Curso de coaching para traductores, por Xosé Castro (Alicante, 18 de mayo)

No todos los días tiene una la oportunidad de traerse a Xosé Castro a su ciudad natal para que nos enseñe cómo vivir bien de la traducción. Así que si vosotros, queridos traductores, también queréis aprender a sacarle el máximo partido a vuestra profesión, además de tener la oportunidad de pasarlo bien con otros colegas, no podéis perderos el curso de coaching para traductores que se celebrará el próximo sábado 18 de mayo en el hotel Abba Centrum de Alicante. Xosé, colegas, formación, buen humor, sol, playa: ¿qué más se puede pedir?

Enlace al evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/634601006555670

Y para quien no tenga Facebook, aquí os dejo toda la información:

Curso de coaching para traductores: cómo vivir bien de la traducción

Instructor: Xosé Castro
Organiza: Isabel García Cutillas
Fecha: Sábado, 18 de mayo del 2013, de 10.00 a 20.00
Lugar: Alicante, hotel Abba Centrum (c/ Pintor Lorenzo Casanova, 31)

En este intensivo taller de ocho horas trataremos, con inspiración y creatividad, los instrumentos de trabajo que necesita un traductor para •vivir bien• de su profesión (conocimientos informáticos, humanísticos y de salud laboral), así como las medidas que debe tomar para conseguir y mantener clientes y otras potenciales fuentes de ingresos: visibilidad, promoción, captación de fuentes de ingresos.

El horario será de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00, con una pausa a media mañana y otra a media tarde con café (además del intermedio para el almuerzo).

PROGRAMA
• Quién puede ser traductor, corrector o intérprete: requisitos básicos y máximos para el éxito profesional.
• Uso de tecnología para mejorar nuestro posicionamiento: internet 2.0, redes sociales, herramientas de traducción.
• Cuánto, cuándo y cómo invertir en tecnología de traducción.
• Informática: qué no sabemos y qué deberíamos saber para tener éxito.
• Autoevaluación y autoanálisis: la visión de uno mismo como producto mejorable.
• Técnicas de imagen profesional en persona y a través de internet.
• Captación de clientes: tipos de clientes, entrevistas, situaciones de networking.
• El traductor en comunidad: asociacionismo, colaboración y trabajo en grupo.
• Qué puedo ofrecer a mis clientes. Qué clientes no tengo y podría tener. ¿Cuál es el factor de rentabilidad de mi especialidad?
• El concepto fundamental de no pedir, sino ofrecer.
• Valoración de mi trabajo y tarifas consecuentes.
• Cómo conseguir y conservar clientes preciados.
• Qué decir y qué no decir nunca a un cliente.
• Las diferencias entre agencias (intermediarios) y clientes directos: estrategias separadas.

INSCRIPCIÓN
• Hasta el 5 de mayo inclusive: 95 euros.
• Desde el 5 de mayo: 125 euros.
• Precio para estudiantes universitarios o miembros de una asociación de la Red Vértice* hasta el 5 de mayo: 80 euros.
• Desde el 5 de mayo para estudiantes y miembros de Red Vértice: 100 euros.
(Estos últimos deben justificarlo enviando foto de documento que acredite su condición de estudiante o miembro de asociación.)

ALMUERZO
El menú incluye:
• Aperitivo Centrum
• Crema de calabaza con picatostes y polvo de pistacho
• Carrillera de ternera estofada al vino tinto con panaché de verduras
• Sorbete de piña con Malibú y coco rallado
• Aguas minerales
• Refresco o cerveza
• Café o infusión
Precio: 19 euros (IVA incluido)
Si alguien prefiere pescado o tiene alguna petición especial (vegetarianos, celiacos, etc.), puede indicarlo en el mensaje de pago.

