Las cualidades básicas del buen traductor

Hace unas semanas, una lectora de este blog, Andrea, me planteó en un comentario una serie de preguntas que ya me han formulado anteriormente muchas otras personas y que son fruto de la incertidumbre y la inseguridad (normales, por otro lado) que suelen atenazar a los que quieren estudiar o dedicarse a la traducción, pero no saben cómo funciona esto ni si se les dará bien. Andrea, en concreto, me preguntaba si se puede estudiar Traducción sin tener un buen nivel de español o sin conocer otro idioma extranjero aparte del inglés, si se puede mejorar el español a lo largo de los años de estudio, si puede ser contraproducente ser ansiosa y aislada y si esta profesión requiere grandes dosis de capacidad comunicativa cara a cara. En resumen, ¿qué cualidades debe tener un estudiante de Traducción o un traductor profesional?

Empecemos por el principio, por lo básico, obvio y elemental: un traductor o estudiante de Traducción debe conocer, como mínimo, una lengua extranjera y su propia lengua materna. Esta afirmación puede parecer una perogrullada, pero lo cierto es que muchas veces, los estudiantes o traductores noveles no son del todo conscientes de lo que eso significa realmente y es habitual que cometan dos errores: creer que en la carrera aprenderán el idioma del que quieren traducir y, lo que es peor, olvidar que conocer su propia lengua materna a la perfección es tanto o más importante que tener un buen dominio del idioma extranjero en cuestión.

En cuanto al primer punto, hay que tener muy claro que la carrera de Traducción no es un curso para aprender inglés, francés, alemán o chino; su objetivo, en principio, es que los alumnos aprendan a traducir, por lo que la lengua B (la primera lengua extranjera, la lengua de la que uno traduce principalmente) ya debe venir aprendida de casa. Dicho de otro modo: se espera que el alumno ya tenga cierto nivel de su lengua B para poder superar la carrera. Entrar, por ejemplo, en traducción de alemán sin tener ni idea de alemán es una garantía de sufrimiento y, en última instancia, si el alumno no se pone muchísimo las pilas para alcanzar el nivel requerido, de fracaso. Los cuatro años de estudios sirven para que el estudiante perfeccione su lengua de trabajo, no para que la aprenda desde cero. No sucede lo mismo con las segundas y terceras lenguas extranjeras (lenguas C y D), sobre todo si son idiomas raros o exóticos, en cuyo caso sí se suelen impartir desde el nivel más básico. No obstante, no hay que perder de vista que el nivel que se necesita para traducir un idioma es muy alto y ese nivel, en el caso de las lenguas C y D, no se alcanza en cuatro años de carrera (menos aún si se trata de idiomas como el japonés o el chino), por lo que se requerirán varios años más de esfuerzo y trabajo aparte si el alumno quiere llegar a traducir dichas lenguas.

En cuanto al segundo punto, no hay peros que valgan: saber traducir (bien) pasa inevitablemente por saber redactar a la perfección en tu lengua materna. Si no se te da bien escribir, si no conoces tu lengua materna en profundidad, dedícate a otra cosa, porque por muy bien que entiendas el texto original, jamás podrás producir un texto de destino de calidad. Es un error creer que ser hablante nativo de un idioma te capacita automáticamente para traducir a ese idioma. ¿Acaso ser capaces de correr nos convierte automáticamente en campeones de atletismo? Y es que dominar el español no significa solo saber dónde poner las tildes, sino también cómo usar adecuadamente las mayúsculas y las minúsculas, las cursivas o los signos de puntuación, tener un léxico rico y una expresión fluida, saber cómo utilizar la lengua en cada situación y contexto; en definitiva, estar al día de todas las normas gramaticales, ortográficas, ortotipográficas y de estilo del idioma, o conocer las fuentes de consulta adecuadas para resolver las dudas que tengamos (al fin y al cabo, ningún profesional lo sabe todo). Parte de ello se aprende en la carrera, pero se trata de una tarea de actualización, aprendizaje y perfeccionamiento constantes a la que debemos prestar atención durante toda nuestra vida profesional.

Esto entronca con otras de las cualidades que ha de tener un buen estudiante de Traducción o traductor profesional: curiosidad y capacidad autodidacta. En una profesión en la que se manejan textos de todo tipo y en la que es recomendable especializarse y reciclarse para no quedarse estancado y obsoleto, tener ganas de aprender y saber hacerlo por tu cuenta es fundamental. Informática, técnicas de venta y comunicación, DTP, finanzas, medicina u otras especialidades…: los ámbitos en los que puede y debe formarse un traductor para mejorar sus habilidades y el servicio que ofrece son casi infinitos. El traductor es, literalmente, un profesional hecho a sí mismo, porque no le queda más remedio. Si él no se mueve, nadie va a venir a moverlo.

