente a la traducción (distribución, producción, pos producción audiovisual…). Por consiguiente, sé que tengo que presentarme como una “empresa” que ofrece servicios, más que como una persona que pide trabajo. La verdad es que hasta ahora los correos de presentación que he enviado a empresas no han dado ningún fruto, pero creo que es, quizás, por falta de profesionalidad por mi parte, o por desconocimiento de técnicas de márketing, o porque todavía me cuesta cambiar el chip, ya que soy un poco novata. Intentaré de ahora en adelante poner en uso tus consejos. Por cierto, si algún día te propones escribir sobre este asunto te estaría eternamente agradecida, y seguro que muchos otros también. La verdad es que esta entrada es lo poco que he podido encontrar sobre cómo presentarse como una empresa que ofrece servicios profesionales.

    ¡Saludos!

    Teresa

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