FORMA DE PAGO
1. Paypal
Envía el pago (curso + almuerzo o solo curso) a paypal@xcastro.com (indica pago ‘personal/familiar’ para evitar comisiones). En el mensaje, pon todos tus datos de contacto (teléfono, correo principal y alternativo y otras redes sociales, así como los datos fiscales para la factura). Si tienes alguna petición especial respecto al almuerzo, indícalo también en el mensaje.

2. Transferencia bancaria
Envía el pago (curso + almuerzo o solo curso) al siguiente número de cuenta: 0065-0001-21-0001114088. Titular: Xosé Castro. En las observaciones, indica COACHING ALICANTE y envía un mensaje a xosecursos@gmail.com con resguardo de transferencia y todos tus datos de contacto (teléfono, correo principal y alternativo y otras redes sociales, así como los datos fiscales para la factura). Si tienes alguna petición especial respecto al almuerzo, indícalo también en el mensaje.

CENA
Con ocasión del curso se celebrará también en Alicante una cena. Más información aquí: https://www.facebook.com/events/514521155276664. Si no tienes Facebook y quieres asistir a la cena, envía un mensaje a igcutillas@yahoo.es.

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* Las asociaciones de traductores que forman parte de la Red Vértice son estas: AATI, ACE Traductores, ACEC, AGPTI, AIPTI, APTIC, APTIJ, ASATI, Asetrad, ATIJC, ATRAE, EIZIE, MET, TREMÉDICA, UniCo y XARXATIV.

Breve reflexión sobre los peligros de los programas TAO

No cabe duda de que los programas de traducción asistida por ordenador (a los que ya les dediqué una entrada hace un par de años) tienen infinidad de ventajas para los que trabajamos con textos especializados muy repetitivos y parecidos. Ahora bien, estas útiles herramientas no están libres de peligros. Y es que cuando trabajamos con Trados, Déjà Vu, Wordfast o alguna aplicación informática similar, corremos el riesgo de:

  1. Tratar cada frase como un segmento independiente sin ver el conjunto del texto. Resultado: palabras repetidas hasta la saciedad que fácilmente podrían sustituirse por pronombres o sinónimos, frases separadas en plan telegrama que deberían haberse unido en una sola, o bien frases larguísimas que deberían haberse dividido en varias oraciones. Por eso es tan importante, una vez hecha la traducción, revisar el texto completo en español y pulirlo de manera que el resultado sea un escrito coherente y fluido, y no una sucesión de frases concatenadas sin ritmo. Por poner un ejemplo tonto e ilustrativo, hay una gran diferencia entre escribir Luis tiene un coche. El coche es nuevo. El coche es azul y escribir Luis tiene un coche nuevo que es azul.

  2. Encontrar incoherencias terminológicas y estilísticas en la memoria del cliente que acaben colándose en nuestra traducción. Cuando una misma memoria pasa por manos de diferentes traductores a lo largo del tiempo, no es raro que un mismo término aparezca traducido de diferentes maneras. Lo mismo sucede si en algún momento el cliente decidió cambiar la traducción de un vocablo y no actualizó la memoria debidamente. En estos casos debemos asegurarnos de ser coherentes en nuestra traducción y, si fuera necesario, consultar al cliente para que nos diga cuál de las opciones existentes debemos emplear.

¿Cómo mantener vivo y practicar un idioma extranjero?

(Versión actualizada)

Hace unas semanas, un amigo me planteó la pregunta que da título a esta entrada. Aunque pueda parecer una duda fácil de resolver a simple vista, me pareció un tema interesante para tratar en un foro profesional, así que remití esa misma pregunta a la lista de distribución de Asetrad y a Traducción en España. Este es un resumen de las ideas que se expusieron; vaya desde aquí mi agradecimiento a todas las personas que participaron en el debate.