En conclusión, esta es una profesión para gente independiente y con empuje, perseverante, paciente y disciplinada, entre otras muchas cualidades. Si necesitas a alguien que te diga qué hacer o que te saque las castañas del fuego, si te estresas con facilidad o te dejas llevar por el desánimo a las primeras de cambio, si no te atreves a relacionarte con los compañeros de profesión, quizá la traducción no sea tu camino. Para saber más, no te pierdas estos otros artículos:

La senda del traductor novel (1): ¿realmente quieres ser traductor?

La senda del traductor novel (2): pros y contras de ser autónomo

El traductor, ese animal (a)social

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14 pensamientos en “Las cualidades básicas del buen traductor

  1. ligiamar 07/05/2014 en 14:55

    Totalmente de acuerdo contigo! Me ha gustado tu entrada 😉

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  2. Clara 07/05/2014 en 15:32

    «En conclusión, esta es una profesión para gente independiente y con empuje, perseverante, paciente y disciplinada.» No podría estar más de acuerdo. Creo que además son cualidades que normalmente la gente no identifica con nuestra profesión.

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  3. Diana Margarita 08/05/2014 en 22:26

    Muy adecuadas tus observaciones, Isabel, ienhorabuena!

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  4. Esther Rodríguez 10/05/2014 en 18:42

    En una de las entrevistas que me hicieron en la universidad durante las pruebas de acceso, uno de mis futuros profesores me hizo esta pregunta: «Según tú, ¿qué es más importante para un traductor, ¿la lengua de la que traduce o su propia lengua?». Nunca se me olvidará. (Y sí, ya por aquel entonces respondí lo segundo). 🙂

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  5. Eurolang 19/05/2014 en 13:49

    Totalmente de acuerdo.

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  6. Isabel García Cutillas 23/05/2014 en 09:29

    ¡Muchas gracias por vuestros comentarios! Un abrazo.

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  7. Cristina 15/06/2014 en 11:52

    Me gusta mucho tu blog, lo descubrí hace dos días y no paro de leer entradas. Yo solo estoy en primero de Traducción y leer cosas así no hace más que incrementar mi impaciencia por empezar a traducir 🙂 Ojalá en un futuro hacer prácticas junto a alguien como tú.

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  8. Marta 16/06/2014 en 12:16

    Hola Isabel, acabo de terminar selectividad y me gustaría estudiar Traducción e Interpretación en la UPO. El caso es que esta universidad también oferta un doble grado, TeI y Humanidades.
    Me gustaría que me dieses tu opinión sobre qué estudios serían mejores, ya que el doble grado me llama la atención, pero no sé si los estudios de humanidades me abrirían puertas como para que merezca la pena estudiar el doble grado.

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    • Isabel García Cutillas 17/06/2014 en 09:16

      Hola, Marta.

      Me temo que poca opinión te puedo dar respecto a lo que preguntas, puesto que desconozco el plan de estudios y las salidas profesionales de Humanidades. El saber no ocupa lugar y para un traductor, nada de lo que pueda aprender está de más, pero no estoy segura de que estudiar el doble grado te vaya a abrir más puertas en el sector de la traducción. Poco más te puedo decir.

      ¡Un saludo y suerte!
      Isabel

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  9. Marisel Alejandra Sierra 22/06/2014 en 05:20

    Buscando libros que me puedan interesar, caí en tu blog.
    Tengo 23 años, y en abril de este año entre a estudiar traductor bilingue español.inglés. Se que uno de los requisitos importantes para ser un buen traductor es leer bastante. Pero que leer?, no sé cómo y con qué empezar. Quiero aumentar mi vocabulario y conocimiento de léxico técnico, según lo que valla a traducir. Aquí el fuerte es la minería, así que lo más probable es que tenga traductor textos de ese ámbito. Si estoy recién comenzando en esta carrera, con que debo empezar, qué me sugieres?. Sé que tu respuesta será de gran ayuda para mi. Quiero avanzar y no quedarme solo con lo que me dan en la universidad, que en realidad es bastante poco. Saludos desde Chile.

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    • Isabel García Cutillas 24/06/2014 en 16:14

      Hola, Marisel.

      Gracias por leerme y por tu comentario. ¿Qué te recomiendo que leas? Pues cualquier cosa: desde novelas hasta obras divulgativas o libros especializados de aquellas disciplinas que te interese traducir. Todo cuenta y todo vale. Pero déjame que te dé un consejo (sin acritud): cuida y mejora tu redacción en español. Para ser un buen traductor lo primero y más importante es ser capaz de escribir un mensaje sin faltas de ortografía y puntuación.

      ¡Un saludo y suerte!
      Isabel

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      • Marisel Alejandra Sierra 25/06/2014 en 02:08

        Claro! por eso mismo estoy estudiando. Tengo clases de lengua española en la Universidad, y por lo mismo estoy pidiendo tu sugerencia, para mejorar mi ortografía leyendo. Muchas gracias por responder.

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  10. miriamcordoba029 28/07/2014 en 19:34

    Me ha gustado mucho su artículo, yo me dedico a lo mismo y por ello quiero dejarle mi blog para que pueda consultar mas: Traductor jurado frances

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