Por tu cuenta

La propuesta más repetida fue la de leer libros y prensa en el idioma que queremos practicar y ver películas, documentales, programas de televisión, etc. en versión original, especialmente sobre temas que nos interesen, ya que así pondremos un mayor empeño en la tarea y la consideraremos más un placer que un deber. También tener puesta de fondo una emisora de radio extranjera mientras hacemos tareas domésticas puede ayudarnos a despejar y agudizar el oído. Internet y la TDT nos facilitan enormemente la labor, ya que con un solo clic de ratón o con solo pulsar un botón del mando a distancia podemos acceder a multitud de diarios, canales de televisión y emisoras de radio a través de la red o cambiarles el idioma a las películas en DVD o los programas de televisión. En el siguiente enlace encontraréis una exhaustiva recopilación de medios de comunicación de todo el mundo: http://www.mediosmedios.com.ar/agenda.htm. También Youtube nos ofrece infinidad de vídeos (documentales, podcasts, tutoriales, etc.) en multitud de idiomas sobre los temas más variopintos, sin olvidar los audiolibros de www.librivox.org.

Formación reglada

Una solución más formal es la de asistir a cursos del idioma que queremos refrescar, si bien esta opción es menos flexible en cuanto a los horarios y puede requerir un desembolso importante. Las instituciones culturales encargadas de fomentar la lengua correspondiente pueden ser un buen punto de partida tanto para encontrar cursos de idiomas a nuestra medida como para establecer contacto con hablantes nativos de la lengua en cuestión. Estas son las instituciones competentes de los idiomas europeos más importantes:

Español: Instituto Cervantes
Inglés: Consejo Británico (British Council)
Alemán: Instituto Goethe (Goethe-Institut)
Francés: Alianza Francesa (Alliance Française)
Italiano: Sociedad Dante Alighieri (Società Dante Alighieri)

No obstante, también podemos hacer cursos sobre otras materias en idiomas extranjeros. Ahora están de moda los cursos en línea gratuitos de universidades prestigiosas de todo el mundo, como los que ofrece Coursera.

En contacto con otras personas

¿Qué mejor forma de practicar activamente un idioma que relacionándonos con nativos de esa lengua? Para ello no hace falta que nos vayamos al país donde se habla; podemos hacer intercambios lingüísticos con estudiantes Erasmus de la universidad más cercana, acudir a lugares donde se reúnan inmigrantes de ese idioma, utilizar plataformas de aprendizaje como Livemocha o Busuu o recurrir a comunidades de gente con intereses afines como Meetup. También Skype puede ser una herramienta útil para hacer intercambios lingüísticos a distancia, como proponen estas webs: http://www.italki.com/, http://www.language-exchanges.org/

Para los viajeros

Y si estamos dispuestos a movernos de casa, ¿por qué no viajar directamente a algún país donde se hable el idioma que queremos practicar? Sin duda, la inmersión total es la mejor forma de mantener vivas nuestras destrezas lingüísticas e impregnarnos de la cultura del idioma en cuestión.

Gestión eficaz del tiempo de trabajo: crea un diario laboral

Siempre he sido una persona tremendamente organizada y planificadora, tanto en mi vida profesional como personal. Como resultado, hace años decidí empezar a dejar constancia escrita de los días de vacaciones y festivos que me tomaba libres para, al cabo del año, saber cuántos días laborables no había trabajado. Seguro que hay varios programas informáticos idóneos para dicha tarea, pero yo opté por el método más rudimentario: un sencillo documento de Excel con una columna para cada año, una fila para cada día del año y un cómputo total al final.

Vacaciones y festivos

Vacaciones y festivos 2

Con la llegada del año 2013 me he propuesto ir un paso más allá: no solo reflejar los días de vacaciones o festivos, sino anotar todas las tareas que hago día a día para saber exactamente en qué invierto mi tiempo de trabajo. Existen programas de gestión del tiempo útiles para ese cometido, como ManicTime o Grindstone, que permiten registrar el tiempo que pasamos delante del ordenador y analizar cuántas horas dedicamos a cada actividad o aplicación informática. No obstante, mi objetivo no es tanto saber cuánto tiempo dedico a cada tarea, sino más bien saber cuáles son esas tareas, dejar constancia de las actividades que hago cada día a modo de diario laboral, cosa que no permiten tales programas. La finalidad: poder determinar si he dedicado mi tiempo a trabajo remunerado o no remunerado, saber (aunque sea grosso modo) cuántos días al mes o al año invierto en actividades de promoción o formación, evitar la procrastinación y las interrupciones o, si las hay, detectarlas y reducirlas al mínimo.

Para llevar a cabo dicha empresa he vuelto a optar por una sencilla hoja de Excel que he sumado a la de vacaciones y festivos que he mencionado anteriormente. El diseño es muy sencillo: una hoja para cada año y una columna respectivamente para el día de la semana, la fecha, la hora de inicio y de fin de la jornada laboral, junto con el descanso de mediodía y el tiempo total, las tareas realizadas y, por sugerencia vía Twitter de Héctor Quiñones, etiquetas para clasificar las tareas. Mi intención es reflejar todas las actividades que hago dentro de mi tiempo de trabajo: traducción, revisión o corrección (trabajo remunerado); actividades de promoción y marketing (actualización del currículum o de la página web, envío de cartas, etc.); uso de redes sociales; actividades de formación (cursos, webinarios, autodidacta, etc.), y tareas administrativas (declaraciones fiscales, facturas, etc.). He querido simplificar al máximo el método porque, para que funcione, tiene que ser un registro fácil de llevar.

Diario laboral

Por otro lado, como parte de mi estrategia para conseguir gestionar el tiempo de  manera más eficaz y aprovecharlo al máximo, he decidido utilizar sistemáticamente la técnica Pomodoro para reforzar la concentración, para lo cual asignaré uno o varios ciclos de trabajo a cada tarea prevista del día. Así pues, el desarrollo general de una jornada típica de trabajo sería el siguiente:

  • Repaso de las tareas previstas para el día (fundamental ponerlas por escrito de un día para otro).
  • Registro de la hora de inicio de la jornada laboral.
  • Realización de las tareas, cronometrando cada una con ciclos Pomodoro.
  • Registro de la hora de fin de la jornada laboral.
  • Registro de las actividades realizadas en el diario laboral.

En definitiva, lo que pretendo con todo este montaje es gestionar y organizar mejor el tiempo de trabajo y ser consciente de lo que hago y cuándo lo hago. ¡Espero conseguirlo!

Cómo actuar ante encargos que no podemos hacer

Tarde o temprano acaba ocurriendo: un cliente, habitual o potencial, nos ofrece un encargo que no podemos hacer. Puede que se trate de un trabajo cuyo plazo no podemos cumplir por estar demasiado ocupados, de un ámbito de especialidad que no dominamos o de una combinación de idiomas que no manejamos. En cualquier caso, nos encontramos ante la duda de qué hacer para quedar bien con el cliente. Siempre podemos rechazar el encargo sin más y abandonar al cliente a su suerte, pero si le ofrecemos una solución al problema, nos lo meteremos en el bolsillo. Cuatro son las opciones posibles:

  • Recomendar a un colega que pueda hacerse cargo del proyecto. En este caso, nos limitamos a remitir al cliente a otro compañero para que trate directamente con él. Lo ideal, lógicamente, es recomendar a alguien de confianza cuyo trabajo conozcamos. No obstante, esto no siempre es posible, sobre todo con idiomas que no manejamos, así que también cabe la posibilidad de recomendar a un compañero que nos transmita una imagen de seriedad y profesionalidad, aunque en este caso nunca está de más advertir al cliente de que no podemos garantizar la calidad de su trabajo.
  • Aceptar el encargo y subcontratarlo. En este caso, actuamos como intermediarios: nosotros tratamos con el cliente, pero el trabajo lo hace otra persona. Si nos decantamos por esta opción, conviene escoger a un colega que sepamos que va a entregar un buen trabajo, ya que seremos nosotros los que demos la cara ante el cliente aunque la traducción la haya hecho otra persona. Por este motivo es recomendable, siempre que podamos, revisar la traducción antes de entregarla y, si procede, informar al cliente de que hemos subcontratado el encargo.
  • Hacer nosotros mismos la traducción y buscar a alguien que nos la revise. Si tenemos la valentía suficiente para aventurarnos con una traducción que está fuera de nuestro ámbito de especialidad, es mejor que contratemos a un revisor especializado que garantice que entregamos un trabajo de calidad.
  • Remitir al cliente a algún directorio de traductores para que él mismo busque a otra persona. Si no se nos ocurre nadie a quien recurrir o recomendar, o si no tenemos tiempo o ganas de hacerlo, siempre podemos proporcionarle al cliente un listado de traductores para que él mismo se ponga en contacto con quien prefiera (por ejemplo, el buscador de profesionales de Asetrad o la lista de traductores-intérpretes jurados del Ministerio de Asuntos Exteriores).

En definitiva, el objetivo es satisfacer las necesidades del cliente de una manera u otra. Y es que un cliente contento es la mejor publicidad que un profesional puede tener.

Mi 2012 en cifras

Siempre que se acerca el fin de año, uno se siente como obligado a hacer balance de los últimos 365 días (o 366, si es bisiesto) para recapitular todo lo que ha hecho o dejado de hacer a lo largo de un año que seguramente empezó con un montón de propósitos y buenas intenciones. Mi objetivo general suele ser, simplemente, mantenerme en la brecha, y creo que lo he cumplido.

Mi 2012 ha sido un año bastante tranquilo desde el punto de vista laboral; de hecho, ha sido el año con menos carga de trabajo y menor facturación desde que empecé a trabajar como traductora autónoma en el 2006, pero aun así el resultado ha sido satisfactorio y no se aleja demasiado del de ejercicios anteriores. Y no, me niego a creer que la causa haya sido la tan cacareada crisis; más bien lo achaco a la decisión de tomarme las cosas con calma y ser más estricta a la hora de seleccionar clientes y encargos, así como al hecho de haber tenido más días de vacaciones que en los años anteriores. En estos doce meses he trabajado en un total de 144 proyectos, de los cuales el 85 % pertenece a los campos de la electrotecnia, las finanzas y la maquinaria, mis ámbitos de especialidad. He trabajado con 11 clientes diferentes, de los cuales solo tres son nacionales y que están bastante equilibrados en cuanto a tipología: tres agencias de traducción, tres empresas ajenas al sector de la traducción, tres particulares y dos colegas traductores. Mi tarifa media por palabra en céntimos de euro ha crecido y supera las dos cifras. ¡Sí, se puede!

Pero no solo de traducir vive el hombre: tampoco he dejado de lado la inversión en mi negocio y en mi formación. En enero estrené mi nueva página web y en agosto adquirí el programa SDL Trados 2011 para mejorar el servicio que les presto a mis clientes y poder participar en proyectos que requieren el uso de esta herramienta TAO. En abril asistí al curso de corrección impartido por María-Fernanda Poblet en Bilbao, y en junio participé en el utilísimo webinario sobre la gestión de la cartera de clientes impartido por Héctor Quiñones como parte del estupendo programa de webinarios de Asetrad. Además, yo misma me estrené como ponente con una charla sobre redes sociales que di mano a mano con Clara Guelbenzu con ocasión de la asamblea general de Asetrad y que tuvo bastante éxito.

En el plano cibernético-social ha sido un año todavía más provechoso. En febrero inauguré mi cuenta de Twitter, que a fecha de hoy registra 1881 tuits y 833 seguidores, más de los que jamás pensé que llegaría a tener —me sigue sorprendiendo que a tanta gente le interese lo que yo pueda decir. Además, he publicado 38 entradas de todo tipo y pelaje en este blog, que en octubre cumplió dos añitos, y solo contando los mensajes enviados a la lista de distribución Traducción en España, mi contribución en este tipo de foros asciende a 162 correos. Pero lo mejor de este año han sido sin duda los encuentros de traductores: las charlas de febrero en la UA; la asamblea de Asetrad de abril en Bilbao; la tertulia que Héctor Quiñones organizó en Madrid en mayo; la comida de junio en Murcia con los colegas levantinos; el fin de semana traductoril en Alicante en julio; la paella extraoficial en casa de una queridísima colega castellonense en agosto; el antológico #ETIM12 a principios de diciembre; la cena de Navidad en Madrid el martes pasado, y la futura comida de Navidad en Alicante este mismo viernes. Y, aun así, me ha sabido a poco.

En definitiva, ha sido un año productivo en el que he disfrutado tanto con mi trabajo como con mis compañeros. Son muchos los propósitos que podría hacerme para el 2013 (si queréis sacar ideas, leed esta entrada), pero solo pido una cosa: seguir siendo traductora y pasármelo aún mejor que en el 2012.

¡Felices fiestas y próspero año nuevo!

Perlitas periodísticas (5), o cómo lucirse en trece líneas

Ser traductora tiene un inconveniente: por más que lo intentes, nunca puedes desactivar el modo traductora-lingüista-correctora. Tu ojo analítico siempre está listo para cazar y corregir erratas hasta en momentos de asueto y esparcimiento. Así que aquí me tenéis, escribiendo una entrada de blog en domingo para comentar en pleno arranque de inspiración esta maravilla de la literatura periodística firmada por Europa Press, presumiblemente por el encargado de los cafés o similar, a tenor del texticidio perpetrado. ¡Y solo le han hecho falta trece líneas!

Noticia Europa Press

Esas comillas simples de la primera línea ya son de lo más prometedoras, al igual que el toque vanguardista de escribir 1-1-2 en vez de 112. Pero, vale, aceptamos barco. Lo realmente interesante empieza en el segundo párrafo, que comienza con un glorioso De este modo que no hay por donde pillarlo, pues en ese contexto no tiene sentido alguno por más que se mire del derecho y del revés. Si dicha locución indica consecuencia y resultado, ¿quiere decir que el suceso ocurrió en el restaurante debido a que se había recibido una llamada de emergencia en el 112? ¿El autor de la llamada había sido capaz de adelantarse a lo que iba a suceder en el restaurante, a lo Minority Report? Inquietante.

Pero prosigamos con nuestro análisis del segundo párrafo. El encargado de los cafés que ha redactado el artículo parece no saber que los nombres de las vías públicas se escriben con minúscula inicial en el sustantivo genérico (calle, avenida, bulevar, etc.). Pero, venga, como hoy estoy de buen talante, no me ensañaré mucho con ese nimio detalle; al fin y al cabo, el tema de las mayúsculas es un pelín delicado y siempre hay opiniones para todos los gustos. Además, el apogeo, el clímax, el cenit de esta verbena ortográfica viene poco después, con ese inconmensurable ha empezado ha encontrarse mal. Querido redactor, you’ve made my day.

Y la cosa no decae en el tercer párrafo, que invita a una reflexión profunda: ¿puede una ambulancia personarse en (y no a) un lugar teniendo en cuenta que no es una persona? Sí, es que personarse viene de persona, fíjate tú qué cosas. Lo que está claro es que ese debe de ser el verbo fetiche del redactor, ya que lo vuelve a emplear en el último párrafo. Lo entiendo: es un verbo la mar de molón que te hace parecer hasta culto. ¿Para qué usar algún sinónimo? Repetirse en apenas cinco líneas es cool. Y no paséis por alto el tiempo verbal: personan, un soberbio presente de indicativo en absoluta incoherencia con el pretérito perfecto compuesto utilizado en el resto del texto. Di que sí, querido redactor: innovación al poder. Por cierto, ¿qué has hecho con el artículo determinado que debería aparecer antes de Policía Nacional? ¿Lo tienes secuestrado? Bueno, te lo perdono, porque gracias a ti, mi blog ya tiene una entrada más.